تقرير منظمة العفو الدولية لعام  2012
حالة حقوق الإنسان في العالم

وثيقة - Urgent Action in Focus: September 2007: Mohammed Abbou: "We need the world's solidarity"



Acciones UrgentesPúblico

Septiembre de 2007

Índice AI: ACT 60/018/2007


En detalle

Una mirada a las historias que hay detrás de las AU






Mohammed Abbou:

"Necesitamos la solidaridad del mundo"







Mohammed Abbou y su esposa tras la excarcelación de éste en julio de 2007. © Particular




En abril de 2005, el abogado y defensor de los derechos humanos Mohammed Abbou fue condenado a tres años y medio de prisión en un juicio injusto por publicar en Internet artículos críticos con el gobierno. Fue puesto en libertad el 24 de julio de 2007 junto con otros 21 presos políticos con motivo del cincuentenario de la República de Túnez. Myriam Argoud, coordinadora del trabajo de AI Francia en favor de los defensores y defensoras de derechos humanos en el Maghreb, lo entrevistó por teléfono unas semanas después de su excarcelación.








¿Cómo eran las condiciones en prisión?


Había tres aspectos principales. En primer lugar, me mantuvieron muy alejado de mi familia al llevarme a una prisión situada en la localidad de Kef, a 170 km de Túnez capital, lo cual lógicamente nos hizo sufrir a mis seres queridos y a mí. Además, pasé dos años y medio recluido en condiciones especiales. En contra de lo que suele ocurrir en las prisiones tunecinas, me recluyeron en una celda con sólo cinco o seis presos más, que habían sido cuidadosamente elegidos. Estaban allí para espiarme, para informar sobre lo que dijese o hiciese. Esa situación me impedía ver u oír a otros presos, por lo que me sería imposible testificar en un futuro. Por supuesto, protesté iniciando huelgas de hambre en varias ocasiones. Le contaré, por último, una anécdota: durante una de las huelgas de hambre, al cabo de nueve días, el director de la prisión vino a verme para decirme que, según el reglamento, tenía la obligación de salir a dar un paseo y de estar presente cuando pasaran lista a los presos. Después de nueve días de huelga de hambre... ¡ya imaginará lo débil que estaba! Pedí que me viera el médico, que, a pesar del deterioro de mi salud, concluyó que estaba apto para dar un paseo. Se escudó en el reglamento. Las órdenes venían directamente de las altas instancias.


¿Era consciente de la extraordinaria movilización que tenía lugar en su favor?


Sí, estaba al corriente. Fue de inestimable ayuda para mí y sobre todo para mi familia. En prisión, la familia se convierte en la principal preocupación. En abril de 2006, un preso al que habían puesto en mi celda me dijo: "Deberías tener cuidado. Las autoridades pueden hacerle lo que quieran a tu familia". Naturalmente, todo eso me lo decían para generarme más angustia. Es ponzoñoso.


En su opinión, ¿qué contribuyó a su excarcelación?


No estaba seguro de quedar en libertad antes del final [de la condena]. Estoy convencido de que la presión que se ejercía dentro de Túnez, combinada con la presión internacional, como la acción emprendida por Amnistía Internacional, fueron factores decisivos. También creo que tuvo importancia la visita del presidente [francés] Sarkozy, que se refirió expresamente a mi situación.


¿Qué planes tiene actualmente?


Voy a reanudar el ejercicio de la abogacía y continuaré defendiendo los derechos humanos. Sigo escribiendo. En breve, tengo previsto analizar la cuestión de la libertad de prensa en Túnez con periodistas de Al Yazira.


Me gustaría también expresar la emoción que sentí al recibir cartas de niños y niñas de siete y ocho años, que me escribieron en nombre de Amnistía Internacional Bélgica. Creo que es una iniciativa excelente hacer que se interesen por el destino de una persona extranjera encarcelada por ejercer su derecho a la libertad de expresión y de conciencia y educarlos en derechos humanos desde esta perspectiva. Les he leído esas cartas a mis hijos.


Los defensores y defensoras de derechos humanos en Túnez sufren diversos tipos de amenazas y presiones que actualmente se están intensificando. Amnistía Internacional Francia lleva a cabo una campaña en su defensa que se reanudará el año que viene. ¿Qué es necesario para garantizar el éxito de esta campaña?


Creo que, sobre todo, se necesita audacia y coraje. Esta premisa se cumple tanto en Túnez como en el resto del mundo. Para que pueda surgir una sociedad fundada en la democracia y los derechos humanos, debemos mantener las relaciones con el mundo exterior. Aquí no hay respeto por la oposición. Necesitamos la solidaridad del mundo. Es absolutamente crucial.




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