وثيقة - Côte d’Ivoire: Le silence et l’impunité -- unique réponse aux violences sexuelles a l’égard des femmes
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AFR 31/002/2008
16 de diciembre de 2008
COSTA DE MARFIL: SILENCIO E IMPUNIDAD, ÚNICAS RESPUESTAS A LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LAS MUJERES
Aunque parece que han remitido los enfrentamientos armados en Costa de Marfil, sigue siendo habitual que todas las partes en el conflicto violen a mujeres y niñas. Tanto las fuerzas de seguridad o las milicias progubernamentales como las Fuerzas Nuevas –que controlan la mitad septentrional del país– agreden sexualmente a mujeres y niñas, perfectamente conscientes de que no se les hará rendir cuentas de sus actos.
En los últimos seis meses se han recibido informes de al menos tres casos de violación en Adiaké (área controlada por el gobierno), cerca de la frontera con Ghana. Cinco soldados de asalto atacaron y violaron a una mujer. En esa zona está situada una base de las Fuerzas de Defensa y Seguridad, donde hay estacionados principalmente miembros de la Brigada Antidisturbios e infantes de marina. Según parece, nadie ha sido arrestado en relación con el incidente.
El número de violaciones es especialmente elevado en el oeste del país, donde las Fuerzas Nuevas y las milicias progubernamentales controlan zonas adyacentes. En algunas regiones, por ejemplo en Duekué y Logualé (unos 600 km al oeste de Abiyán), Amnistía Internacional ha recabado información sobre numerosos casos en los que hombres armados que atacan a la población civil y le roban sus pertenencias violan además a mujeres y niñas.
En septiembre de 2008, una campesina de 36 años perteneciente al grupo étnico yacuba fue atacada en su pueblo, Binepleu, cerca de Logualé. Relató lo siguiente: "Regresaba del mercado de Logualé a última hora de la tarde. Tres rebeldes me dieron el alto en el sendero que atraviesa el campo. Se abalanzaron sobre mí y me arrebataron las bolsas, que contenían ropa infantil, comida y manzanas. También fueron violadas otras tres mujeres del pueblo. Los rebeldes siempre atacan a las mujeres en el campo. Tenemos miedo a hablar de ello".
Milicianos que se proclaman simpatizantes del presidente Laurent Gbgabo también son autores de violaciones en la región de Duekué. En la noche del 20 al 21 de septiembre de 2008, presuntos miembros de milicias progubernamentales activas en la zona, armados con fusiles Kalashnikov, pistolas del calibre 12 y cuchillos, atacaron un patio de casas del vecindario de Perethete, en Duekué, para robar los bienes de los residentes. Seis de los milicianos violaron a dos niñas.
La población local está aterrorizada y se siente impotente porque no tiene a nadie a quien dirigirse para reclamar justicia y reparaciones. Parece reinar una impunidad casi total y, al menos en un caso, el autor de la violación no sólo eludió la justicia, sino que además fue nombrado para un cargo en el sistema penitenciario. El 15 de abril de 2008, un soldado de las Fuerzas Nuevas violó a una campesina que caminaba por la carretera hacia su pueblo, cerca de la localidad de Katiola (400 km al norte de Abiyán). La violación ocurrió en un almacén de algodón. Los padres de la víctima se quejaron ante el jefe militar de las Fuerzas Nuevas en la zona, que ordenó el arresto del soldado. Sin embargo, el culpable no sólo no fue sancionado, sino que posteriormente le concedieron un puesto de celador en la cárcel de Katiola.
Estas violaciones tienen inevitablemente graves secuelas físicas y psicológicas que empeoran al no existir un servicio de atención médica para la mayoría de las víctimas, debido al desmoronamiento de las infraestructuras de salud. Algunas víctimas han muerto, aunque resulta imposible calcular el número. Rose, una muchacha de 14 años, fue violada por cuatro soldados de las Fuerzas Nuevas a principios de abril de 2008 en Katiola. Tras violarla, los agresores la mataron allí mismo, en el momento, rompiéndole el cuello.
Amnistía Internacional cree que, en un momento en el que se están haciendo muchos esfuerzos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, para encontrar una solución pacífica al conflicto que ha divido el país durante más de seis años, es imprescindible prestar especial atención a las víctimas de la violencia sexual y garantizar su derecho a la justicia, a la atención a la salud y a las reparaciones. Para poner fin a las violaciones, todas las partes deben transmitir sin ambages a sus fuerzas y a sus seguidores que tales actos ya no serán tolerados y que se castigará a los responsables. Si no se proporciona justicia y protección a las mujeres, será imposible instaurar una paz duradera en Costa de Marfil.