تقرير منظمة العفو الدولية لعام  2012
حالة حقوق الإنسان في العالم

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Público


Amnistía Internacional



AFGANISTÁN

Proteger a los civiles y a los refugiados afganos

AFGANISTÁN

Proteger a los civiles y a los refugiados afganos


Mi mayor deseo es ser feliz, aprender a leer y a escribir, tener unos zapatos calentitos y comer todo lo que quiera. Quiero volver a casa.


Ahmad Hussein, desplazado interno afgano de 12 años de edad1


En vista de los ataques militares lanzados contra objetivos de Afganistán por Estados Unidos y el Reino Unido, las fuerzas de estos dos países y las de sus adversarios talibán deben garantizar el respeto pleno de los derechos humanos y de las normas y principios que regulan los conflictos armados internacionales.


Durante la guerra que asuela Afganistán desde hace 22 años, todos los contendientes han matado ilegítimamente a civiles. Amnistía Internacional ha pedido repetidas veces a todos los grupos armados que respeten el derecho internacional humanitario. Una vez más, la organización reitera su llamamiento a todas las fuerzas participantes en el conflicto armado de Afganistán para que acaten estas normas, que tienen por objeto proteger lo más posible la vida de los civiles y los bienes civiles.


Todos los Estados limítrofes de Afganistán deben abrir de inmediato sus fronteras y ofrecer protección y asistencia humanitaria a los refugiados afganos con ayuda de la comunidad internacional.


Los compromisos expresados por varios países que se han ofrecido a proporcionar protección y asistencia a los afganos desplazados o necesitados de ayuda urgente son bienvenidos. No obstante, Amnistía Internacional insta a la comunidad internacional en general a intensificar sus esfuerzos para responder a la situación de emergencia humanitaria que se ha creado en Afganistán y en los países vecinos, que albergan ya a la población de refugiados mayor del mundo.


A. La protección de los civiles


El derecho internacional humanitario:


Existen claras normas sobre la participación en hostilidades, que tienen por objeto proteger lo más posible la vida de los civiles. Los Convenios de Ginebra de 1949 y el Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949, relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I), prohíben los ataques directos contra la población civil o contra bienes civiles. Asimismo, el Protocolo I contiene disposiciones que prohíben ciertos tipos de ataques que, aunque dirigidos contra un objetivo militar, tienen efectos indiscriminados o desproporcionados sobre la población civil. Las principales disposiciones sobre la protección de los civiles codificadas en el Protocolo I reflejan el derecho consuetudinario internacional relativo a los conflictos armados y son, por tanto, vinculantes para todos los Estados.


La situación en Afganistán:


Durante los 22 años de guerra transcurridos hasta ahora, los civiles han sido víctimas de homicidios ilegítimos tanto en ataques deliberados como indiscriminados. Amnistía Internacional ha recibido informes sobre homicidios en gran escala de civiles, a menudo de determinados grupos étnicos, cometidos tras la toma de una ciudad, pueblo o localidad particular por un grupo armado.


Las facciones enfrentadas han dado también muestras de no tener en absoluto en cuenta la vida de los civiles en los métodos que utilizan. Así, han matado a civiles en bombardeos de casas, escuelas y otros edificios de carácter no militar. Entre 1992 y 1995, por ejemplo, resultaron muertos en Kabul más de 25.000 civiles, muchos de ellos a causa de ataques manifiestamente deliberados o indiscriminados. El Comité Internacional de la Cruz Roja registró en Afganistán entre marzo de 1998 y diciembre del 2000 un total de 2.812 víctimas de minas y proyectiles sin detonar, la mitad de las cuales eran niños.


Los grupos armados han perpetrado impunemente estos abusos. Amnistía Internacional no ha recibido ninguna información sobre soldados o jefes militares a los que se haya hecho rendir cuentas por ello. La comunidad internacional tampoco ha detenido los abusos ni tomado medidas efectivas para llevar a sus autores ante la justicia.


En el contexto de los ataques militares de Estados Unidos y el Reino Unido contra Afganistán, los Estados y grupos armados participantes deben recordar que la vida y la seguridad de los civiles es lo primero que hay que tener en cuenta en toda operación militar. La campaña aérea que emprendió la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra la República Federativa de Yugoslavia demuestra que este tipo de acciones militares pueden ser causa de homicidios ilegítimos de civiles. En sus investigaciones sobre el modo en que se llevó a cabo la Operación Fuerza Aliada, Amnistía Internacional descubrió casos de violación por parte de las fuerzas de la OTAN del derecho aplicable en los conflictos armados, en los que se habían cometido homicidios ilegítimos de civiles. La OTAN no cumplió siempre sus obligaciones legales al seleccionar los objetivos y elegir los medios y métodos de ataque. Si durante la Operación Fuerza Aliada sus tropas hubieran acatado estrictamente el derecho aplicable en la guerra, el número de civiles muertos podría haber sido considerablemente menor.


Los grupos especialmente vulnerables, como las mujeres y las minorías étnicas, no deben ser objeto de nuevos abusos. Los combatientes capturados han de ser tratados como prisioneros de guerra, conforme a lo dispuesto en el Tercer Convenio de Ginebra.


B. La protección de los refugiados y los desplazados internos afganos


Normas internacionales relativas a los refugiados:


Los Estados tienen la obligación de respetar el principio de no devolución ( non refoulement), que prohíbe devolver a una persona contra su voluntad a un país donde esté expuesta a sufrir graves abusos de derechos humanos. Este principio es una norma fundamental del derecho consuetudinario internacional y todos los Estados están obligados a acatarla independientemente de las obligaciones que deban cumplir en virtud de tratados específicos. Asimismo, se halla también expuesto en el artículo 33 de la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, en la que Irán, Tayikistán y Turkmenistán son Estados Partes. El Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que es de carácter intergubernamental, ha hecho hincapié en que, en las situaciones de afluencia de personas en gran escala, a los solicitantes de asilo se les debe permitir la entrada en el primer país donde busquen refugio y que se debe respetar escrupulosamente en todos los casos el principio fundamental de no devolución, que incluye el deber de no negar la entrada en la frontera. Asimismo, el Comité ha manifestado que el principio de solidaridad internacional es fundamental para la prestación efectiva de la protección internacional a los refugiados, que es una obligación para todos los miembros de la comunidad internacional.


Todos los países limítrofes de Afganistán deben cumplir las obligaciones derivadas del principio de no devolución y abrir sus fronteras a los refugiados afganos. No obstante, especialmente si estos Estados tienen dificultades para satisfacer las necesidades básicas de su propia población, no se debe permitir que, debido simplemente a su situación geográfica, asuman de manera desproporcionada la responsabilidad de ofrecer protección y asistencia a los refugiados. La comunidad internacional tiene la obligación de prestar asistencia técnica, económica y de emergencia a los países limítrofes de Afganistán para ayudarlos a cumplir su obligación de ofrecer protección a los refugiados.


Normas internacionales relativas a los desplazados internos:


En los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos, elaborados por las Naciones Unidas en 19982, se enuncian los principales derechos de los desplazados internos, es decir, de quienes se ven obligados a huir de sus hogares para evitar los efectos de conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones de derechos humanos u otros desastres provocados por los seres humanos, y que no cruzan fronteras internacionales. Dichos principios disponen que han de observarlos todas las autoridades, grupos y personas cualquiera que sea su condición jurídica.


Uno de los principales derechos humanos que se debe respetar en el caso de los desplazados internos es la libertad de circulación, en virtud de la cual tienen derecho a huir de zonas donde su vida, seguridad o libertad estén amenazadas (y, si es necesario, a solicitar asilo en otros países), a no ser obligados a regresar a ellas, a no ser desplazados arbitrariamente de sus hogares (salvo que existan razones militares que obliguen a hacerlo por seguridad de la población civil) y a regresar a ellos si lo desean.


Igualmente importante es el derecho de los desplazados internos a la vida; a la dignidad y a la integridad física, mental y moral; a la libertad y a la seguridad de su persona, y a recibir protección contra el reclutamiento forzado en fuerzas o grupos armados a causa de su desplazamiento.


En los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos se insta a todas las autoridades competentes a permitir y facilitar el paso libre a la asistencia humanitaria, que se debe prestar conforme a los principios de humanidad e imparcialidad y sin discriminación.


Amnistía Internacional pide a todas las autoridades y agentes internacionales que respeten y garanticen el respeto de estos derechos de la población desplazada en Afganistán y que le proporcionen toda la asistencia humanitaria necesaria.


El apoyo internacional a los refugiados afganos:


A lo largo de la guerra civil que asuela Afganistán desde hace 22 años, millones de hombres, mujeres y niños afganos se han convertido en desplazados internos o en refugiados acogidos en otros países debido a los graves abusos contra los derechos humanos y a los combates entre facciones armadas que han incumplido sistemáticamente las disposiciones del derecho internacional humanitario. Entre 1979 y 1992, más de la quinta parte de la población (una cantidad superior a seis millones de personas) se vio obligada a salir del país en busca de seguridad. La mayoría de estos refugiados huyeron a Pakistán e Irán, países limítrofes de Afganistán. Según cifras de las Naciones Unidas, su número fue mayor que nunca en 1990, cuando ascendió a 3.272.000 en Pakistán y a 2.940.000 en Irán. El 10 de septiembre de 2001, el ACNUR calculaba que había 1, 5 millones de refugiados afganos en Irán y 2 millones en Pakistán. Según informes, entre el verano del 2000 y el 10 de septiembre del 2001 se vieron desplazadas en Afganistán 956.000 personas.


Durante la ocupación soviética de Afganistán, que duró de 1979 a 1989, algunos miembros de la comunidad internacional canalizaron enormes cantidades de armas y municiones a los diferentes grupos que se disputaban el control del país. Tras la retirada de los soviéticos, el interés internacional por la difícil situación de los refugiados afganos languideció, pero incluso entonces las diversas facciones continuaron recibiendo a apoyo político y militar del exterior. En los últimos años, el Llamamiento Interinstitucional Consolidado de las Naciones Unidas para Afganistán, mecanismo de recaudación coordinada de fondos para apoyar proyectos afganos de ayuda humanitaria, ha recibido de los gobiernos donantes muchos menos fondos de los necesarios para mantener los programas de asistencia más prioritarios.


Tras un nuevo éxodo de alrededor de 80.000 refugiados que se produjo durante los últimos meses del 2000, Pakistán y Tayikistán cerraron completamente sus fronteras a los afganos que huían del país. El cierre de la de Tayikistán hizo temer por la seguridad de unos 10.000 refugiados que habían intentado escapar de los combates en Afganistán, pero que, desde noviembre del 2000, vivían abandonados a su suerte en promontorios situados en la frontera y, según informes, carecían de un cobijo adecuado, alimentos, agua potable y acceso al personal de las organizaciones de ayuda humanitaria. Durante ese periodo Irán también tomó medidas para restringir la llegada de nuevos refugiados.


Cuando las autoridades de estos países han hablado de la decisión de cerrar sus fronteras han mencionado directamente el hecho de que la comunidad internacional no proporcione asistencia adecuada como motivo principal de ello.


Amnistía Internacional ha expresado preocupación por la falta de protección de los Estados vecinos a los refugiados afganos y por la falta de apoyo adecuado de la comunidad internacional a los países que acogen a esta población3.


Desplazamientos de afganos desde el 11 de septiembre de 2001:


Al principio, la amenaza de un ataque militar a Afganistán dirigido por Estados Unidos y la creciente represión de los talibán impulsaron a centenares de miles personas a huir de sus hogares, especialmente en las grandes ciudades. Al parecer, la cuarta parte de la población de Kabul y la mitad de la población de la provincia meridional de Kandahar, cuartel general de los talibán, han huido. Antes de la amenaza el número de personas que abandonaban estas ciudades no era muy grande. Se calcula que el ya elevado número de desplazados internos ha ascendido a un total de 1,1 millones, cifra que según el ACNUR podría situarse en 2,2 millones de aquí a marzo del 2002. Aunque los informes recibidos indican que muchas de las personas que huyeron de las ciudades han regresado a ellas, el gran número de afganos que habían abandonado sus hogares antes del 11 de septiembre siguen siendo desplazados con gran necesidad de ayuda.


Los informes recibidos indican que los talibán han impedido a algunos refugiados salir de Afganistán o dirigirse a las fronteras. De acuerdo con la información disponible, en una ocasión obligaron a detenerse a 30 o 40 familias afganas de Herat que se dirigían a Irán e impidieron a los hombres continuar su camino diciéndoles que tenían que unirse a las fuerzas talibán y combatir. Al parecer, las mujeres y los niños tampoco siguieron adelante, porque no querían separarse de los hombres.


Tras los últimos desplazamientos de afganos, las autoridades paquistaníes han adoptado medidas más estrictas para impedir la llegada al país de más refugiados, aduciendo para ello problemas de seguridad y falta de medios para acoger a más personas. El 18 de septiembre, Pakistán cerró su frontera con Afganistán en medio de informes según los cuales tal medida podría haberse tomado, en parte, a instancias de Estados Unidos. De acuerdo con la información disponible, las autoridades sólo permiten la entrada de vehículos con mercancías afganas de tránsito y de ciudadanos paquistaníes. Se han recibido informes según los cuales un grupo de más de 20.000 afganos desplazados que habían estado esperando en la frontera con Pakistán cerca de la ciudad de Quetta han entrado en Pakistán por otros puntos o se han dispersado por otras zonas de Afganistán, a pesar de los intentos realizados, según informes, por los talibán para impedir la salida de personas de Afganistán.


A pesar de haberse indicado anteriormente que volvería a abrirse la frontera a los refugiados que huyeran de Afganistán en caso de producirse los ataques dirigidos por Estados Unidos, el presidente Pervez Musharraf anunció el 8 de octubre lo contrario, aclarando que sólo se iba a permitir la entrada a los enfermos. Sin embargo, el ACNUR está preparándose para la llegada de 1 millón más refugiados afganos a Pakistán.


El ACNUR ha informado de que las personas que llegan a Pakistán son principalmente mujeres y niños y de que los refugiados afirman que los hombres se quedan en Afganistán o regresan en seguida allí, tras acompañar a sus familias, para cuidar de su ganado, cultivos y bienes.


Tayikistán sigue manteniendo cerradas sus fronteras con Afganistán. El ACNUR se está preparando para la llegada de unos 50.000 refugiados afganos a Tayikistán, de otros 50.000 a Turkmenistán y de hasta 10.000 a Uzbekistán. Estos dos últimos países también han cerrado herméticamente sus fronteras con Afganistán.


El 15 de septiembre, Irán cerró sus fronteras para impedir la entrada de más refugiados afganos. El 26 de septiembre, el periódico oficial Iran informó de que 248 afganos que habían huido de su país por temor a un ataque de Estados Unidos habían sido detenidos y devueltos a Afganistán. El ACNUR se está preparando para la llegada de hasta 400.000 refugiados afganos más a Irán.


La situación humanitaria:


Los grandes desplazamientos de afganos que tuvieron lugar entre finales del 2000 y mediados del 2001 estuvieron acompañados de una falta de recursos de las organizaciones humanitarias y de brotes de enfermedad que mataron a muchas personas, en su mayoría niños y ancianos. Durante la última semana de enero del 2001, por ejemplo, se recibieron informes según los cuales 480 desplazados internos afganos de un campamento situado en las afueras de Herat, entre los que había 220 niños, habían muerto congelados por carecer de un lugar donde guarecerse del frío y de mantas. En mayo del 2001, las Naciones Unidas informaron de que 25 niños habían muerto de insolación en un campamento de refugiados afganos de Pakistán.


La amenaza de un ataque militar y las restricciones impuestas por los talibán a las actividades de las organizaciones humanitarias, incluida la detención de sus trabajadores, han obligado a las Naciones Unidas y a otros organismos de ayuda humanitaria presentes en Afganistán a retirar a su personal internacional. Esta medida se ha tomado en un momento en que el país sufre una crisis humanitaria cada vez más grave. Según informes, debido a la guerra civil y a la persistente sequía, hay entre 5,5 y 6 millones de personas que necesitan desesperadamente ayuda, y es muy probable que el deterioro de la situación y la grave interrupción de la distribución de alimentos hagan que esta población vulnerable aumente a 7,5 millones de personas, el 70 por ciento de las cuales son, según informes, mujeres y niños. Los organismos de las Naciones Unidas han advertido de que, con un número tan elevado de personas privadas de repente de la asistencia de las agencias de ayuda humanitaria, el hambre podría asolar algunas partes de Afganistán.


A pesar de las dificultades logísticas y de seguridad, los envíos limitados de ayuda humanitaria a Afganistán se reanudaron el 28 de septiembre y continuaron hasta el 8 de octubre, cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas suspendió de nuevo sus convoyes de alimentos al país. Durante este periodo, el PMA informó de que podía enviar 500 toneladas diarias de ayuda por término medio. Asimismo, Oxfam y el Fondo de las Naciones Unidas para los Niños (UNICEF) pudieron enviar alimentos y artículos como mantas y botiquines de primeros auxilios.


La cantidad de ayuda llegada al país es muy inferior a las 52.000 toneladas mensuales que el PMA calcula que serán necesarias para alimentar a los 6 millones de afganos más vulnerables y no es en absoluto comparable tampoco con los envíos previos a la crisis, que eran de 5.000 toneladas a la semana. Las agencias de ayuda consideraban especialmente preocupante la situación en las provincias septentrionales de Balkh y Faryab, las zonas más afectadas, donde se calculaba que 400.000 personas iban a quedarse sin provisiones durante la semana del 5 de octubre. Un reto que se plantea es el envío de alimentos antes de que llegue el invierno, lo que suele ocurrir hacia mediados de noviembre. El PMA tiene pensado arrojar desde aviones alimentos para unas 100,000 familias en la región montañosa del centro del país, donde la población está expuesta a quedarse aislada en invierno. Sin embargo, los talibán han cerrado el espacio aéreo bajo su control y el PMA ha estado intentando negociar con ellos la creación de pasillos aéreos para poder poner en práctica su plan.


Las agencias de ayuda humanitaria indican que las mujeres y los niños son especialmente vulnerables durante la actual crisis. UNICEF ha informado de que uno de cada dos niños está desnutrido y de que uno de cada cuatro niños afganos muere antes de cumplir cinco años por causas evitables. La mortalidad infantil en los campos de desplazados internos es aún mayor: uno de cada tres niños muere antes de los cinco años.


UNICEF ha informado también de que aproximadamente cada 30 minutos muere en el parto una madre afgana. El Fondo de Población de las Naciones Unidas ha expresado especial preocupación por los millares de mujeres embarazadas que hay entre las personas desplazadas recientemente y que se verán particularmente afectadas por la falta de alimentos, abrigo y atención médica, a lo que hay que sumar la insalubridad de las condiciones, que han empeorado aún más durante la actual crisis. El 25 de septiembre, el ACNUR informó de que en al menos dos casos se había permitido la entrada a Pakistán de afganas embarazadas que esperaban en la frontera, si bien habían sido enviadas de nuevo a Afganistán después de dar a luz y recibir atención médica.


Debido a los edictos talibán y a los convencionalismos sobre el modo en que deben comportarse las mujeres, si éstas no tienen ningún hombre en su familia encuentran problemas para desplazarse en público, y a esto hay que sumar a menudo la responsabilidad de tener que cuidar de una gran familia. En estos casos, la huida debe de ser particularmente difícil.


Recomendaciones


  • Amnistía Internacional pide a todas las partes en el conflicto de Afganistán que se comprometan públicamente a respetar estrictamente el derecho internacional humanitario.

  • Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos que cumplan con su obligación de compartir la responsabilidad de proporcionar protección y asistencia a los refugiados afganos, que incluye también apoyar a los organismos de las Naciones Unidas y a las organizaciones no gubernamentales que pueden trabajar para proteger a los refugiados afganos y permitir el reasentamiento de éstos en terceros países de acuerdo con los criterios del ACNUR.

  • Amnistía Internacional insta a los Estados limítrofes de Afganistán a que cumplan la obligación que les impone el derecho internacional de no impedir la entrada a los refugiados afganos ni devolverlos a su país, donde están expuestos a sufrir graves abusos contra los derechos humanos. Los gobiernos de Pakistán y Uzbekistán deben asumir esta obligación en virtud del derecho consuetudinario internacional, y los de Irán, Tayikistán y Turkmenistán tiene que cumplirla en su calidad de Estados Partes en la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados.

  • Amnistía Internacional pide a los Estados limítrofes de Afganistán que mantengan sus fronteras abiertas para permitir la entrada de refugiados afganos.

  • Amnistía Internacional pide a los Estados donde lleguen solicitantes de asilo afganos que les permitan entrar al país y presentar su solicitud.

  • Amnistía Internacional insta a todos los gobiernos afectados a proporcionar a quienes están huyendo actualmente de Afganistán protección efectiva y duradera.

  • Amnistía Internacional pide a todas las autoridades y los agentes internacionales que respeten y garanticen el respeto de los derechos de los desplazados internos de Afganistán conforme a los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos, presentados por las Naciones Unidas en 1998, y que les proporcionen toda la asistencia humanitaria necesaria.



Informes sobre Afganistán publicados por Amnistía Internacional entre 1979 y 2001


Violations of human rights and fundamental freedoms in the Democratic Republic of Afghanistan, septiembre de 1979 (Índice AI: ASA 11/04/79)


Afghanistan: Torture of political prisoners, noviembre de 1986 (Índice AI: ASA 11/04/86)


Afghanistan: Unlawful killings and torture, mayo de 1988 (Índice AI: ASA 11/02/88)


Afghanistan: Reports of torture and long-term detention without trial, marzo de 1991 (Índice AI: ASA 11/01/91)


Afghanistan: Unfair trial by special tribunals, agosto de 1991 (Índice AI: ASA 11/03/91)


Afghanistan: New forms of cruel, inhuman or degrading punishment, septiembre de 1992 (Índice AI: ASA 11/02/92)


Afghanistan: Political crisis and the refugees, septiembre de 1993 (Índice AI: ASA 11/01/93)


Afghanistan: Incommunicado detention and “disappearance”, abril de 1994 (Índice AI: ASA 11/01/94)


Afghanistan: The human rights crisis and the refugees, febrero de 1995 (Índice AI: ASA 11/02/95)


Afganistán: Ejecuciones, amputaciones y posibles homicidios deliberados y arbitrarios, abril de 1995 (Índice AI: ASA 11/05/95/s)


La mujer en Afganistán: Situación catastrófica de los derechos humanos, mayo de 1995 (Índice AI: ASA 11/03/95/s)


Afghanistan: International responsibility for human rights disaster, noviembre de 1995 (Índice AI: ASA 11/09/95)


Afghanistan: Grave abuses in the name of religion, noviembre de 1996 (Índice AI: ASA 11/12/96)


Mujeres en Afganistán:Las violaciones continúan, junio de 1997 (Índice AI: ASA 11/05/97/s)


Afghanistan: Continuing atrocities against civilians, septiembre de 1997 (Índice AI: ASA 11/09/97)


Afghanistan: Reports of mass graves of Taleban militia, noviembre de 1997 (Índice AI: ASA 11/11/97)


Afghanistan: Flagrant abuse of the right to life and dignity, abril de 1998 (Índice AI: ASA 11/03/98)


Afghanistan: Detention and killing of political personalities, marzo de 1999 (Índice AI: ASA 11/05/99)


Mujeres en Afganistán: Peones en las luchas de poder de los hombres (Índice AI ASA 11/11/99/s)


Human Rights Defenders in Afghanistan: Civil society destroyed, noviembre de 1999 (Índice AI: ASA 11/12/99)


Niños destrozados por la guerra: La generación perdida de Afganistán, noviembre de 1999 (Índice AI: ASA 11/13/99/s)


Afghanistan: The human rights of minorities, noviembre de 1999 (Índice AI: ASA 11/14/99)


Afghanistan: Cruel, inhuman or degrading treatment or punishment, noviembre de 1999 (Índice AI: ASA 11/15/99)


Refugiados en Afganistán: El grupo de refugiados más grande del mundo, noviembre de 1999, (Índice AI: ASA 11/16/99)


Afghanistan: Executions in Panjshir, febrero de 2001 (Índice AI: ASA 11/004/2001)

Sólo para miembros de AI Índice AI: ASA 11/012/2001/s

Distr : SC/CO

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Amnistía Internacional

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Reino Unido




SEPAREN ESTA HOJA DEL DOCUMENTO PRINCIPAL

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PARA USO EXTERNO


AFGANISTÁN

Proteger a los civiles y a los refugiados afganos


La publicación de este documento forma parte de la Respuesta a la Crisis del 11 de septiembre, cuyo lema es: «Justicia, no venganza». Deben recibir el documento todos los participantes en la respuesta a la crisis.


Las recomendaciones formuladas aquí son para acciones inmediatas de las Secciones. Se está preparando aparte una acción de la RAR de Asia Meridional, que contendrá recomendaciones para acciones de Grupo y de Sección.


El documento trata los asuntos siguientes:


  • la protección de los civiles según el derecho internacional humanitario;

  • los motivos de preocupación de AI en relación con ataques contra civiles en Afganistán;

  • la protección de los refugiados y los desplazados internos afganos;

  • alguna información sobre el apoyo internacional a los refugiados afganos;

  • los últimos desplazamientos de afganos;

  • la situación humanitaria en Afganistán;

  • recomendaciones.


ACCIONES RECOMENDADAS


Captación de apoyos en el gobierno del propio país


Expongan los motivos de preocupación de Amnistía Internacional:


  • Envíen el informe Proteger a los civiles y a los refugiados afganos (índice AI: ASA 11/012/2001/s) a las autoridades pertinentes del gobierno de su país;

  • Si es posible, concierten una reunión con las autoridades apropiadas de su gobierno;


Los principales puntos que hay que tratar en la captación de apoyos con el gobierno del propio país son:


  • garantizar que todas las partes en el conflicto de Afganistán se atienen estrictamente al derecho internacional humanitario;

  • pedir al gobierno que inste a los Estados limítrofes de Afganistán a cumplir con la obligación que les impone el derecho internacional de no impedir la entrada a los refugiados afganos ni devolverlos a su país, donde están expuestos a sufrir graves abusos contra los derechos humanos;

  • pedir al gobierno que inste a los Estados limítrofes de Afganistán a mantener sus fronteras abiertas para permitir la entrada de refugiados afganos;

  • garantizar que la protección proporcionada a los refugiados afganos es efectiva y duradera;

  • instar a su gobierno que, en el caso de que lleguen solicitantes de asilo afganos, les permita entrar al país y presentar su solicitud;

  • respetar y garantizar el respeto de los derechos de los desplazados internos de Afganistán.


Estas cuestiones se le pueden exponer al gobierno del propio país por carta o en reuniones.


Las Secciones de países que sean parte en el conflicto de Afganistán deben captar apoyos en su gobierno para que tome directamente medidas con respecto a las recomendaciones de Amnistía Internacional.


Las Secciones de países que no sean partes en el conflicto de Afganistán deben captar apoyos en su gobierno para que exponga las recomendaciones de Amnistía Internacional en foros internacionales y en toda reunión bilateral o pertinente con Estados que sean parte en el conflicto y con otros Estados afectados, como los que son limítrofes de Afganistán.


Trabajo con los medios de comunicación y de difusión


Este documento se ha publicado a la vez que el comunicado de prensa Afganistán: Debe protegerse a la población civil y a los combatientes capturados, de 8 de octubre de 2001 (índice AI: ASA 11/013/2001/s), que trata de los motivos de preocupación de Amnistía Internacional tras los ataques de Estados Unidos y el Reino Unido en Afganistán.


  • Distribuyan el documento lo más ampliamente posible, entre los medios de comunicación y otras organizaciones y comunidades interesadas.


Distribución


Asegúrense de que todas las personas pertinentes de su Sección reciben el documento y de que éste queda debidamente archivado para futuras consultas.



DISTRIBUCIÓN POR EL SI


El SI ha enviado este documento directamente a todas las personas que trabajan en las Secciones sobre la respuesta a la crisis y a los coordinadores del trabajo de país sobre Afganistán y Pakistán.

1 Citado por Akbar Borissov, «Russia sends aid to starving refugees on Afghan-Tajik border», Agence France Presse, 10 de febrero de 2001.

2Informe del Representante del Secretario General, Sr. Francis M. Deng, presentado con arreglo a la resolución 1997/39 de la Comisión de Derechos Humanos, Principios Rectores de los Desplazamientos Internos (E/CN.4/1998/53/Add.2, del 11 de febrero de 1998).

3Véanse Amnistía Internacional, Acción Urgente: Devolución de refugiados, 14 de noviembre de 2000 (índice AI: ASA 33/16/00/s); Amnistía Internacional, Acción Urgente: Devolución de refugiados, 21 de diciembre de 2000 (índice AI: ASA 33/18/00/s); Amnistía Internacional, Acción Urgente: Devolución de refugiados, 3 de abril de 2001 (índice AI: ASA 33/007/2001/s), y Amnistía Internacional, Afganistán: Riesgo de catástrofe con los desplazamientos masivos de población, Servicio de Noticias 168/01, 21 de septiembre de 2001 (índice AI: ASA 11/010/2001/s).

8 de octubre de 2001

Índice AI: ASA 11/012/2001/s

Distr: SC/CO


SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO


TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA