وثيقة - Amnesty International demande la révision de toute urgence de la stratégie d'achèvement des travaux du Tribunal pénal international pour l'ex-Yougoslavie et du Tribunal pénal international pour le Rwanda
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración
Pública
Índice AI: IOR 53/006/2008
9 de diciembre de 2008
Amnistía Internacional pide una revisión urgente de las estrategias
de conclusión de los Tribunales Penales Internacionales para la ex
Yugoslavia y Ruanda
Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU se dispone a reunirse el
12 de diciembre de 2008 para estudiar varias cuestiones importantes
relativas a las estrategias de conclusión del Tribunal Penal
Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) y del Tribunal Penal
Internacional para Ruanda (TPIR), Amnistía Internacional pide una
revisión urgente de la estrategia vigente, que ya no se corresponde
a la situación actual.
En 2003, el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 1503, en la
que insta al TPIY y al TPIR a que: “tomen todas las medidas
posibles para concluir […] todos los procesos en primera instancia
para fines de 2008 y toda su labor en 2010.”
Sin embargo, al tiempo que recomendaba esos plazos en 2003, el
Consejo de Seguridad pedía a los Estados, en la misma la Resolución
1503, que adoptasen una serie de medidas a fin de facilitar la
conclusión de los mandatos de los Tribunales. Estas medidas no se
han aplicado totalmente, por lo que ahora es imposible que los
tribunales cumplan dichos plazos.
En primer lugar, pese a los reiterados llamamientos del Consejo de
Seguridad, los Estados no han garantizado que las personas acusadas
formalmente por los Tribunales sean detenidas y entregadas para ser
juzgadas. Ratko Mladic y Goran Hadžic siguen en libertad y están
acusados de crímenes cometidos en la ex Yugoslavia. Por su parte,
hay trece personas acusadas formalmente por el TPIR que continúan
en libertad.
En segundo lugar, a pesar de que la comunidad internacional ha
adoptado algunas medidas para mejorar las capacidades de las
jurisdicciones nacionales con el fin de juzgar casos trasladados
por los tribunales penales internacionales, sigue preocupando
seriamente el hecho de que los tribunales de la mayoría de los
Estados de la ex Yugoslavia y de Ruanda no pueden juzgar
efectivamente estos casos —complejos y en muchas ocasiones
políticamente delicados— con arreglo a las normas
internacionales.
A tenor de las peticiones realizadas por el fiscal general ruandés,
el fiscal del TPIR formuló cuatro solicitudes para trasladar sendos
casos de este Tribunal a Ruanda. Todas ellas fueron rechazadas por
el TPIR alegando que los acusados no serían juzgados en este país.
En las cuatro resoluciones se señalaron defectos graves del sistema
nacional de protección de testigos; los problemas identificados no
pueden resolverse con rapidez.
Lamentablemente, los esfuerzos adicionales para que algunos de los
casos del TPIR fueran juzgados por otros tribunales nacionales en
el ejercicio de la jurisdicción universal, como los de Noruega y
los Países Bajos, fracasaron debido a que las leyes nacionales eran
inadecuadas.
A pesar del reciente aumento de los enjuiciamientos nacionales
instados por las autoridades de los Estados surgidos a partir de la
ex Yugoslavia, Amnistía Internacional considera que es necesario
adoptar muchas más medidas para garantizar que las investigaciones
y los enjuiciamientos de crímenes tipificados en el derecho
internacional son realizados de forma efectiva por tribunales
nacionales competentes, imparciales e independientes que garanticen
los derechos de los acusados a un juicio imparcial, la seguridad de
abogados y jueces y los derechos de víctimas y testigos.
Preocupa incluso si la Sala de Crímenes de Guerra del Tribunal
Estatal de Bosnia y Herzegovina —mecanismo reconocido en la
Resolución 1503 y al que ya se han trasladado casos del TPIY— podrá
funcionar efectivamente de seguir adelante los planes de retirar su
personal internacional en diciembre de 2009. Amnistía Internacional
pide un programa completo de formación y fomento de la capacidad,
así como mecanismos de supervisión y evaluación efectivos, antes de
que se produzca el traspaso.
Los puntos débiles de los sistemas de justicia penal nacionales van
mucho más allá del hecho de hacerse cargo de los casos de los
tribunales internacionales. A menos que se aborden como parte de la
estrategia de conclusión, estas debilidades podrían obstruir la
justicia para los miles de crímenes que los Tribunales no han
enjuiciado y que deben investigar y enjuiciar los tribunales
nacionales. De hecho, el éxito de los Tribunales deberá medirse en
función del legado que dejen a las autoridades nacionales.
El Consejo de Seguridad debe reconocer que no se va a poder llevar
a cabo la estrategia de conclusión que recomendó en 2003. Hay que
elaborar una nueva estrategia revisada en la que se reconozca la
necesidad de asignar más tiempo y recursos para garantizar que las
personas que siguen en libertad son detenidas y entregadas sin más
dilación, que los Tribunales concluyen sus casos o que éstos son
trasladados a tribunales nacionales competentes, imparciales e
independientes, y que se refuerzan los sistemas de justicia
nacionales de los países afectados a fin de garantizar que
continúan la labor de acabar con la impunidad.
La estrategia revisada deberá garantizar asimismo que los esfuerzos
para concluir sus casos con rapidez no afectan a los derechos de
los procesados a un juicio imparcial. Además, el derecho de las
víctimas a la justicia y a la verdad no deberá verse menoscabado
por una reducción sustancial de las actas de acusación en la medida
en que no reflejen toda la gama de cargos penales contra los
acusados, concretamente por la retirada de cargos de violencia
sexual.
Además, han de adoptarse medidas concretas para abordar el hecho de
que el TPIR no ha enjuiciado las violaciones graves del derecho
internacional humanitario cometidas por el Ejército Patriótico
Ruandés (RPA, por sus siglas en inglés) en 1994. Amnistía
Internacional recibió con consternación la reciente decisión del
fiscal del TPIR de entregar un expediente de crímenes cometidos por
el RPA a las autoridades ruandesas para que fuera enjuiciado por
los tribunales nacionales, en lugar de iniciar actuaciones ante el
TPIR, ignorando así los graves defectos de que adolece el sistema
de justicia ruandés y que han identificado las Salas en sus
decisiones de no trasladar casos del TPIR a Ruanda. Se sigue
denegando la justicia a las víctimas de crímenes terribles
cometidos por el RPA y mientras no se juzguen estos crímenes el
TPIR seguirá siendo acusado de parcialidad.
En su próxima reunión, el Consejo de Seguridad estudiará y actuará
en relación con un informe de su grupo informal de trabajo sobre
tribunales acerca del establecimiento de un mecanismo o mecanismos
residuales que se ocupen de las cuestiones residuales y funciones
esenciales de los Tribunales cuando éstos sean cerrados. A Amnistía
Internacional le preocupa que los debates del grupo de trabajo se
estén realizando en secreto y que no se hayan hecho públicos los
informes que ha elaborado o recibido de los Tribunales y otros
expertos.
Será esencial un mecanismo residual que desempeñe
las funciones necesarias que deben continuar una vez que se cierren
los Tribunales. Dichas funciones incluyen garantizar la protección
de los testigos, las labores de divulgación y la supervisión de la
aplicación de las penas impuestas a personas condenadas por los
Tribunales. Aunque Amnistía Internacional respalda la labor
preparatoria para definir al mecanismo residual, la organización
quiere subrayar que los esfuerzos deben estar encaminados a
establecer un mecanismo en el momento oportuno, cuando los
Tribunales estén a punto de concluir su labor, y que dicho
mecanismo no debe ser utilizado como herramienta para cerrar los
Tribunales antes de tiempo.
Cuando considere esta cuestión, el Consejo de Seguridad deberá
asimismo estudiar cómo gestionar los archivos de los Tribunales.
Será vital que tanto el público como las autoridades de las
fiscalías nacionales tengan acceso a ellos y que se impongan
únicamente las restricciones necesarias para garantizar la
protección de víctimas y testigos.
Por consiguiente, Amnistía Internacional pide al Consejo de
Seguridad que no adopte ninguna decisión sobre el mecanismo
residual en su próxima reunión. Antes bien, el Consejo deberá
llevar a cabo, en un proceso transparente y posiblemente basándose
en un informe del secretario general, una revisión detallada de la
estrategia de conclusión vigente. Las organizaciones no
gubernamentales independientes deberán tener la posibilidad de
contribuir a determinar las vías de avance más efectivas,
permitiendo que los Tribunales cumplan sus mandatos de garantizar
la justicia por los crímenes cometidos en ambas situaciones y dejen
un legado de rendición de cuentas y justicia que puedan desarrollar
las autoridades nacionales.
Documento público
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