La noche del 1 de septiembre se arrojaron tres botes de gas lacrimógeno contra la casa del dirigente comunitario Luis Villacís Maldonado; el incidente tuvo lugar después de que este dirigente anunció que estaba organizando una manifestación antigubernamental. En el momento del ataque, Luis Villacís se encontraba en el interior de la casa con su familia, y Amnistía Internacional cree que todos ellos corren grave peligro.

