Americas
América: El desarrollo no debe prevalecer sobre los derechos de los pueblos indígenas
Poco antes del Día Internacional de los Pueblos Indígenas que se celebra el 9 de agosto, Amnistía Internacional ha instado a los gobiernos de América a dejar de dar prioridad a los proyectos de desarrollo sobre de los derechos de los pueblos indígenas. Hoy, poco antes del Día Internacional de los Pueblos Indígenas que se celebra el 9 de agosto, Amnistía Internacional ha instado a los gobiernos de América a dejar de dar prioridad a los proyectos dLes transferts d'armes : les États adorent les secrets, mais nous voulons des faits - 13 July 2011
Blog Livewire.Américas
Nas Américas, nos últimos 50 anos, muitos direitos humanos passaram a ser reconhecidos por lei, embora nem sempre o tenham sido na prática. Apesar de claramente persistirem alguns abusos, principalmente contra os grupos mais vulneráveis, não se pode negar o progresso que a região alcançou, muito embora de forma lenta e parcial. E os governos podem, com razão, reivindicar seus créditos por tais mudanças. Entretanto, os verdadeiros motores desses avanços foram as comunidades mais atingidas pelos abusos de seus direitos humanos. Foram essas comunidades que resolveram quebrar o silêncio e ir à luta para conquistar as mudanças desejadas, muitas vezes pondo em risco sua própria segurança. Tanta determinação e persistência serviram de inspiração para milhões de pessoas e fizeram com que seja cada vez mais difícil para os Estados ignorar o clamor crescente por mudanças fundamentais e irreversíveis.
Le «Printemps arabe» nous donne une leçon à tous - 12 May 2011
Blog Livewire.Basta de proteger a los culpables: No más injusticia militar en México
El sistema de justicia militar de México ha dado lugar a la impunidad sistemática por las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros de las fuerzas armadas. Con su ayuda, podemos poner fin a esta situación. “El daño que me hizo el gobierno, no se repara con nada, queda en mi vida para siempre y nunca me voy a olvidar de lo que pasó. Yo exijo justicia.América
En América se han reconocido muchos derechos humanos en la ley –aunque no siempre en la práctica– en los últimos 50 años. Está claro que los abusos persisten, sobre todo contra grupos vulnerables, pero es innegable que, aunque parciales y lentos, se han hecho progresos en la región. Los gobiernos pueden atribuirse con razón parte del mérito de estos cambios. Sin embargo, el auténtico motor de los avances han sido las comunidades más afectadas por los abusos contra los derechos humanos. Son ellas las que han denunciado la situación y han hecho campaña por el cambio, a menudo con grandes riesgos personales. Han sido su determinación y persistencia las que han inspirado a millones de personas y han hecho que a los Estados cada vez les sea más difícil ignorar el creciente clamor por un cambio fundamental e irreversible.
Amériques
Dans la région Amériques, au cours des 50 dernières années de nombreux droits fondamentaux ont été reconnus dans les textes de loi, à défaut d’être toujours reconnus dans les faits. Des atteintes aux droits humains continuent indéniablement d’être commises, en particulier à l’encontre des groupes vulnérables, mais la région a enregistré des avancées manifestes, quoique lentes et encore incomplètes. Les gouvernements de différents pays peuvent à juste titre s’attribuer, dans une certaine mesure, le mérite de ces changements. Cependant, ce sont les communautés les plus touchées qui ont été la véritable force motrice derrière ces avancées. Leurs membres se sont exprimés haut et fort, et ont milité pour faire changer les choses, souvent en s’exposant personnellement à de grands risques. Leur détermination et leur persévérance ont eu valeur d’exemple pour des millions d’autres, et il a été de plus en plus difficile pour les États de ne pas entendre les très nombreuses voix s’élevant en faveur de changements fondamentaux et irréversibles.
Americas
In the Americas many human rights have been recognized in law, if not always in practice, over the past 50 years. While abuses clearly persist – particularly against vulnerable groups – the region has undeniably seen progress, albeit slow and partial. Governments can rightly claim some credit for these changes. However, it is the communities most affected by human rights abuses who have been the real driving force behind these advances. It is they who have spoken out and campaigned for change, often at great personal risk. It is their determination and persistence that have inspired millions and made it increasingly difficult for states to ignore the growing clamour for fundamental and irreversible change. The year began, however, with a sharp reminder of how fragile.


