Document - PLEINS FEUX SUR LES AU (janvier 2005). LAOS. Les Hmong ont toujours besoin d?aide
Acciones UrgentesPúblico
Enero de 2005
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Índice de AI: ACT 60/002/2005 |
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En detalle Una mirada a las historias que hay detrás de las AU |
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http://web.amnesty.org/library/Index/ESLACT600022005
Laos: El drama de los hmong continúa…
En enero de 2004, AU En Detalle contaba la historia de dos periodistas y sus cuatro colegas, detenidos tras haber estado cubriendo una historia sobre combatientes rebeldes y sus familias del grupo étnico hmong. Ahora podemos ofrecer más información sobre el destino de Char Yang y de otros ciudadanos de Laos que fueron detenidos.
En mayo de 2003 tres ciudadanos de Laos acompañaron a dos periodistas europeos y a un intérprete de la etnia hmong y de nacionalidad estadounidense a la impenetrable jungla de Laos, en la provincia de Xieng Khouang.
Los periodistas, Thierry Falise y Vincent Reynaud, estaban investigando en secreto el drama de los rebeldes hmong en Laos después de que un artículo de la revista Time Asiadesvelara la historia, oculta durante mucho tiempo, del conflicto armado interno que viene teniendo lugar en Laos entre las autoridades y los rebeldes, la mayoría de la etnia hmong.
Claramente, la atención de los medios de comunicación (que divulgaron fotografías desgarradoras) hacia el drama de los rebeldes hmong en Laos ha avergonzado profundamente a las autoridades de Laos, las cuales habían negado tajantemente la existencia de un conflicto con rebeldes hmong en el país.
Tras haber logrado el acceso al grupo rebelde, los periodistas y sus guías de Laos, Char Yang (también conocido como Va Char Yang), Thao Moua y Pa Fue Khang fueron detenidos el 4 de junio de 2003 al salir de la jungla. Los tres hombres de Laos, conocidos localmente como "pájaros negros", forman parte de un grupo dispar integrado por simpatizantes de la etnia hmong y partidarios de los grupos rebeldes que operan en la jungla.
Thao Moua, que continúa detenido © Private
Estas personas han desempeñado un papel esencial al facilitar asistencia material muy limitada, en forma de comida y ropa procedentes del mundo exterior –tanto como pueden llevar consigo en visitas ocasionales- a grupos de la jungla que llevan jugando al gato y el ratón con las autoridades desde el final de la guerra civil de Laos, en 1975.
Tras ser detenidos, Char Yang y los otros dos guías fueron conducidos a una comisaría de policía en Phonsavanh, provincia de Xieng Khouang. Char Yang ha revelado ahora que fue golpeado por la policía con bastones de Malaca y cadenas de bicicleta. También le golpearon en la cara con la culata de una pistola. Relató a un periodista de la revista Time, Andrew Perrin, que "me golpearon como a un perro […] como si no fuera siquiera humano." Durante los dos días que siguieron denuncia que fue repetidamente golpeado hasta perder el sentido, y que era reanimado sólo para ser golpeado de nuevo. Finalmente, quizás pensando que estaba muerto, la policía lo arrojó con los grilletes sueltos a un lavabo exterior. De nuevo volvió en sí, sangrando abundantemente de una herida en la cabeza. En ese momento tomó la decisión de tratar de escapar. "Sabía que si no intentaba escapar moriría," le contó al periodista.
Char Yang se dio a la fuga. Estaba claro que su red de compañeros "pájaros negros" ya no estaba segura: muchas de las casas de sus familiares y amigos habían sido asaltadas por las autoridades, lo que llevó a varias decenas de personas a huir del país.
El 30 de junio de 2003 los dos periodistas y su intérprete fueron condenados a 15 años de prisión por un tribunal en Phonsavanh, tras un juicio simulado con un desenlace predeterminado de antemano. Tuvieron la suerte de ser puestos en libertad y rápidamente deportados, en gran medida gracias a la presión que los gobiernos europeos y estadounidense ejercieron sobre las autoridades de Laos, así como la presión de la membresía de AI, inclusive la Red de AU, que escribió numerosos llamamientos (UA 165/03, ASA 26/004/2003, 11 de junio de 2003 y seguimientos).
Pa Fue Khang y Thao Moua no tuvieron tanta suerte. Ambos hombres fueron condenados en el mismo juicio a 15 y 12 años de prisión respectivamente. Char Yang fue condenado in absentia a 15 años de prisión. Según informes, a diferencia de los extranjeros, los ciudadanos de Laos carecían de representación legal en su juicio colectivo, que duró poco más de dos horas. Los cinco acusados fueron inicialmente retenidos en la prisión de Phontong, en la capital, Vientiane. Con posterioridad, los dos prisioneros de Laos fueron transferidos a la prisión de Samkhe, también en la capital de Laos, donde las condiciones son notoriamente duras.
Las autoridades de Laos, entretanto, divulgaron la evasión del detenido Char Yang y fijaron una recompensa para quien lo entregara. Los 15.000 dólares de recompensa suponen una verdadera fortuna en un país pobre como Laos , lo que da idea del deseo de las autoridades de capturarlo. Todo lo que se sabía de él era que estaba escondido; ni siquiera había constancia de que estuviera aún vivo. Se filtró que, tras pasar semanas evitando la captura, Char Yang terminó arreglándoselas para volver, en julio de 2003, al mismo campamento rebelde de la jungla que había visitado con los periodistas.
Char Yang y familia © Particular
Milagrosamente, más de un año después del juicio, Char Yang apareció en Tailandia y narró su historia. Había pasado los meses previos en la jungla en compañía de los grupos rebeldes, y había logrado escapar del país llevando consigo bastante material de vídeo sobre su drama, incluyendo las consecuencias de una emboscada del gobierno contra civiles desarmados en mayo de 2004, que dejó cinco niños muertos, entre ellos cuatro niñas agredidas sexualmente y mutiladas.
Amnistía Internacional calificó esas atrocidades contra los niños hmong como crímenes de guerra. Las grabaciones se hicieron públicas y provocaron la indignación internacional.
En Tailandia, Char Yang se reunió con su mujer y sus tres niños pequeños, que habían dejado el país muchos meses antes. La familia se encuentra ahora en Estados Unidos.
Entretanto, Thao Moua y Pa Fue Khang continúan en la prisión de Samkhe de Vientiane. Al parecer sus familias tienen permiso para visitarlos. Sin embargo, hay informes que indican que a ellos y a otros prisioneros en Samkhe se les imponen tareas arduas, imposibles de cumplir, lo que acaba siendo un castigo severo. Según informes, ambos hombres han sido detenidos en régimen de aislamiento en celdas oscuras y por periodos considerables de tiempo. Amnistía Internacional continúa la campaña en su favor, ya que necesitan desesperadamente la ayuda que puede ofrecerles la membresía de AI.
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