Document - Urgent Action In Focus - May 2006
Acciones UrgentesPúblico
Mayo de 2006
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Índice AI: ACT 60/011/2006 |
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Manifestación en Ahvaz, provincia de Kuzestán, enero de 2006 © Ahwaz Human Rights Organization (AHRO)
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La minoría árabe en Irán
Durante el año pasado se ha publicado un número cada vez mayor de Acciones Urgentes (AU) en favor de miembros de las minorías de Irán, incluida la comunidad árabe. Este documento estudia quiénes la componen, cuáles son sus dificultades y de qué modo la Red de Acción Urgente puede apoyar a este sector de la sociedad iraní que ha sido históricamente discriminado.
La comunidad árabe de Irán –predominantemente musulmana chií–, constituye entre el tres y el ocho por ciento de la población. Vive principalmente en la provincia de Kuzestán (llamada Ahwaz por la comunidad árabe), que limita con Irak y contiene las reservas de petróleo más importantes del país. Conforma uno de los grupos de la sociedad que sufre más carencias económicas y sociales, y su larga historia de agravios la ha opuesto a sucesivos gobiernos. La comunidad árabe alega que ha sido dejada de lado durante la distribución de recursos para el desarrollo social. Según los informes, muchos de sus pueblos o asentamientos no tienen acceso a agua corriente potable, instalaciones sanitarias u otros servicios como la energía eléctrica, y a miles de árabes iraníes se los ha sometido a desalojos forzados de sus hogares o de sus tierras.
De acuerdo con los informes, no se permite enseñar en árabe en sus escuelas, aunque la mayoría de la población es de habla árabe. La tasa de analfabetismo es alta, especialmente entre las mujeres árabes ahwazíes de las zonas rurales. También dicen los informes que a los iraníes de etnia árabe no se les permite desempeñarse como funcionarios del Estado, en aplicación de los criterios de "selección" (gozinesh). Ésta es una forma de selección ideológica que obliga a los empleados estatales a demostrar, entre otras cosas, fidelidad al Islam y a la República Islámica de Irán.
La tensión ha ido en aumento entre la población árabe iraní desde abril de 2005, cuando decenas de personas murieron, centenares resultaron heridas y se detuvo a centenares más, tras la celebración de una serie de manifestaciones para protestar contra una carta presuntamente escrita en 1999 por un consejero presidencial, que después negó que fuese auténtica. Al parecer, la carta proponía políticas para reducir la población árabe de Kuzestán, e incluía planes para el reasentamiento de miembros de la minoría árabe en otras regiones de Irán, así como planes para el asentamiento de comunidades no árabes en la provincia, y el reemplazo de topónimos árabes por persas. (El texto de la carta, con traducción al inglés, puede encontrarse en http://www.ahwaz.org.uk/images/ahwaz-khuzestan.pdf; la declaración del presunto autor, negando haber escrito la carta, junto con una explicación del contenido, puede encontrarse, [en persa] en http://www.webnevesheteha.com/.) Al parecer las fuerzas de seguridad hicieron uso de fuerza excesiva para dispersar la manifestación y se produjeron homicidios ilegítimos o posibles ejecuciones extrajudiciales.
Desde entonces se ha intensificado el ciclo de violencia en la provincia. Decenas de árabes iraníes fueron detenidos tras cuatro explosiones que se produjeron antes de las elecciones en la ciudad de Ahvaz, en Kuzestán, y otras dos en Teherán en junio de 2005, que mataron a casi una decena de personas e hirieron al menos a 90. En octubre de 2005 y enero de 2006, otras bombas mataron al menos a 12 personas y fueron seguidas de oleadas de detenciones. También se produjeron detenciones tras las manifestaciones que se llevaron a cabo en fechas de importancia cultural, como los festivales mahometanos de ‘Id al-Fitr e ‘Id al-Adha. Al menos cinco veces durante 2005 y seis durante 2006 se ha llamado a la Red de AU a actuar, ante el deterioro de la situación. Se han enviado cartas al gobierno iraní pidiendo que ponga fin a la discriminación y a las limitaciones a las libertades sociales, culturales, lingüísticas y religiosas que a menudo provocan otras violaciones de derechos humanos, como el encarcelamiento de presos de conciencia; juicios manifiestamente injustos de presos políticos ante Tribunales Revolucionarios; imposición de penas de muerte; restricciones a la libertad de circulación, y denegación de otros derechos civiles. (Véanse, por ejemplo AU 24/06, MDE 13/006/2006, del 1 de febrero de 2006 y sus actualizaciones)
Amnistía Internacional ha recibido los nombres de unos 500 árabes iraníes detenidos desde abril de 2005, algunos en repetidas ocasiones, pero el número verdadero de personas detenidas es, con toda probabilidad, mucho mayor. Entre ellas se encuentra Yousuf Azizi Bani Toruf, un periodista árabe iraní, miembro de la Asociación de Escritores, a quien detuvieron el 25 de abril de 2005 después de una conferencia de prensa en la cual habló en apoyo de los manifestantes árabes de Kuzestán (véanse AU 109/95, MDE 13/020/2005 del 6 de mayo de 2005 y su actualización MDE13/032/2005). Lo pusieron en libertad bajo fianza el 28 de junio de 2005, y en la actualidad se encuentra pendiente de juicio, acusado según parece de "poner en peligro la seguridad nacional" por participación en los disturbios de Kuzestán. Yousuf Azizi Bani Toruf ha negado esta acusación y alegado que se encontraba a la sazón en Teherán.
Otro caso es el de cinco hermanos, su padre y otros tres miembros de la misma familia que fueron detenidos hacia mediados de 2005, probablemente en agosto, (véanse AU 233/05, MDE 13/051/2005 y actualizaciones). Según informes, Imad y Zamel Bawi han sido condenados a muerte, y Moslem y Hani Bawi y otros dos miembros de la familia –Mansour Tayouri y Hassan Bou Azar–, a largas penas de prisión y a 10 años de exilio, penas que deben cumplir en provincias lejanas de sus hogares. No se dispone de más información sobre la situación de otro hermano, Mohsen, que permanece detenido. Un primo, Asad Bawl, quedó en libertad bajo fianza el 2 de mayo de 2006.
Por lo menos nueve hombres más corrían peligro de ejecución (véase AU 57/06, MDE 13/023/2006, del 10 de marzo de 2006) tras ser declarados culpables en juicios injustos ante un Tribunal Revolucionario. Siete de ellos aparecieron en la televisión local, "confesando" su implicación en los ataques con bomba en Kuzestán o fueron mencionados en esas "confesiones": dos de ellos fueron ejecutaron a la mañana siguiente. Según informes, tres de esos nueve hombres –Ali Manbouhi, Ali Helfi y Nazem Bureihi– han estado recluidos bajo custodia desde 2000, cuando los detuvieron por cargos de "insurgencia" y les impusieron sendas penas de 35 años de cárcel. Sin embargo, habían aparecido en el film de las "confesiones".
Al menos cuatro mujeres y dos niños están detenidos actualmente por las fuerzas de seguridad en la provincia de Kuzestán, en el suroeste del país (véanse AU 65/06, MDE 13/028/2006 y actualización, y AU 107/06, MDE 13/042/2006). Amnistía Internacional cree muy posible que se trate de presos de conciencia, recluidos únicamente a fin de obligar a sus esposos y padres a entregarse a las autoridades iraníes o a cooperar con ellas y darles información sobre activistas árabes iraníes buscados por las autoridades. El 28 de abril de 2006, otra mujer, Massoumeh Ka’bi, y su hijo Imad, de cuatro años de edad, quedaron en libertad bajo fianza luego de que se enviaron llamamientos en su favor.
El papel de las Acciones Urgentes
Amnistía Internacional reconoce que la situación en Kuzestán es inestable y que se han cometido delitos violentos. Las autoridades iraníes tienen el deber y la obligación de investigar esos delitos y procesar a los presuntos responsables. Sin embargo, en el cumplimiento de esta responsabilidad, las autoridades iraníes están obligadas a actuar de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos y a respetar los principios internacionales de derechos humanos pertinentes, como la prohibición de la tortura, y las normas que rigen los juicios justos. En la práctica, sin embargo las autoridades iraníes llevan muchos años incumpliendo estas obligaciones en materia de derechos humanos, pese a que Irán es Estado Parte en varios tratados internacionales de derechos humanos, y han sido responsables de violaciones de derechos humanos graves y generalizadas que no se pueden justificar bajo ningún concepto, incluyendo la amenaza de ataques y los delitos violentos cometidos por personas o grupos opuestos al gobierno.
Actualmente la atención internacional está centrada en el programa nuclear de Irán y Amnistía Internacional teme que esto pueda eclipsar las violaciones continuas de los derechos humanos y también que pueda llevar a que el gobierno iraní aumente la presión sobre ciertas personas y grupos, entre ellos las comunidades minoritarias, a las que percibe como críticos u oponentes del gobierno de la República Islámica.
Las Acciones Urgentes desempeñan un papel importante a la hora de generar presión internacional en favor de las personas que sufren o corren peligro de sufrir violaciones de derechos humanos. Son también una parte importante del proceso de ayudar a la toma de conciencia sobre la situación de los derechos humanos de las comunidades que hacen frente a la discriminación y cuyos integrantes pueden sufrir violaciones de derechos humanos por protestar contra esa discriminación. Los contactos del equipo encargado de Irán han confirmado a menudo que las Acciones Urgentes han sido de crucial importancia para lograr la excarcelación de las personas detenidas o una mejora en su situación.********
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