Document - UA in Focus - November 2007
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“No más permisos de construcción para los palestinos”
La lucha por construir una escuela en una localidad de Cisjordania

Niños palestinos de la localidad de Fasayil Alto en el edificio de la escuela que su comunidad está construyendo. © Brighton-Tubas Solidarity Group.
La atención internacional se centra en la localidad cisjordana de Fasayil, donde el ejército israelí está a punto de decidir si va a derribar la escuela primaria que se está construyendo en la localidad. Activistas de todo el mundo se están uniendo para impedir la demolición de la escuela. La reunión militar en la que se podría decidir el futuro de la escuela se ha aplazado hasta finales de diciembre.
La amenaza de derribo afecta a decenas de niños y niñas palestinos en edad de escolarización primaria a quienes se niega la posibilidad de tener una escuela cerca de sus casas. La escuela primaria se está construyendo en Fasayil Alto, localidad del Valle del Jordán, en Cisjordania, en los Territorios Palestinos Ocupados, y corre el riesgo de ser demolida aún antes de haber sido acabada.
Movida por el hecho de que en la actualidad los niños y las niñas de Fasayil Alto tienen que caminar más de dos kilómetros para asistir a la escuela de Fasayil Bajo, la comunidad local está construyendo una nueva escuela con el apoyo de una organización no gubernamental palestina y de voluntarios internacionales.
El 17 de octubre, el ejército israelí dio la orden de interrumpir todos los trabajos de construcción de la escuela. La orden militar indica que las partes interesadas pueden solicitar un permiso de construcción al comité de urbanismo del ejército israelí. Sin embargo, en la mayor parte de las zonas de Cisjordania, incluida Fasayil y otras localidades de la región cisjordana del Valle del Jordán, a los palestinos les resulta prácticamente imposible conseguir que el ejército israelí les conceda licencias de construcción. En 2003, el coronel Shlomo Politus, asesor jurídico del ejército israelí, manifestó ante la Comisión de Constitución, Ley y Justicia del Parlamento de Israel que “desde el punto de vista práctico, la cuestión [de que los palestinos construyan en la región cisjordana del Valle del Jordán] ni se plantea. No hay más permisos de construcción para palestinos”.
Cuando los habitantes de Fasayil debatieron sobre la posibilidad de construir la escuela, eran conscientes de que existía el riesgo de que el ejército israelí se lo impidiera o de que la derribara una vez construida, pero decidieron seguir adelante con el proyecto, con la esperanza de que se lo permitieran y el deseo de conseguir un lugar que supondría una mejora en las vidas de los niños y las niñas. En la reunión del ejército que se celebrará a finales de diciembre puede decidirse el destino de la escuela.
Cisjordania forma parte de los Territorios Palestinos Ocupados, que llevan desde 1967 bajo la ocupación militar de Israel. El ejército israelí paralizó los planes de urbanismo de las ciudades y los pueblos palestinos. Los planes de urbanismo que existían antes de 1967 ya no satisfacen las necesidades de una población en aumento, y el ejército israelí los utiliza como excusa para denegar los permisos de construcción que solicitan los palestinos. El proceso de solicitud de permisos, que siempre se deniegan, es largo, caro y complicado, lo que hace que a la población palestina no le quede más remedio que construir sus casas sin licencia. Las autoridades israelíes llevan decenios respondiendo a esta situación con la adopción de una política de derribo masivo de viviendas de palestinos.
A su vez, Israel ha construido en torno a 150 asentamientos (colonias para el uso exclusivo de israelíes judíos) en territorios palestinos de toda Cisjordania. El derecho internacional prohíbe que una potencia ocupante traslade a su población civil al territorio que ha ocupado. Estos asentamientos ilegales se han creado tomando tierras palestinas e impidiendo, tal y como sucede en Fasayil y en muchas otras localidades, que los palestinos las utilicen para la construcción o la agricultura.

Niños de Fasayil Alto ante la escuela © Brighton-Tubas Solidarity Group
En virtud de los Acuerdos de Oslo de 1993 (el primer acuerdo de paz entre Israel y los palestinos), Israel dio a la recién creada Autoridad Palestina la responsabilidad de los asuntos civiles (incluidas las licencias de construcción) en el 40 por ciento del territorio de Cisjordania, pero conservó el control civil y militar del 60 por ciento restante (conocido como zona C), en el que se incluye el Valle del Jordán. El ejército israelí sigue prohibiendo a la población palestina construir en estas zonas.
Por lo tanto, los habitantes de Fasayil, al igual que los de muchas otras localidades del Valle del Jordán, se ven obligados a vivir en precarias construcciones provisionales y tiendas, ya que la infraestructura actual no está a la altura de las necesidades de la población. Pero ni siquiera estas construcciones provisionales y tiendas están a salvo de los bulldozer del ejército israelí. Por ejemplo, el 9 de febrero de 2006, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU informó de que el ejército israelí había demolido en Fasayil 15 cobertizos que, según los informes, se habían construido sin permiso. El 8 de septiembre de 2005, la OCAH informó también de que el ejército israelí había derruido 14 refugios (tiendas y construcciones provisionales) en Fasayil y Al Jiftlik (otra localidad del Valle del Jordán) por la misma razón. En estos refugios, que el Comité Internacional de la Cruz Roja había facilitado a los habitantes de la localidad, vivían 89 personas.
Desde comienzos de 2000, el ejército israelí ha destruido miles de casas y otros bienes palestinos, y decenas de miles de palestinos han perdido sus hogares y su medio de vida (véase el informe de AI: Bajo los escombros: demolición de viviendas y destrucción de tierras y bienes, MDE 15/040/2004). A la vez que el ejército israelí derriba las viviendas de la población palestina por carecer de permiso de construcción y le impide edificar, las autoridades israelíes han elaborado amplios y eficaces proyectos de urbanismo para alrededor de 150 asentamientos ilegales israelíes —en los que viven alrededor de 400.000 colonos— establecidos por toda la Cisjordania ocupada. Los asentamientos israelíes ilegales de Tomer y Bet Syel se han apropiado de gran parte de las tierras de cultivo que antes pertenecían a los habitantes de Fasayil, destruyendo así el medio de vida tradicional de la población palestina que vive allí.
Además, en los miles de casos en los que se han construido viviendas israelíes sin permiso, el ejército israelí no las ha demolido, sino que ha concedido licencias de construcción con efecto retroactivo para ellas y para asentamientos enteros creados sin autorización del gobierno. La existencia de estos asentamientos israelíes y de la correspondiente infraestructura en la Cisjordania ocupada da lugar a violaciones generalizadas de los derechos de la población palestina, como el derecho a la libertad de circulación y de acceso al agua. La población palestina que vive en el Valle del Jordán se ha visto afectada con especial gravedad, dado que las autoridades israelíes han convertido esta amplia zona de tierra fértil en un enclave en el que hay 36 asentamientos israelíes ilegales y zonas militares cerradas que el ejército israelí utiliza como terreno para prácticas de tiro.
Desde mayo de 2005, el ejército israelí ha impuesto nuevas restricciones a la población palestina que vive en el Valle del Jordán. Si en sus documentos de identidad no consta que el Valle del Jordán septentrional es su lugar de residencia, a los palestinos no se les permite vivir allí y, con frecuencia, incluso se les impide visitar la zona. La demolición de las viviendas de los residentes y el aumento de las restricciones impuestas a su libertad de circulación y al acceso al agua —un elemento fundamental para quienes dependen de la agricultura para subsistir— han sido utilizados a menudo por el ejército israelí para obligar a la población palestina a abandonar el Valle del Jordán. Muchos palestinos, especialmente los jóvenes, se ven forzados a marcharse de la zona debido a tales presiones.
Amnistía Internacional es una de las varias organizaciones que han puesto de relieve la situación que se vive en Fasayil y han pedido a las autoridades israelíes que detengan los planes para demoler la escuela.
Para más información consulten el informe de AI Soportando la ocupación: la población palestina, bajo sitio en Cisjordania (Índice AI: MDE 15/033/2007). Para emprender acciones sobre este caso, pónganse en contacto con individuals@amnesty.org o con la oficina de su Sección.