Document - Urgent Action in Focus - December 2006
Acciones UrgentesPúblico
Diciembre de 2006
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Índice AI: ACT 60/026/2006 |
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En detalle Una mirada a las historias que hay detrás de las AU |
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Amnistía Internacional en los Territorios Ocupados
© MaanImages/Magnus Johansson
Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, dirigió una visita a Líbano, Israel y los Territorios Ocupados (incluidas Cisjordania y la Franja de Gaza), entre el 2 y el 11 de diciembre, que tenía por objeto discutir cuestiones relativas a los derechos humanos con miembros del gobierno y la sociedad civil. A continuación presentamos extractos de los blogs escritos durante su visita.
El texto completo del blog se puede leer (en inglés) en: http://blogs.amnesty.org/blogs/israelot_dec06
En camino al sur de Beirut
Cuando nos reunimos en el hotel muy temprano por la mañana, listos para dirigirnos hacia el sur el primer día de nuestra visita en Líbano, la cuestión que ocupaba nuestra mente era la seguridad. Se colocaron botiquines en el maletero de la camioneta y nos dijeron que tuviéramos cuidado con posibles artefactos sin explotar.
Pero en cuanto nos pusimos en camino, volvió a reinar la tranquilidad. Como todos los domingos en la madrugada, los vendedores abrían sus puestos, exponiendo fruta y verdura de llamativos colores y el tráfico era escaso. ¡Qué contraste con las animadas escenas de multitudinarias manifestaciones en el centro de Beirut que transmitían todas las pantallas de televisión!
Al pasar por los suburbios del sur de Beirut, las imágenes de postal dieron rápidamente paso a otra dura realidad que nos recordó que estábamos en un país que acaba de salir de una devastadora guerra que causó la muerte de más de mil personas y la destrucción de la infraestructura del país. Cerca del aeropuerto, había una inmensa montaña de escombros que fueron retirados de las zonas bombardeadas de Beirut. Salimos de la autopista para tomar carreteras adyacentes a fin de evitar los profundos huecos que en su día fueron puentes.
Más adelante, nos topamos con otro ejemplo más de los terribles estragos que causó la guerra en el medio ambiente y que sigue teniendo efectos visibles. En Jiyyeh, vimos que los trabajadores seguían vaciando los depósitos de petróleo dañados que habían sido bombardeados y habían derramado su contenido en el Mediterráneo, creando una gigantesca marea negra.
El mar era de un azul resplandeciente, pero no había ninguna embarcación a la vista. Los pescadores libaneses se han visto gravemente perjudicados por la guerra y sus secuelas: algunos puertos fueron destruidos, el bloqueo impidió que muchos de ellos pudieran salir a pescar durante semanas, e incluso cuando se levantó el bloqueo, el vertido de petróleo los privó de sus medios de sustento.
Beirut: ciudad de manifestaciones
Las imágenes de multitudes manifestándose ante la oficina del primer ministro en el centro de Beirut han monopolizado las pantallas de televisión del mundo entero. Sin embargo, esta mañana, al acercarnos a la oficina del primer ministro y pasar los controles de la policía y el ejército, el campamento de los manifestantes estaba tranquilo.
En cambio, por la noche, al emprender el camino hacia los estudios de televisión para una entrevista en vivo para un programa de noticias británico, la plaza estaba atestada de gente. Incluso desde lejos, al atravesar los controles del ejército, podíamos oír los gritos y cantos en la plaza.
De un lado de la calle, dividida por rollos de alambre de cuchillas, algunos soldados hacían la guardia de pie al lado de sus tanques y otros dormían en catres y tiendas colocadas en las aceras. Y del otro lado, jóvenes manifestantes coreaban cantos saltando de arriba abajo entre las tiendas que habían instalado.
Resulta irónico que, mientras los medios internacionales se focalizan en las manifestaciones en Beirut, ayer, cuando nos encontrábamos en el sur, la única referencia a las manifestaciones la hizo el alcalde de Qana, que dijo que el gobierno, de hecho, no funcionaba y las decisiones que había que tomar para proseguir con la labor de reconstrucción no se estaban tomando.
Una tienda especial
Entre las numerosas tiendas blancas colocadas recientemente por la oposición política en la plaza principal de Beirut, hay una sola que es de color verde. No está adornada con banderas, sino con fotos granuladas y antiguas principalmente de hombres de diferentes edades, algunos de los cuales lucían uniforme militar. Dentro de la tienda no hay jóvenes manifestantes de humor cuasi festivo, sino un grupo de mujeres mayores y tranquilas.
Su tienda lleva allí más de un año. Es la tienda de las familias de los "desaparecidos".
Fuimos a visitarlas cuando salimos de la fachada de vidrio del edificio principal de las Naciones Unidas en Beirut, al caer la tarde. Cuando llegamos, después de pasar frente a las otras tiendas en una parte de un jardín público, las mujeres salieron y colocaron sillas de plástico para nosotros y ellas mismas frente a la tienda.
Todas las personas que estaban en la tienda eran mujeres: eran las madres, las esposas, las hermanas de hombres libaneses que habían "desaparecido" de Líbano en los últimos decenios. Se piensa que la mayoría de ellos fueron trasladados a Siria. Algunos eran soldados del ejército libanés, como Jihad George 'Eid, cuya madre, Sonia, nos contó cómo logró ver a su hijo en el malfamado centro de detención "Sección Palestina" en Damasco, en 1991, gracias a un contacto.
Jihad estaba encadenado a otros prisioneros y parecía que su salud no era buena. Pero eso fue hace 15 años, y ahora está ansiosa por recibir noticias suyas, así como de otros detenidos. Odette Salim no sabe lo que le ocurrió a su hijo Richard y a su hija Marie-Christine desde que "desaparecieron" en 1985 (hablamos de ellos en nuestro informe anual de 1997).
Mientras hablábamos, alternando el árabe y el francés, llegó Rami Saliba de la Asociación Solidaridad con los Libaneses Detenidos y Exilados (Solide). Lo conocíamos bien. Rami describió las actividades de su asociación ante la cámara. No pudimos escuchar todos los testimonios, pero le pedimos a cada una de las mujeres que nos diera su nombre y el nombre de su pariente "desaparecido".
Están desesperadas por saber qué ha sucedido con sus parientes y albergan pocas esperanzas de que los dirigentes políticos en Líbano o en Siria vayan a atender sus denuncias seriamente. Les aseguramos que nosotros sí lo hacíamos.
Hebrón bajo estricto control militar israelí
El mercado de la ciudad vieja de Hebrón está ahora casi desierto, la atmósfera es inquietante y la mayoría de los comercios están cerrados. La zona está rodeada de puestos de control del ejército israelí en diferentes puntos.
Esta parte de Hebrón, conocida como "H2", está bajo estricto control del ejército israelí y los traslados de decenas de miles de residentes palestinos dependen enteramente de la decisión de los soldados israelíes. A menudo se somete a los residentes palestinos a toques de queda que no se aplican a los 500 colonos israelíes que viven en la zona.
Vamos acompañados por un numeroso contingente de periodistas. Los pocos residentes palestinos que encontramos parecen contentos de vernos ahí. Los colonos israelíes no ven con tan buenos ojos a los observadores internacionales y los actos de agresión no son raros.
Hace un par de semanas, una mujer sueca fue agredida por colonos israelíes cuando escoltaba a un grupo de niños palestinos a la escuela. La golpearon en la cara con una botella y le rompieron el pómulo.
Han colocado rollos de alambre en las estrechas calzadas, separando a los colonos judíos de los comercios palestinos, para evitar que los colonos lancen objetos y excrementos a los palestinos y los visitantes internacionales. Pasamos por un puesto de control militar israelí, uno por uno, a través de los torniquetes de pesado metal.
Cuando nos detenemos para mirar a nuestro alrededor, un soldado israelí comunica nuestros movimientos a sus colegas por radio. Acortamos nuestra visita porque ha caído la noche y no es aconsejable permanecer en la zona después del anochecer.
Mientras nos dirigimos hacia la salida de la zona, una patrulla de soldados israelíes a pie pasa al lado de nuestros coches, mirando hacia el interior con las ametralladoras en ristre.
Qué significa ser niño en la ciudad dividida de Hebrón
"Samer" miraba, nervioso, por encima del hombro hacia la entrada del jardín mientras nos contaba su historia. "Me han prohibido jugar en el jardín, y cuando me atrevo salir, tengo miedo de lo que hay del otro lado de la reja. Trato de mostrarme valiente para mi familia. Es algo a lo que, después de todo, ya estoy acostumbrado".
Samer es un chico sonriente de 12 años a quien le gusta practicar su inglés con nosotros. Vive en Hebrón, una ciudad palestina que alberga una colonia de unos 400 colonos israelíes que viven en el centro de una ciudad con 120.000 palestinos. Y eso no es todo: la colonia israelí está justo a lado de la casa de Samer. Como consecuencia, los soldados israelíes ya no autorizan a Samer y a su familia a salir de su casa por la entrada del frente, ya que tendrían que cruzar la colonia.
Tienen que subir por un empinado sendero de tierra para entrar en su casa por la parte trasera, por donde entramos nosotros anoche. Una vez en el interior, no se atreven a poner el cerrojo en la puerta, ya que los soldados israelíes les han advertido de que quieren poder ir y venir colmo les plazca.
La madre de Samer, "Nadia", afirma que nunca ha podido pasar una noche tranquila. "Si no dejamos las puertas abiertas, sabemos que las volarán. Los soldados a menudo entran a la una o dos de la mañana y nos sacan de la cama para registrar la casa."
Samer dice que los niños de los colonos del otro lado de la reja nunca le hablan, aunque los soldados a veces sí. "Cuando me siento valiente y trato de jugar en el jardín, los soldados vienen a decirme que me vaya."
La abuela de Samer nos saluda calurosamente y luego se echa a llorar. Se acaba de enterar de la muerte de un pariente, pero no puede acudir a su entierro porque es demasiado mayor y está demasiado enferma para subir por el sendero de tierra. "Somos prisioneros en nuestra propia casa", dice su hija.
Mientras escuchábamos las historias de Samer y su familia, dos soldados israelíes irrumpieron en el jardín familiar en la oscuridad y se acercaron a la casa. Fue un momento de tensión. Los soldados exigieron ver los documentos de identidad de nuestra delegación y los de los periodistas que filmaban nuestra visita.
Parecieron sorprendidos cuando las luces de la cámara se dirigieron hacia ellos y se marcharon poco después, no sin haber causado conmoción. El padre de Samer temblaba. Samer sólo se encogió de hombros y volvió a decir: "Estamos acostumbrados a esto".
En el momento en que salimos, su madre nos dice que cuando tienen visitas, los soldados vuelven en la noche, los sacan a rastras de la cama y les ponen la casa de cabeza.
Nos aseguramos de que alguien nos informe si los soldados vuelven esa noche a hostigarlos para poder plantear esa cuestión en nuestra reunión con el viceministro de Defensa.
Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de la familia.
Dignidad pisoteada
Amnistía Internacional en Israel y los Territorios Ocupados.
Hoy es el Día Internacional de Derechos Humanos. Este día, en 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos nació de las cenizas del sufrimiento causado por la Segunda Guerra Mundial. Ese mismo año, surgió el problema de los derechos humanos en Palestina que, hasta la fecha, sigue sin solución.
Conmemoramos esta fecha simbólica en Israel y en los Territorios ocupados.
Nuestro día comenzó como comienzan los días para los pocos palestinos que ostentan permisos para cruzar la frontera con Israel, a saber, haciendo cola y esperando en Erez para franquear el paso entre Israel y Gaza. Al pasar por el segundo control, la primera de nuestras colegas es invitada a hacerse a un lado y esperar por un guardia de seguridad privado que ve el último documento informativo de AI.
Mientras espera, empiezan a verificar las bolsas de otra colega, incluidos nuestros expedientes, y ven más informes, lo que los lleva a hacer nuevas llamadas de radio. ¡Así que les aclaramos que todos llevamos informes de AI! Un joven soldado israelí se disculpa por lo sucedido. Cuatro horas más tarde salimos, pero no podemos ni imaginarnos lo que deben padecer los palestinos corrientes que se enfrentan a esa situación todos los días.
Cuando nos dirigimos de Herez hacia el norte de Cisjordania, atravesamos una parte muy desarrollada de Israel, que nos hace sentir en Europa y que no tiene nada que ver con Gaza, con sus carreteras en mal estado y patente superpoblación y pobreza.
Llegamos a Jayus, un poblado de unas 3.500 personas donde la valla/muro ha separado a los habitantes de sus huertos de cítricos y olivares, que ahora se hallan del otro lado de la valla. Un agricultor se acerca con su tractor y nos dice que ya no puede cultivar su tierra como es debido porque no tiene un acceso regular a ella. Sólo las personas que tienen los pases correctos pueden cruzar a sus tierras a través de una reja que en principio permanece abierta 12 horas por día, pero que en realidad, según nos informan, está abierta mucho menos tiempo y no cada día.
Los agricultores nos dicen que piensan que les están obligando a abandonar sus huertos para que éstos puedan ser incorporados a la colonia cercana, ya que están tratando de obligarlos a usar una verja que hace que les tome tres horas más llegar a sus campos del otro lado de la valla/muro.
El alcalde del lugar también nos comunicó su preocupación acerca de los recursos naturales, ya que la valla/muro absorbe tierra fértil y recursos hídricos.
Al pie de la valla/muro, reflexionamos sobre el significado real de los derechos humanos.
¿Qué significaban los derechos humanos para las personas que hacen la cola en Gaza? ¿Qué significaban para aquella pequeña en silla de ruedas que trataba de pasar a Israel para ser operada y que fue separada de su madre en la cola y llevada a un cuarto sin ventanas por un guardia armado para realizar un control de seguridad? ¿Qué significaban los derechos humanos para el agricultor en su tractor que no podía cultivar su parcela? ¿Qué significaban para el niño israelí en Sderot, que yacía en una cama de hospital recuperándose de un atentado con un cohete qassam?
La Declaración Universal de Derechos Humanos es la expresión más concreta de la aspiración de las personas a vivir con dignidad. Sin embargo, se ha quedado en papel mojado por la ausencia de dirigentes responsables que no han querido encontrar una solución a este problema.
En el mundo entero, que sea en Darfur o en Israel/Territorios Ocupados, la población civil ha sido el blanco principal de las violaciones de los derechos humanos. No obstante, la población vive con la esperanza de que sus dirigentes respondan a su llamada para que adopten las medidas que se imponen para asegurar el respeto de los derechos humanos de todas las personas.
Para mayor información acerca del conflicto reciente véase: AU 315/06, MDE 15/092/2006, 23 de noviembre de 2006 y sus actualizaciones; AU 237/06, MDE 15/080/2006, 1 de septiembre de 2006; AU 212/06, MDE 15/074/2006, 07 de agosto de 2006 y sus actualizaciones, así como otros informes de AI, comunicados de prensa y acciones.
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