Document - Great Lakes region: Refugee crisis far from over
Servicio de Noticias 09/97
ÍNDICE AI: AFR 02/09/97/s
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REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS: LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS ESTÁ LEJOS DE HABER CONCLUIDO
Dar es Salaam - A pesar de los indicios abrumadores sobre la continuación de la crisis de los refugiados en la región de los Grandes Lagos africanos, la comunidad internacional parece haber decidido que el problema de los refugiados ha finalizado y que ya no es necesario hacer nada más, ha declarado hoy en Tanzania una delegación de Amnistía Internacional presidida por Flora MacDonald, ex ministra de Asuntos Exteriores canadiense.
«La realidad es completamente diferente», declaró Firoze Manji, director de la organización de derechos humanos Programa África. «Lejos de haber concluido, la crisis corre el peligro de empeorar. La situación sigue siendo peligrosa, con ataques contra los refugiados en sus campos y ataques y muertes de algunos de los que han vuelto a casa».
En Tanzania, la delegación ha planteado su preocupación por la seguridad de los refugiados en Burundi.
«En Burundi existen indicios crecientes de intentos sistemáticos y persistentes de actuar selectivamente contra los civiles desarmados», ha declarado el señor Manji. «La magnitud de estas atrocidades hace que constituyan crímenes contra la humanidad, por los que los responsables deberían ser puestos a disposición judicial».
«En una reunión con el presidente de Tanzania, señor Mkapa, recibimos garantías de que no se devolverá a ningún refugiados burundés de Tanzania a Burundi en ninguna circunstancia», ha declarado Flora MacDonald. «En vista del compromiso tanzano con la protección de los refugiados, ahora corresponde a la comunidad internacional hacer frente al origen de las violaciones de derechos humanos que han provocado la crisis de los refugiados en África central. Otros Estados de la región deberían realizar compromisos similares».
El señor Manji ha manifestado que «lo que resulta especialmente preocupante es con la actual contraofensiva de las fuerzas del gobierno zaireño contra los grupos armados con base en el este de Zaire, los refugiados y los civiles desarmados en los campos de refugiados situados entre las fuerzas enfrentadas pueden volver a convertirse en el blanco de los soldados o de los grupos armados, lo que necesariamente provocará nuevos desplazamientos masivos».
En un informe publicado hoy, Amnistía Internacional ha hecho hincapié en hasta qué punto la crisis de los refugiados está afectando a África central y oriental. La organización siente gran preocupación por el trato que las autoridades regionales están dando a los refugiados, por la labor desempeñada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y por la continuación de las matanzas en Burundi, Ruanda y Zaire.
El informe argumenta que los gobiernos de la región están obligando a los refugiados a volver a casa contra su voluntad en condiciones peligrosas con el fin de cumplir unos plazos arbitrarios para evacuar los campos y solucionar lo que consideran un «problema». El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la comunidad internacional muchas veces no han protestado inmediata e inequívocamente contra estas expulsiones.
Según el informe de Amnistía Internacional, la expulsión a principios de enero de dos grupos de refugiados burundeses, uno de al menos 48 personas y otro de 126, del campo Kitale en Tanzania concluyó en tragedia. Las fuerzas de seguridad burundesas ejecutaron sumariamente poco después de su retorno a todos los refugiados, con la excepción de cuatro del grupo de 126 que posiblemente sobrevivieron y lograron escapar. Amnistía Internacional ha expresado su satisfacción por las garantías ofrecidas por el presidente Mkapa de que estos incidentes estaban siendo investigados exhaustivamente.
La organización ha pedido a todos los demás gobiernos regionales que también detengan todas las repatriaciones forzadas a Burundi, Zaire y Ruanda, que dejen de promover las repatriaciones a Burundi, Zaire y Ruanda hasta que una valoración independiente no indique que se puede volver en condiciones de seguridad y que garanticen que se protegerá a todos los refugiados de nuevos abusos contra los derechos humanos.
La organización ha pedido urgentemente que se preste la ayuda internacional necesaria a los países que acogen a los refugiados para garantizar que podrán atender sus necesidades básicas y sus exigencias de protección, especialmente dada la posibilidad de nuevos flujos de refugiados en la región.
LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS - RESUMEN POR PAÍSES
Tanzania
El gobierno tanzano obligó en la práctica a volver a la mayoría de los 540.000 refugiados ruandeses en diciembre de 1996, cuando, a principios de diciembre, realizó una declaración manifestando que «esperaba» que volvieran a casa antes de fin de año. Esta declaración también la firmó el ACNUR. Los refugiados que consideraron que era inseguro volver no tuvieron otra opción. Se han recibido algunos informes de utilización de fuerza excesiva, malos tratos y violación de los refugiados a manos de las fuerzas de seguridad. Decenas de miles de refugiados intentaron huir inicialmente a otras zonas pero los soldados tanzanos los interceptaron y los enviaron a la frontera.
En Tanzania sigue habiendo aproximadamente 230.000 refugiados hutus de Burundi y cerca de 50.000 refugiados zaireños, cifras que aumentan cada día. El gobierno permite que la mayoría de estos refugiados continúen de momento y ha garantizado que no habrá más expulsiones a Burundi.
Burundi
En julio y agosto de 1996, unos 75.000 refugiados ruandeses aproximadamente también volvieron o fueron obligados a abandonar Burundi a causa de las amenazas y de la violencia de las fuerzas de seguridad burundesas.
La situación de los derechos humanos en Burundi sigue siendo grave. Según los informes, las fuerzas de seguridad burundesas han dado muerte hasta a 500 refugiados que habían vuelto, mientras que otros han «desaparecido». Por todo el país continúan las matanzas masivas de civiles inocentes.
Zaire
En noviembre y diciembre de 1996, unos 700.000 refugiados ruandeses volvieron o se vieron obligados a abandonar el este de Zaire como consecuencia de las luchas iniciadas en octubre entre el ejército zaireño, los grupos armados zaireños y elementos del ejército del anterior gobierno ruandés. También se vieron obligados a huir del este de Zaire miles de refugiados burundeses al estallar las luchas allí. Se han recibido informes de que los grupos armados zaireños y tutsis atacaron a los refugiados burundeses para obligarles a volver y que incluso les entregaron a las fuerzas del gobierno burundés en la frontera.
En el este de Zaire, en Shabunda y sus alrededores, en Tingi-Tingi y en Amisi continúan aproximadamente unos 300.000 refugiados ruandeses y burundeses que están recibiendo muy poca o ninguna ayuda humanitaria. Los informes de la zona indican que a comienzos de este año, en la ciudad de Kisangani se concentraron tropas zaireñas y mercenarios extranjeros, y que desde allí han lanzado un intento de recuperar el territorio tomado por los grupos armados. Los campos de refugiados de Shabunda, Tingi-Tingi y Amisi están situados entre las dos fuerzas, lo que ha suscitado el temor por la posibilidad de que los refugiados vuelvan a quedar atrapados o sean víctimas del fuego cruzado. Según los informes, el 21 de enero, unos 5.000 zaireños huyeron de sus casas de la zona de Amisi como consecuencia de los enfrentamientos entre los grupos armados tutsis y los integrantes del ejército y la milicia del anterior régimen ruandés. El gobierno zaireño informó el 23 de enero de que había recuperado Walikale, ciudad de la región de Kivu Norte.
Ruanda
Existe una grave preocupación por la seguridad de los refugiados burundeses en riesgo de ser expulsados de Ruanda. El 30 de septiembre de 1996 se expulsó a la fuerza a 392 burundeses de Ruanda a Citiboke, provincia noroccidental de Burundi. Esta zona se caracteriza por el elevado nivel de homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad burundesas y los grupos armados de oposición. Existen indicios de que varios centenares de refugiados burundeses en Cyangugu y Gikongoro, en el sur de Ruanda, también están amenazados de expulsión.
Los refugiados que vuelven a Ruanda están sufriendo una situación de tensión creciente. Continúan las detenciones arbitrarias, las «desapariciones» y los homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad ruandesas y los grupos armados aliados con el ejército del régimen anterior. Sólo en 1996 murieron unas 800 personas. Después de la vuelta masiva de refugiados con posterioridad ese año se han recibido informes de nuevos matanzas. Entre las víctimas había personas que habían vuelto de Zaire y Tanzania. También se han recibido informes de homicidios de civiles cometidos por las personas que han vuelto, algunas de las cuales se considera que participaron en el genocidio cometido en Ruanda en 1994. Según los informes, esta semana las tropas gubernamentales ruandesas mataron al menos a 50 civiles en el noroeste de Ruanda.
Uganda, Kenia y Zambia
En Uganda, 3.000 refugiados ruandeses, huidos de Tanzania, afrontan un futuro incierto, como ocurre con centenares de refugiados zaireños. Las autoridades ugandesas han declarado que pretenden devolver a los refugiados ruandeses a Ruanda o Tanzania. A algunos ruandeses que intentaron huir de Tanzania a Kenia se les detuvo en la frontera y se ha informado de que otros quizá entraron Kenia y se trasladaron a la zona de Mombasa. Muchos refugiados ruandeses huyeron a Kenia en 1994, donde han sufrido el hostigamiento de las autoridades keniatas, como arrestos, detenciones por breves periodos de tiempo y amenazas de expulsión. También se ha informado de que más de 200 refugiados han huido del este de Zaire y se han instalado en un centro de acogida de refugiados en el norte de Zambia.
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