Document - Angola: No más hostigamiento, intimidación y cierre de organizaciones de derechos humanos
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AFR 12/006/2008
5 de septiembre de 2008
Angola: No más hostigamiento, intimidación y cierre de organizaciones de derechos humanos
Con motivo de las primeras elecciones legislativas de Angola en 16
años, Amnistía Internacional ha pedido hoy 5 de septiembre al
gobierno angoleño que ponga fin al hostigamiento y la intimidación
de los activistas de derechos humanos y al cierre de las
organizaciones de derechos humanos en el país.
La organización ha dicho que la represión de la labor de los
activistas de derechos humanos es muy preocupante, especialmente
ahora que Angola se prepara para las segundas elecciones
presidenciales de su historia.
En los últimos años los activistas de derechos humanos han vivido
en un ambiente hostil en Angola. Las autoridades han amenazado
frecuentemente con prohibir las organizaciones de derechos humanos.
El Tribunal Constitucional decidirá próximamente sobre el caso más
reciente, el intento del gobierno de prohibir la Asociación para la
Justicia, la Paz y la Democracia, meses después de que las
autoridades cerraran oficialmente la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Angola, y casi
dos años después de la prohibición de Mpalabanda (Associação
Cívica de Cabinda).
En 2007, cuatro destacadas organizaciones de derechos humanos del
país recibieron amenazas de cierre. El director de la Unidad
Técnica para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria, organización
de carácter gubernamental, hizo unas declaraciones en las que
acusaba a las organizaciones de utilizar los derechos humanos como
tapadera para infringir la ley y amenazaba con cerrarlas.
Amnistía Internacional considera que el hostigamiento, la
intimidación y el cierre de organizaciones de derechos humanos en
el país es una vulneración de las garantías de libertad de
asociación, reunión y expresión contenidas en las leyes nacionales
y los tratados y normas internacionales de derechos humanos. Entre
esos tratados y normas se pueden citar la Carta Africana de
Derechos Humanos y de los Pueblos y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, ratificados ambos por Angola, así
como la Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos,
los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos
humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos
(Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos, de la
ONU).
A Amnistía Internacional le preocupa que la intimidación y los
cierres se estén produciendo en un momento en el que el país está
en pleno proceso electoral tras 16 años sin comicios y, por
consiguiente, en el que resulta crítica la participación de
activistas de derechos humanos en los asuntos cívicos.
El derecho internacional de los derechos humanos establece que no
deben ponerse restricciones al ejercicio de los derechos a la
libertad de asociación, salvo aquellas que determine la ley y sean
estrictamente necesarias en interés de la seguridad nacional, la
seguridad y el orden públicos, la salud pública y la moral, o la
protección de los derechos y libertades de terceros. Si bien
Amnistía Internacional reconoce el derecho del gobierno a
restringir las actividades de organizaciones en las circunstancias
antes mencionadas, la organización insta a las autoridades a
garantizar que ejercen este derecho sólo cuando es estrictamente
necesario y con arreglo a las leyes y normas internacionales de
derechos humanos.
La organización insta a las autoridades de Angola a respetar,
promover y proteger la labor de estas organizaciones de derechos
humanos y de los defensores y defensoras de los derechos humanos y
activistas que trabajan en ellas. Las autoridades deben asegurarse
de que los activistas de derechos humanos tienen libertad para
llevar a cabo su labor sin injerencias. Amnistía Internacional
recuerda a las autoridades angoleñas su responsabilidad de tomar
las medidas adecuadas para aplicar la Declaración sobre los
Defensores de los Derechos Humanos de la ONU con arreglo a la
Declaración de Kigali, adoptada por la Conferencia Ministerial
sobre Derechos Humanos de la Unión Africana en mayo de 2003.
Amnistía Internacional recuerda además al gobierno angoleño su
compromiso voluntario, contraído en el marco de su elección para el
Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de proteger y promover los
derechos humanos en el ámbito nacional. La organización pide al
gobierno de Angola que cumpla su compromiso protegiendo la labor de
los defensores y defensoras de los derechos humanos en el país y
poniendo fin a la intimidación, el hostigamiento y el cierre de
organizaciones de derechos humanos.
Información general
En junio de 2006, el gobierno de Angola presentó acciones
judiciales ante el Tribunal Provincial de Cabinda, basadas en la
Ley de Asociaciones de mayo de 1991 (Lei das Assosiações de Maio
de 1991), para prohibir la asociación Mpalabanda (Associação
Cívica de Cabinda). El gobierno afirmó que Mpalabanda incitaba
a la violencia y al odio. También acusó a la asociación de llevar a
cabo actividades políticas, más que ser una organización de la
sociedad civil. El 20 de julio de 2006, el Tribunal decidió
prohibir la organización. En la sentencia no se hacía mención
alguna a que Mpalabanda promoviera la violencia y el odio, ni se
convocó a ninguno de los testigos citados para testificar sobre el
asunto. Mpalabanda era la única organización de derechos humanos
que trabajaba por entonces en la provincia de Cabinda.
El hostigamiento y la intimidación de las organizaciones de
derechos humanos continuó en 2007, cuando el director general de la
Unidad Técnica para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria anunció
en una reunión con organizaciones no gubernamentales nacionales e
internacionales radicadas en Angola que el gobierno interrumpiría
en breve las actividades de las organizaciones no gubernamentales
que no tuvieran un impacto social para la población o para el
ejecutivo. Después, acusó a cuatro destacadas organizaciones de
derechos humanos (la Asociación para la Justicia, la Paz y la
Democracia; Mãos Livres; la sección angoleña de la
Iniciativa Pro-Justicia de la Sociedad Abierta de África Austral,
la Fundación Sociedad Abierta y SOS-Habitat, una organización local
sobre el derecho a la vivienda) de denunciar violaciones de
derechos humanos de los ciudadanos para justificar sus actividades
mientras perpetraban de hecho actos contra la ley. También las
acusó de incitar a la gente a reaccionar, en ocasiones de forma
violenta, contra las instituciones y autoridades gubernamentales, y
las amenazó con el cierre.
En abril de 2008, la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Angola reveló que le
habían pedido que cerrara su representación en el país. La oficina
fue cerrada a finales de mayo de 2008, tres meses antes de las
primeras elecciones legislativas del país en 16 años.
FIN/Documento público
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