Document - Mozambique: Locking up my rights - case sheet

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL

MIS DERECHOS, ENCERRADOS: CASOS

Índice AI: AFR 41/006/2012

22 de noviembre de 2012

José Capitine Cossa (también conocido como Zeca Capetinho Cossa)

Doce años en prisión sin haber sido declarado culpable (y, aparentemente, sin haber sido acusado formalmente nunca) de ningún delito

El 16 de febrero de 2012, la delegación de Amnistía Internacional y Liga Mozambiqueña de Derechos Humanos se entrevistó con José Capitine Cossa en la Prisión de Máxima Seguridad de Machava (BO).

Llevaba en prisión desde que fue detenido cuando vendía esculturas junto a la carretera, en la ciudad de Maputo. No había sido declarado culpable de ningún delito, ni se había celebrado ninguna clase de vista judicial. De hecho, al parecer ni siquiera había sido acusado formalmente de delito alguno.

José Capitine Cossa dijo que, a pesar de no haber sido declarado culpable nunca de ningún delito, llevaba más de 12 años recluido en la Prisión de Máxima Seguridad. No recordaba la fecha exacta de su detención y reclusión, pero otros internos que llevaban encarcelados desde 2001 y 2003 dijeron a la delegación que ya estaba allí cuando ellos llegaron y que no había salido desde esa fecha.

No tenía abogado ni se le había informado de la razón de su reclusión continuada sin juicio ni de cuándo lo llevarían ante un tribunal para defenderse.

José Capitine Cossa estuvo en prisión hasta el 4 de septiembre de 2012, fecha en que fue excarcelado tras sendas intervenciones por escrito de la Liga Mozambiqueña de Derechos Humanos y de Amnistía Internacional, realizadas el 9 de marzo y el 9 de agosto de 2012, respectivamente.

En su respuesta a un memorando enviado por Amnistía Internacional, el fiscal general afirmó que se había ordenado la excarcelación de José Capitine Cossa porque “había indicios de que su detención había sido irregular”. Dijo que se estaba investigando la situación, pero no parece que José Capitine Cossa haya recibido ninguna indemnización por los 12 años de cárcel sin cargos ni juicio.

Ana Silvia (nombre supuesto para proteger su identidad)

Acusada y declarada culpable de asesinar a su madre cuando tenía sólo 15 años. No había indicios evidentes de que se hubiera cometido un asesinato y mucho menos de la implicación de Ana Silvia; no se hizo ninguna autopsia. La policía amenazó con pegarla para obtener una “confesión”.

El 11 de noviembre de 2010, tras el funeral de la madre de Ana Silvia, de 15 años, la policía fue a su casa y le dijo que se presentara el 16 de noviembre en la 2ª. Comisaría de Policía del distrito de Moamba, provincia de Maputo.

Ana Silva acudió acompañada de su padre y la policía la interrogó en presencia del Chefe de Quarteirão (persona responsable de una manzana de viviendas). La acusaron de haber asesinado a su madre, que fue hallada sin vida en su casa el 9 de noviembre de 2010, aunque no había indicios evidentes de que el fallecimiento se produjera en circunstancias poco claras ni de la implicación de Ana Silvia, y no se había realizado ninguna autopsia.

Al parecer, la acusación contra Ana Silvia se basó en la información facilitada por el Chefe de Quarteirão, que dijo que la joven había discutido con su madre unos días antes del fallecimiento de ésta.

Según Ana Silvia, su madre había salido de casa a primera hora de la mañana del 9 de noviembre de 2010 y regresó durante la noche, cuando Ana Silvia ya se había ido a dormir. Al día siguiente, Ana Silvia encontró su cadáver.

Ana Silvia dijo que, después de que la policía la acusara de matar a su madre, preguntaron a su padre si podían pegarla para obligarle a decir la verdad, pero su padre se negó a permitírselo.

Ana Silvia fue detenida en la comisaría de policía esa noche y dijo que hacia las 19 horas del día siguiente la trasladaron a la prisión de distrito de Moamba, donde estuvo más de tres meses.

El 27 de febrero de 2011 la trasladaron a la Prisión Civil de Maputo, donde estuvo casi cinco meses, hasta que el 18 de julio de 2011 la llevaron a la Prisión de Mujeres de Ndlha-vela. Cuando la delegación la visitó, el 17 de febrero de 2012, 15 meses después de su detención, estaba recluida en una celda con mujeres adultas y aún no había sido juzgada.

El 9 de julio de 2012, Amnistía Internacional fue informada de que, después de casi 20 meses en prisión preventiva y a pesar de la inexistencia de indicios evidentes de una muerte en circunstancias poco claras y de una autopsia, Ana Silvia había sido declarada culpable de asesinato y condenada a dos años de prisión.

Dado que ya había cumplido más de año y medio, fue puesta en libertad de inmediato.

Sin embargo, el fiscal general, en su contestación a Amnistía Internacional, no respondió a la alegación de que no se había realizado ninguna autopsia al cadáver de su madre, pero dijo que Ana Silvia había sido declarada culpable de estrangularla y condenada a dos años de cárcel. El fiscal afirmó que, puesto que ya había cumplido más de la mitad de la pena, se le había concedido la libertad condicional.

Hélder Xavier (nombre supuesto para proteger su identidad)

Detenido y acusado formalmente de robo cuando tenía 16 años, no sabe qué es lo que supuestamente ha robado. No ha recibido más información sobre su caso y aún no ha comparecido ante un tribunal. La delegación observó contradicciones importantes en el expediente policial.

Hélder Xavier, recluido en la Prisión Civil de Maputo, dijo que no sabía su fecha exacta de nacimiento, pero que tenía 16 años. Había sido detenido el 7 de agosto de 2011 en Maputo, después de que un grupo de personas capturase a otra persona por presunto ladrón.

Hélder dijo que vio el alboroto y se acercó a averiguar qué pasaba. Alguien le acusó de ser un cómplice y la policía le detuvo. Él y la otra persona fueron llevados a la 4ª. Comisaría de Policía, y Hélder fue acusado formalmente mientras estaba en la celda. Sin embargo, dijo que la policía no le había dado la oportunidad de defenderse ni de responder a la acusación; que le acusaron de robo, pero que no sabía qué había robado.

El 12 de agosto de 2011 lo trasladaron a la Prisión Civil de Maputo y cree que ese mismo día pusieron en libertad a la otra persona. En la prisión, habló con el juez de instrucción, que le dijo que esperase al juicio. No había tenido más información sobre su caso y no le llevaron ante el Tribunal de Menores.

Parte de la delegación pudo ver dos documentos oficiales relacionados con su caso que mostraban claras discrepancias: en uno se decía que tenía 14 años, mientras que en el otro se afirmaba que tenía 18, a pesar de que los documentos se habían emitido con no más de seis meses de diferencia.

Aunque Amnistía Internacional incluyó este caso en el memorando que envió al fiscal general, la respuesta de éste no ofreció ninguna información al respecto.

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