Document - USA: Guantánamo review fails to address key human rights issues
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración pública
Índice AI: AMR 51/030/2009
25 de febrero de 2009
Estados Unidos: La revisión de las condiciones de Guantánamo no
aborda importantes cuestiones de derechos humanos
El 22 de enero de 2009, el presidente Barack Obama firmó tres
órdenes ejecutivas sobre detenciones e interrogatorios. En virtud
de una de ellas, su gobierno se comprometió a cerrar el dentro de
detención de la base naval estadounidense de Guantánamo en el plazo
de un año, a la vez que las autoridades realizarían de inmediato
una revisión de los casos de las alrededor de 240 personas que
continúan detenidas allí para determinar qué hacer con ellas. En el
marco de la orden ejecutiva, se pidió al secretario de Defensa que
iniciara de inmediato una revisión de las condiciones de detención
en Guantánamo. Los resultados de esta revisión se han hecho
públicos en febrero de 2009.
Amnistía Internacional destaca que en la revisión se recomienda
aumentar la socialización y las actividades recreativas de los
detenidos, incluidos los que se encuentran en los campos 5 y 6, que
son zonas de máxima seguridad. También se indica en ella que
recientemente se han inaugurado en el campo 6 una nueva zona de
recreo al aire libre para hacer ejercicio en grupo y un aula y que
se están realizando otros cambios para permitir hacer vida en común
a algunos detenidos. Aunque se han tomado algunas medidas
necesarias desde hace mucho tiempo, se teme que muchos detenidos no
tengan acceso a tales “privilegios”: en el informe de la revisión
se establece una distinción entre detenidos “dóciles” e
“indómitos”, y a estos últimos se les podría seguir confiando en
sus celdas durante 22 horas al día. Según algunos abogados, la
mayoría de los detenidos del campo 6 siguen soportando periodos de
22 horas de confinamiento en celda, encerrados en celdas
individuales aisladas y sin ventanas al exterior, y en condiciones
que, a juicio de Amnistía Internacional, no ofrecen las garantías
de trato humano que establecen las normas internacionales de
derechos humanos.
Amnistía Internacional teme también que se califique a los
detenidos de “indómitos” por incidentes sin importancia o por
conductas que son consecuencia de años de confinamiento en
condiciones crueles y con la tensión de hallarse recluidos
indefinidamente sin cargos ni juicio. Según informes, muchos
detenidos tienen problemas psicológicos y físicos graves a causa de
sus condiciones de reclusión. Amnistía Internacional cree que todos
han de tener la oportunidad de hacer ejercicio físico suficiente y
de acogerse a programas de socialización y rehabilitación.
La organización ve también con preocupación que en el informe no se
mencione el hecho de que los detenidos que eran menores de edad en
el momento de su captura hayan estado y, en algunos casos,
continúen estando recluidos en régimen de aislamiento, sin
oportunidades educativas ni de rehabilitación, lo cual es
totalmente contrario a las normas internacionales.
El equipo encargado de la revisión, que ha examinado sólo las
condiciones actuales, no los abusos cometidos en el pasado, ha
hecho caso omiso de las denuncias de violencia ejercida por los
guardias contra los detenidos, incluidas palizas y uso de fuerza
excesiva al sacarlos de las celdas, o de maltrato durante su
alimentación forzada. Sin embargo, Amnistía Internacional continúa
recibiendo informes de malos tratos a detenidos, como palizas y
métodos crueles de alimentación forzada. Algunos detenidos han
denunciado, por ejemplo, que les golpearon por oponer resistencia
al ser alimentados por la fuerza o que les introdujeron los tubos
por la nariz sin anestesia, denuncias que el equipo de revisión no
ha verificado.
Las discrepancias entre las explicaciones de los abogados de los
detenidos y de éstos mismos, incluidos los recién liberados, y los
resultados del trabajo del equipo de revisión, que ha hablado
principalmente con mandos militares y personal, ponen de manifiesto
la necesidad de que el centro sea objeto constante de examen
independiente, lo cual incluye supervisión independiente y análisis
de las investigaciones internas de la policía militar sobre abusos,
así como acceso de expertos independientes, incluidos peritos
médicos y organismos de derechos humanos.
Una de las recomendaciones del informe es que el gobierno considere
la posibilidad de “invitar a organizaciones no gubernamentales y
organizaciones internacionales competentes a enviar representantes
a Guantánamo". Aunque tal recomendación es una iniciativa positiva,
si se garantiza el acceso de tales organizaciones se debe ofrecer a
sus representantes oportunidades significativas de hablar con los
detenidos en privado y de examinar todas las partes del
centro.
A pesar del temor de que, en la práctica, las mejoras de Guantánamo
sean limitadas, el informe del equipo de revisión contiene algunas
recomendaciones positivas, que, si se aplican plenamente,
coincidirán con las formuladas por Amnistía Internacional en un
informe de abril de 2007 y mejorarán el cumplimiento de las normas
internacionales sobre el trato debido a las personas detenidas.
Entre ellas figura el aumento de las actividades en común, la
aplicación de programas educativos y recreativos y la búsqueda de
fórmulas para mejorar el acceso al mundo exterior por medio de
llamadas telefónicas más frecuentes y visitas de familiares. El
equipo de revisión ha reconocido también la tensión y la angustia
que crea a los detenidos la incertidumbre de su situación, así como
la importancia de mantener una relación de confianza entre los
detenidos y el personal médico para garantizar una atención médica
de calidad. Estas recomendaciones deben traducirse de inmediato en
medidas concretas para modificar de manera esencial las condiciones
de reclusión de todos los detenidos mientras el centro continúe
abierto.
En el informe se expresa también “gran preocupación” por la
presencia aún en Guantánamo de algunos detenidos pese a haberse
dictado órdenes judiciales en el sentido de que Estados Unidos no
ha podido demostrar que sean “combatientes enemigos”. El equipo de
revisión ha instado al gobierno a acelerar los esfuerzos por
repatriar a los detenidos o buscarles terceros países, demanda que
Amnistía Internacional lleva mucho tiempo haciendo y que aprueba
totalmente.
Amnistía Internacional considera también motivo de preocupación
que, repitiendo una postura adoptada durante mucho tiempo por el
anterior gobierno, el equipo de revisión haya afirmado que ninguno
de los detenidos de los campos 5 y 6 ha estado recluido en régimen
de “aislamiento” o “en solitario”, puesto que las celdas permitían
“mantener fácilmente comunicación” con los detenidos de las celdas
adyacentes. Según informes, en la práctica los detenidos sólo
pueden comunicarse a gritos por el espacio que queda bajo la sólida
puerta de acero o en los breves momentos en que se abre la ranura
por donde se introduce la comida, y los informes indican que
anteriormente los castigan cuando lo hacían. Amnistía Internacional
cree que, desde cualquier punto de vista significativo, recluir a
alguien en una celda aislada durante la mayor parte del día, con un
contacto humano mínimo ni oportunidad a penas de hacer ejercicio,
constituye aislamiento incluso sin las demás privaciones, como la
falta de visitas de familiares.
El equipo de revisión ha desestimado también las denuncias
relativas a la reclusión de los detenidos en condiciones de
privación sensorial, asegurando, entre otras cosas, que tenían una
buena fuente de luz natural. Ha hecho tal afirmación a pesar de que
muchas de las celdas del campo 6, e incluso algunos de los recintos
para hacer ejercicio, no parecen recibir luz directa, y de que se
sigue denunciando que a algunos detenidos sólo se les ofrece la
oportunidad de hacer ejercicio de noche. Una vez más, Amnistía
Internacional teme que se haya hecho una definición demasiado
estrecha, que pueda servir para perpetuar tales condiciones al
menos en el caso de algunos detenidos.
El equipo de revisión ha descrito las condiciones del campo 7,
donde se hallan recluidos los detenidos de gran valor. Admite que
estas personas estaban recluidas en celdas que no permitían ninguna
comunicación con el exterior, ni siquiera con las celdas
adyacentes, pero señala que los detenidos del campo 7 podían, en
cambio, hacer ejercicio durante cuatro horas al día al lado de
algún otro detenido. El equipo de revisión ha recomendado
“encarecidamente” que se aumente el contacto entre detenidos en el
campo 7, incluida la posibilidad de comunicarse entre sí en las
celdas, pero tampoco en esté caso se sabe a cuántos se les negaría
tal contacto por ser considerados “indómitos”.
FIN/