Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - USA (Texas): Death penalty: Patrick Bryan Knight (m)

PÚBLICO Índice AI: AMR 51/107/2007

18 de junio de 2007

AU 153/07 Pena de muerte


EE. UU. (Texas) Patrick Bryan Knight, blanco, de 39 años de edad


Está previsto que Patrick Knight sea ejecutado en Texas el 26 de junio. Fue condenado a muerte en el condado de Randall en 1993 por el asesinato de Mary Ann y Walter Werner, cometido en 1991. Patrick Knight, que en el momento del delito tenía 23 años, lleva en el "corredor de la muerte" más de un tercio de su vida.


Según las pruebas presentadas en el juicio, la mañana del 26 de agosto de 1991 Patrick Knight y su amigo Robert Bradfield entraron el casa de los Werner, cerca de la ciudad de Amarillo, para cometer un robo. La pareja regresó a la casa durante el robo, y los asaltantes la encerraron en el sótano. La noche del 27 de agosto, metieron a los Werner en la furgoneta de la pareja, los llevaron al campo y les dispararon en la cabeza. La policía interrogó a Knight, que vivía en una autocaravana junto a la casa de los Werner. Él finalmente confesó el crimen y condujo a la policía hasta los cadáveres. El jurado lo declaró culpable de asesinato punible con la pena capital. Robert Bradfield también fue declarado culpable de asesinato punible con la pena capital, y condenado a cadena perpetua.


Para dictar una condena de muerte en Texas, el jurado debe concluir por unanimidad que el acusado constituiría un peligro futuro para la sociedad si se le permite vivir, aunque sea en prisión. Durante la vista de determinación de la pena de Patrick Knight, la acusación presentó 16 testigos, entre ellos personal de la prisión y otros reclusos, para respaldar la conclusión de peligrosidad futura. Casi la mitad de estos testigos declararon sobre la presunta mala conducta del acusado durante la detención preventiva. La defensa no presentó ningún testimonio atenuante. En una declaración jurada posterior a la condena, el abogado principal de la defensa declaró que, como creía que cabían pocas dudas sobre la culpabilidad de su cliente, se había centrado en investigar posibles hechos atenuantes. Sin embargo, según indicó, las investigaciones habían resultado poco fructíferas, incluso las relativas a la salud mental. La madre y la abuela de Knight habían indicado que no deseaban ayudarle, y luego se fueron de Amarillo sin previo aviso y no fue posible volver a ponerse en contacto con ellas.


Los tribunales de apelación han rechazado el argumento de que Knight contó con una asistencia letrada constitucionalmente inadecuada durante la fase de determinación de la pena. Este argumento se centraba en uno de los testigos de cargo, Cynthia Risley, guardia de la cárcel donde Knight permaneció recluido antes del juicio. Knight había estado en la cárcel durante los 16 meses que Risley había trabajado allí, y su celda de aislamiento estaba justo enfrente del puesto de trabajo de la funcionaria. Cynthia Risley había testificado en el juicio que ella formaba parte de un equipo que había encontrado cuatro armas improvisadas en la celda de Knight, que éste tenía mal carácter, y que a ella le habría dado miedo si no hubiera habido una puerta de metal entre ambos cuando él se enfadaba.


Desde el juicio, se ha sabido que Cynthia Risley tenía más cosas que decir respecto a Patrick Knight y que el jurado no tuvo ocasión de escucharlas, y que ese testimonio adicional tenía un valor atenuante. En una vista celebrada ante un tribunal federal en 1999, Risley declaró que, según lo que había observado en Knight y la relación que había tenido con él durante la detención preventiva, había llegado a creer que éste tenía problemas emocionales. También declaró que, aunque prefería estar en la celda de aislamiento que permanecer recluido con otros internos, se sentía solo, y que había sido abandonado por su familia. Dijo que "no tenía visitantes, no tenía a nadie". Asimismo, declaró que Knight confiaba en ella y la llamaba "Mamá". Afirmó que pensaba que el hecho de que Knight tuviera armas improvisadas era un indicador de su aburrimiento, más que de cualquier intención violenta. También dijo que, aunque Knight no hablaba demasiado sobre el crimen, y no esperaba de ella simpatía, había dicho que iba a asumir toda la responsabilidad de los dos asesinatos a pesar de que Robert Bradfield había participado en uno de ellos, porque sabía que la familia de Bradfield no podría superar que éste fuera condenado a muerte. Cynthia Risley declaró además que creía que, con el tiempo, Patrick Knight había empezado a sentir remordimientos por el crimen porque "llegó al punto de comprender realmente la gravedad de lo que había hecho". Ella no creía que Knight constituyera un peligro futuro en prisión, siempre que permaneciera en un "entorno estructurado controlado". Los abogados de la defensa sabían que la acusación tenía intención de citar a Risley como testigo y que Knight había hablado con cariño de ella. Sin embargo, en ningún momento se habían puesto en contacto con ella. En los procedimientos posteriores a la condena, Cynthia Risley declaró que habría estado dispuesta a hablar con la defensa. En la vista federal, el abogado que defendió a Knight durante el juicio reconoció que, visto a posteriori, "probablemente no habría sido una mala idea" entrevistar al personal penitenciario que había estado en contacto con Knight.


En 2005, en Rompilla v. Beard, la Corte Suprema de Estados Unidos concluyó que "incluso cuando un acusado de un delito punible con la muerte y sus familiares hayan sugerido que no existen testimonios atenuantes, su abogado está obligado a hacer esfuerzos razonables para obtener y revisar el material que la defensa sabe que la acusación probablemente utilizará como testimonio agravante en la fase procesal de determinación de la pena". La causa Rompillase refería a un abogado que había investigado posibles datos atenuantes y se había entrevistado con la familia y con expertos en salud mental. Sin embargo, su investigación había resultado infructuosa. Pese a ello, la Corte Suprema concluyó que la asistencia letrada había sido deficiente porque los abogados no habían examinado el expediente judicial sobre los antecedentes penales de Rompilla que sabían que la fiscalía utilizaría para pedir la pena de muerte. En una apelación ante la Corte Suprema, el abogado de Knight alegó que "las similitudes entre este caso y Rompillason sorprendentes. Tanto el abogado de Knight como el de Rompillasabían que la fiscalía tenía intención de utilizar determinados testimonios como factores agravantes durante la fase de determinación de la pena. Este testimonio [el de Risley] estaba a mano y podía haberse investigado fácilmente". Sin embargo, la Corte Suprema ha rechazado el caso.


Patrick Knight procede de un entorno familiar sumamente desestructurado. Según los informes, el consumo de alcohol era habitual en la familia (Knight había bebido grandes cantidades de alcohol en el momento del delito). Cuando Knight tenía cuatro años, fue encontrado en el fondo de una piscina con un triciclo encima. Necesitó hospitalización de urgencia y sufrió ataques durante al menos un año después de aquello. Desde los nueve años lo llevaron a psicólogos en varias ocasiones a causa de sus problemas de comportamiento. A los 13 o 14 años abandonó la escuela.


A medida que se aproxima la fecha de ejecución de Patrick Knight, su caso ha cobrado cierta fama por su presunta decisión de recopilar chistes, de entre los cuales tiene intención de seleccionar uno para sus últimas palabras. Ha dicho que con esto no pretende faltar al respeto a las víctimas. En una carta en la que insta a la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas a dar luz verde a la ejecución, el fiscal de distrito para asuntos penales del condado de Randall ha declarado que el "obsceno plan [de Knight] de contar un chiste en el momento de la ejecución" da "mala fama al proceso de clemencia". Amnistía Internacional considera que, sea lo que sea lo que motiva a Patrick Knight, el proceso de clemencia de Texas ya se ha ganado una mala fama por sí solo, ya que no ha impedido casi 400 ejecuciones en los últimos 25 años, entre ellas algunas de menores, presos con grave discapacidad intelectual, personas a las que se había negado una asistencia letrada adecuada y personas sobre cuya culpabilidad existieron dudas hasta el final.


En Estados Unidos se han llevado a cabo 1.080 ejecuciones desde que se reanudaron los homicidios judiciales en 1977. Texas ha sido responsable de 394 de esas ejecuciones. En lo que va de año se han llevado a cabo en Estados Unidos 23 ejecuciones, 15 de ellas en Texas.


ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:


- manifestando su apoyo a la familia de Walter y Mary Ann Werner, y explicando que no pretenden disculpar la manera en que murieron ni menospreciar el sufrimiento que su muerte ha causado;

- oponiéndose a la ejecución de Patrick Knight;

- señalando que los abogados defensores no presentaron ni un solo testigo en la fase de determinación de la pena, y expresando preocupación por que el jurado no tuvo conocimiento del testimonio atenuante que podía haber prestado Cynthia Risley;

- pidiendo el indulto para Patrick Knight, y pidiendo a los destinatarios que respalden una suspensión de las ejecuciones.


LLAMAMIENTOS A:


Presidenta de la Junta de Indultos y Libertad Condicional

Rissie Owens, Presiding Officer, Board of Pardons and Paroles, Executive Clemency Section

8610 Shoal Creek Boulevard, Austin, TX 78757, EE. UU.

Fax: +1 512 463 8120

Tratamiento: Dear Ms Owens / Estimada Sra. Owens


Gobernador

Governor Rick Perry, Office of the Governor, P.O. Box 12428, Austin, Texas 78711-2428, EE. UU.

Fax: +1 512 463 1849

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador


COPIA A:la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país.


ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE. ********



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