Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - USA (Texas):Death penalty / Legal concern, Gregory Edward Wright (m)











PÚBLICO Índice AI: AMR 51/120/2008

AU 291/08 Pena de muerte / preocupación jurídica 22 de octubre de 2008

EE. UU. (Texas) Gregory Edward Wright, blanco, de 42 años de edad



Está previsto que Gregory Wright sea ejecutado en Texas el 30 de octubre. Fue condenado a muerte en diciembre de 1997 por un asesinato cometido nueve meses antes.


Donna Vick fue asesinada en su casa de DeSoto, cerca de Dallas, en la madrugada del 21 de marzo de 1997. Ese día, más tarde, John Adams entró en un videoclub de Dallas y le dijo al dependiente que llamara a la policía porque había habido un asesinato y quería entregarse. Adams fue detenido y declaró ante la policía que él y Gregory Wright habían estado en la casa de Donna Vick y que Wright la había matado a puñaladas.


Gregory Wright fue juzgado en primer lugar. Adams no testificó, pero el fiscal utilizó la declaración que había prestado ante la policía y en la que decía que Wright había sido el autor material del asesinato. La declaración contenía una descripción detallada del apuñalamiento que era sumamente perjudicial para Wright. Gregory Wright fue juzgado como autor principal del asesinato. El juez dio al jurado instrucciones en las que le decía que sólo debía declarar culpable a Wright si llegaba a la conclusión de que había sido el autor material del ataque a Donna Vick. Sin embargo, no le informó sobre la “ley de partes”, la ley de Texas en virtud de la cual se elimina la distinción entre autor principal y cómplice de un delito y todos los acusados pueden ser considerados igualmente culpables. Wright fue declarado culpable y condenado a muerte. John Adams fue juzgado unos seis meses después, según la ley de partes. También él fue condenado a muerte, y permanece en el “corredor de la muerte” sin que se haya fijado su fecha de ejecución.


El 21 de junio de 2008, John Adams firmó una declaración en la que decía: “Quiero limpiar el nombre de Greg Wright, que es inocente del crimen por el que está en el ‘corredor de la muerte’. Si lo matan, estarán matando a un inocente. Greg Wright fue un chivo expiatorio. Hago esto porque estoy harto de ver cómo matan a personas inocentes por asesinatos que no han cometido. La declaración que hice cuando me detuvieron era mentira. ¡Greg Wright es inocente! Yo estaba allí y lo sé”. En unas declaraciones de seguimiento firmadas el 6 de agosto de 2008, Adams dijo que había culpado del asesinato a Wright “porque estaba intentando quitarme el delito de encima”. Afirma que fue él, y no Wright, quien mató a Donna Vick, y señala que lo que le ha decidido a confesarlo es su recién descubierta convicción religiosa. Adams no ha testificado sobre la verdad de sus declaraciones ante ningún tribunal. Otro condenado a muerte de Texas ha firmado una declaración en la que dice que Adams “me ha dicho varias veces que le entró el pánico [después del crimen] y que [Gregory Wright] no mató a aquella mujer”.


La petición de indulto de Wright plantea también otras cuestiones, entre ellas las declaraciones de Daniel McGaughey, el dependiente a quien Adams dijo que telefoneara a la policía después del asesinato. En una declaración escrita prestada ante la policía el 25 de marzo de 1997, McGaughey dijo que Adams se le había acercado en la tienda y le había dicho que “había habido un asesinato y quería entregarse” porque “no podía vivir con eso más tiempo”. Sin embargo, al parecer, antes de prestar esta declaración, McGaughey dijo a un investigador que Adams había dicho: “He asesinado a alguien en DeSoto y no puedo con ello. Quiero entregarme”. La contradicción entre las declaraciones atribuidas a McGaughey podría convertir en crucial la grabación de su llamada telefónica a la policía. En una vista previa al juicio, la fiscalía informó a los abogados de Wright de que no había grabaciones de esa llamada pero, después de comenzado el juicio, la defensa supo que sí había una grabación de la llamada de McGaughey. Al ser interrogado por el juez, el fiscal dijo que la grabación “sí existió en determinado momento”, pero que no sabía dónde estaba. La grabación sigue desaparecida, y en ningún momento se ha facilitado a los abogados de Wright.


Según la petición de indulto, los abogados que defendieron a Wright durante el juicio no tuvieron noticia de la declaración inicial de McGaughey hasta después de iniciado el juicio, cuando la fiscalía les entregó documentos relativos al caso. Los abogados trataron de localizar a McGaughey, pero no lo consiguieron, y la fiscalía dijo que desconocía su paradero. En diciembre de 2001, McGaughey firmó una declaración jurada en la que decía que las autoridades que investigaban el caso conocían su domicilio en 1997. También decía que, a principios de 1998, tras el juicio de Wright, recibió varias visitas de los fiscales que preparaban el juicio de John Adams. Recibió una citación para testificar en el juicio, y se pasó dos días en los juzgados, pero la fiscalía no lo llamó a declarar.


Los abogados que defendieron a Wright durante el juicio firmaron en 2002 unas declaraciones juradas en las que afirmaban que la fiscalía no les había comunicado la existencia de un testigo, Jerry Causey, que posteriormente, en el juicio de Adams, declaró que había estado con John Adams en el automóvil de Donna Vick unas horas después del asesinato, y que Adams le había dicho que él había matado a Vicks. En 2001, Causey firmó una declaración jurada en la que reiteraba su declaración del juicio y añadía que la fiscalía se había puesto en contacto con él “aproximadamente en noviembre de 1997”, es decir, antes del juicio de Wright. La declaración jurada de los abogados afirma que, si hubieran sabido de la existencia de Causey, lo habrían citado durante el juicio.


La fiscalía relacionó a Wright con el asesinato a través de unos objetos hallados en una cabaña en la que, según se decía, Wright se alojaba a veces. Entre ellos se encontraban un par de pantalones vaqueros y un cuchillo. Las pruebas de ADN determinaron que la sangre hallada en ambos era de Donna Vick. Las declaraciones realizadas en 2002 por los abogados del juicio de Wright aseguran que, hasta el tercer día del juicio, ellos no supieron que en la cabaña se habían encontrado también cartas pertenecientes a Adams. Es sus declaraciones, los abogados aseguran que, si lo hubieran sabido, habrían “utilizado las cartas para impugnar la afirmación de la acusación de que [...] la cabaña y su contenido eran propiedad exclusiva de mi cliente”. En el juicio de Adams, celebrado seis meses después del de Wright, la fiscalía subrayó al jurado que la cabaña era compartida por Adams y Wright. Los abogados actuales de Wright afirman que el análisis preliminar de ADN realizado a los vaqueros hallados en la cabaña había hallado restos de ADN de Adams en la parte interior del muslo.


En su alegación final durante el juicio de Wright, la fiscalía subrayó al jurado que había “una huella dactilar ensangrentada de Wright en la funda de la almohada que estaba justo junto a la cabeza de la fallecida”. Según la petición de indulto, esta huella parcial es la única prueba material que relaciona directamente a Wright con el cadáver de la víctima o la habitación en la que se cometió el asesinato. La fiabilidad de esta prueba se ha puesto en duda. Antes del juicio, hubo dos detectives que no consiguieron identificar la huella como perteneciente a Wright, pero la fiscalía no los citó a declarar. En su lugar, citó a un analizador de huellas ya jubilado para que declarara que existía una correlación positiva. La petición de indulto acusa a la fiscalía de haber ido buscando testigos hasta encontrar a un experto que testificara lo que ellos querían. Desde el juicio, dos científicos forenses han firmado declaraciones juradas en las que afirman que la huella dactilar no tenía la claridad ni los detalles suficientes como para poder ser atribuida a Wright o a cualquier otra persona.


Amnistía Internacional se opone incondicionalmente a la ejecución tanto de Gregory Wright como de John Adams, al igual que se opone a todo uso de la pena de muerte. Las ejecuciones se reanudaron en Estados Unidos en 1977, y desde entonces se ha dado muerte en el país a 1.127 presos, 417 de ellos en Texas. Este año se han llevado a cabo 28 ejecuciones, 12 de ellas en Texas.


ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, utilizando la información aquí proporcionada como consideren oportuno (incluyan en sus llamamientos el número de recluso de Wright: 999253):


- manifestando su apoyo a los familiares y amigos de Donna Vick, y explicando que no pretenden disculpar la manera en que murió ni menospreciar el sufrimiento que su muerte ha causado;

- señalando las dudas planteadas sobre la participación de Gregory Wright en el crimen, y señalando que fue juzgado como autor principal del asesinato;

- pidiendo que se conmute la condena a muerte de Gregory Wright, o como mínimo que se le conceda una suspensión de 180 días para que pueda exponer ante los tribunales sus alegaciones de inocencia.

LLAMAMIENTOS A:


Presidenta de la Junta de Indultos y Libertad Condicional

Rissie L. Owens, Presiding Officer, Board of Pardons and Paroles, Executive Clemency Section

8610 Shoal Creek Boulevard, Austin, TX 78757, EE. UU.

Fax: + 1 512 463 8120

Tratamiento: Dear Ms Owens / Estimada Sra. Owens

Gobernador

Governor Rick Perry, Office of the Governor, P.O. Box 12428, Austin, Texas 78711-2428, EE. UU.

Fax: + 1 512 463 1849

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador


COPIA A: la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país.


ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE.

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