Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - USA (Alabama): Death penalty / Legal concern: Thomas Douglas Arthur (m)

PÚBLICO Índice AI: AMR 51/137/2007

30 de agosto de 2007

AU 225/07 Pena de muerte / preocupación jurídica


EE. UU. (Alabama) Thomas Douglas Arthur, blanco, de 65 años de edad


Está previsto que Thomas Arthur sea ejecutado en Alabama el 27 de septiembre. Fue condenado a muerte por el asesinato de Troy Wicker en 1982. Ha pasado en el "corredor de la muerte" gran parte del último cuarto de siglo. Él defiende su inocencia y ha pedido que se realicen análisis modernos de ADN a las pruebas relacionadas con el delito.


La mañana del 1 de febrero de 1982, la policía recibió una llamada para acudir a la casa de Judy y Troy Wicker, en el noroeste de Alabama. Troy Wicker, varón blanco de 35 años, yacía en la cama, muerto de un solo disparo en el ojo derecho. En el lugar del crimen se encontraron cuatro casquillos de bala de 22 mm. Judy Wicker yacía en el suelo junto a la cama, con heridas y restos de sangre, y su hermana Teresa Rowland estaba arrodillada a su lado. Judy Wicker dijo a la policía que había llegado a casa y se había encontrado en ella a un hombre negro que la había violado, la había dejado inconsciente y había disparado contra su marido. El arma del crimen no se encontró.


Judy Wicker fue acusada de asesinar a su marido para cobrar el seguro. En su juicio, en 1982, se declaró inocente, pero fue declarada culpable y condenada a cadena perpetua. Thomas Arthur fue acusado de disparar contra Troy Wicker y fue también juzgado en 1982. Fue condenado a muerte, pero la declaración de culpabilidad se anuló en 1985 por admisión indebida de pruebas. Fue condenado a muerte en un nuevo juicio en 1987. En 1990, su declaración de culpabilidad fue anulada de nuevo por admisión indebida de pruebas.


La fiscalía se puso en contacto con la junta de libertad condicional del estado para preguntar por la posibilidad de que se concediera a Judy Wicker una liberación anticipada a cambio de su testimonio contra Thomas Arthur en su nuevo juicio. En esta entrevista con la junta de libertad condicional, Judy Wicker estuvo representada por un abogado contratado por su familia. Ese mismo abogado fue contratado más tarde como fiscal y representó a la acusación en el tercer juicio de Thomas Arthur, que dio comienzo en diciembre de 1991. En este juicio, la principal testigo de la acusación fue Judy Wicker, ex cliente del fiscal y cuyo testimonio había obtenido la fiscalía a cambio de ayudarla a conseguir la libertad condicional. Judy Wicker quedó en libertad condicional un año después del juicio de Arthur, tras haber cumplido 10 años de prisión.


En su propio juicio, Judy Wicker había declarado que Thomas Arthur no estaba implicado en el asesinato, y que un desconocido había matado a su esposo, tal como había dicho a la policía. En el tercer juicio contra Arthur, en 1991, declaró que ella, Teresa Rowland y el novio de ésta, Theron McKinney, habían hablado de matar a Troy Wicker a principios de 1981. Judy Wicker declaró que su esposo era violento con ella, y que su hermana y Troy Wicker discutían con frecuencia cuando él la amenazaba con entregarla a la policía incendio provocado. Al parecer, Teresa Rowland había contratado anteriormente a Troy Wicker para que quemara su casa con el fin de cobrar el seguro, pero luego ella no le pudo pagar la cantidad prometida. Judy Wicker recordó que Thomas Arthur la había telefoneado en noviembre de 1981 diciendo que había sido "contratado para hacer el trabajo... matar a su marido". En su declaración, Judy Wicker dijo que ella y Arthur habían iniciado una relación sexual, y que sabía que el asesinato tendría lugar el 1 de febrero de 1982, que ella y Thomas Arthur habían ido juntos a la casa y que ella había accedido a contar a la policía que su esposo había sido asesinado por un ladrón de raza negra. En su testimonio afirmó que había cobrado 90.000 dólares del seguro de vida de su esposo, y de ahí había pagado 10.000 a Arthur y 6.000 a Rowland y había regalado un automóvil y joyas a McKinney por su ayuda. Al parecer, Teresa Rowland y Theron McKinney no fueron investigados por su presunto papel en el crimen. Ninguno de los dos fue procesado.


Thomas Arthur estaba preocupado por la preparación de sus abogados de oficio en su juicio de 1991 y por la falta de comunicación con ellos. El juez le permitió representarse a sí mismo, sin celebrar vista alguna para determinar si estaba renunciando de forma consciente y voluntaria a su derecho a asistencia letrada. Thomas Arthur fue declarado culpable el 5 de diciembre de 1991, tras un juicio de tres días. En la fase de determinación de la pena, celebrada ese mismo día, Thomas Arthur instó al jurado a dictar una condena de muerte, declarando que no sería ejecutado porque su declaración de culpabilidad sería anulada en la apelación y diciendo que ya había sido condenado a muerte dos veces por ese mismo caso. Tras una fase de determinación de la pena que duró unos 90 minutos, el jurado recomendó, por 11 votos contra 1, la pena de muerte. El 24 de enero de 1992, el juez condenó oficialmente a Thomas Arthur a muerte.


Thomas Arthur mantiene que es inocente del asesinato. No hay pruebas materiales que lo relacionen con el delito. Se examinaron los restos de cabello y las huellas dactilares hallados en el lugar del crimen, pero no coincidían con los de Thomas Arthur. Fue declarado culpable por pruebas circunstanciales dudosas y por el testimonio de Judy Wicker, que ya había cometido perjurio antes en su juicio o en el de Arthur. La fiscalía relacionó a Arthur con el delito a través de testimonios que afirmaban que éste había encargado a alguien que comprara balas del 22 el día antes del crimen. Otro testigo declaró que le había visto arrojar una bolsa de basura negra al río el día del asesinato. Un tiempo después del crimen se encontró una gran suma de dinero entre sus objetos personales.


En la apelación de 2002 se presentaron dos declaraciones juradas que contradecían el testimonio de Judy Wicker respecto a que Thomas Arthur estaba con ella la mañana del asesinato. En esas declaraciones, firmadas por Alphonso High y Ray Melson, se decía que Arthur había visitado a los dos firmantes esa misma mañana. La fiscalía no rebatió el hecho de que estas declaraciones, de ser ciertas, establecían que Thomas Arthur estaba a aproximadamente una hora en auto de la casa de los Wicker en el momento del asesinato. En lugar de eso, obtuvo de High y Melson otras declaraciones juradas que contradecían las originales. Los abogados de Thomas Arthur plantearon preguntas críticas sobre las circunstancias en las que estos testigos se habían retractado de su declaración original y pidieron que se celebrara una vista para esclarecer las dudas; su petición fue denegada. En 2006, la Corte de Apelaciones del Undécimo Circuito, corte federal, resolvió que, en virtud de la ley federal, las declaraciones en cuestión no bastaban para justificar una vista federal sobre nuevas pruebas de inocencia.


Para respaldar su argumento de que debe permitírsele defender ante los tribunales su inocencia, Thomas Arthur ha pedido que se realicen análisis modernos de ADN a algunas de las pruebas relacionadas con el delito, incluidas las ropas manchadas de sangre de Judy Wicker, las pruebas de la violación y los restos de cabello. Esos análisis, alega, podrían establecer que en la escena del crimen había alguien que no era él, y así desacreditar el testimonio de Judy Wicker en su contra. Hasta la fecha, la acusación se ha opuesto a la realización de esos análisis.


Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, independientemente de la gravedad del crimen o de la culpabilidad o inocencia del acusado. En la actualidad, 129 países son abolicionistas en la ley o en la práctica. En contra de esta tendencia, Estados Unidos ha llevado a cabo 1.095 ejecuciones desde que se reanudaron los homicidios judiciales en el país en 1977. Alabama ha sido responsable de 38 de esas ejecuciones. Desde 1977 han salido a la luz más de 100 declaraciones de culpabilidad erróneas en casos de pena capital en Estados Unidos. Los análisis de ADN han desempeñado un papel muy importante en más de una docena de esos casos.


ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen cuanto antes, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:


- explicando que no pretenden disculpar la manera en que murió Troy Wicker;

- señalando que Thomas Arthur fue declarado culpable sobre la base de pruebas circunstanciales y por el testimonio de Judy Wicker, quien ha cometido perjurio y prestaba su testimonio a cambio de que la ayudaran con la libertad condicional;

- expresando preocupación por el hecho de que Thomas Arthur no ha tenido una revisión judicial de las pruebas de su inocencia, y que el estado de Alabama se resiste a que se realicen análisis modernos de ADN a las pruebas halladas en el lugar del crimen;

- pidiendo al estado que permita la realización de esos análisis, y señalando el número de errores que, gracias entre otras cosas a los análisis de ADN, se han descubierto en casos de pena capital en todo Estados Unidos;

- oponiéndose a la ejecución de Thomas Arthur y señalando que, en comparación con su condena de muerte, Judy Wicker cumplió 10 años de prisión tras haber sido declarada culpable del asesinato, y otras dos personas implicadas en el crimen no parecen haber sido investigadas.


LLAMAMIENTOS A:


Gobernador de Alabama

Governor Bob Riley, State Capitol, 600 Dexter Avenue, Montgomery, AL 36130, EE. UU.

Fax: +1 334 353 0004

Correo-E., a través del sitio web del gobernador en: http://www.alabamainteractive.org/alabamainteractive_shell/Welcome.do?url=http://governor.alabama.gov

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador


COPIA A:la representación diplomática de Estados Unidos acreditada en su país.


ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE.********



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