Document - Uruguay: Forcible return/risk of torture and unfair trial, Al-Sayid Hassan Mukhlis.
PÚBLICO Índice AI: AMR 51/103/2003/s
16 de julio de 2003
AU 214/03 Detención en régimen de incomunicación / temor de malos tratos
EE. UU. Adil al-Jazeeri, ciudadano argelino

Según los informes, Adil al-Jazeeri, presunto miembro destacado de Al Qaeda, fue entregado a agentes estadounidenses por las autoridades de Pakistán el 13 de julio, y puede haber sido llevado a la base aérea de Estados Unidos en Bagram, Afganistán, para ser interrogado. En los últimos meses se han recibido informes inquietantes sobre malos tratos a detenidos que permanecen recluidos en régimen de incomunicación en Bagram.
Los informes indican que Adil al-Jazeeri fue detenido el 17 de junio por miembros de los servicios de seguridad paquistaníes en el barrio residencial de Hayatabad, en la ciudad de Peshawar. El 13 de julio, según los informes, fue sacado de Peshawar en un avión pequeño, con los ojos vendados y las manos atadas, bajo custodia de agentes estadounidenses. Amnistía Internacional no dispone de información sobre el trato que recibió mientras estuvo bajo custodia en Pakistán, pero teme que pueda haber sido objeto de malos tratos mientras permaneció detenido en régimen de incomunicación. En junio se citaron palabras de un agente secreto paquistaní no identificado que decía que el detenido estaba siendo sometido a “interrogatorio duro”. Igualmente, otro agente secreto, que habló con la condición de que se mantuviera su anonimato tras la entrega del detenido a los agentes estadounidenses, dijo, según los informes, que creía que Adil al-Jazeeri había sido llevado a la base aérea de Bagram, en el vecino Afganistán.
INFORMACIÓN GENERAL
Amnistía Internacional reconoce el deber de los gobiernos de proteger la seguridad de la población, investigar los delitos y llevar a los delincuentes ante la justicia. También reconoce que los gobiernos tienen que cooperar con este fin cuando las amenazas o los delitos en cuestión crucen fronteras nacionales. Al mismo tiempo, la organización hace hincapié en que los derechos humanos deben ocupar un lugar central en la búsqueda de justicia y seguridad.
Según el gobierno estadounidense, desde los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos “más de 3.000 presuntos miembros o asociados de Al Qaeda han sido detenidos en más de 100 países, en gran medida gracias a la cooperación entre los cuerpos encargados de hacer cumplir la ley”. Se desconoce cuántos de esos detenidos permanecen bajo custodia, o el paradero de todos ellos. Es probable que el gobierno de Estados Unidos haya tenido algo que ver en muchas de esas detenciones, o haya tenido conocimiento de ellas. En algunos casos, los detenidos han sido “entregados” a la custodia estadounidense o desde ella. Esas “entregas”, según la terminología que utiliza Estados Unidos, son transferencias que eluden las salvaguardias formales de derechos humanos.
En el contexto de la llamada “guerra contra el terrorismo”, Estados Unidos mantiene a más de 650 ciudadanos extranjeros recluidos en su base naval de la bahía de Guantánamo, en Cuba. Muchos llevan allí bastante más de un año. Otros permanecen recluidos en la base aérea estadounidense de Bagram, en Afganistán, y hay otros que están recluidos bajo custodia estadounidense en lugares no desvelados. Ninguno de los detenidos recluidos en estos lugares ha tenido acceso a asistencia letrada o a visitas de sus familiares, ni ha podido acceder a los tribunales para impugnar la legalidad de su detención. La detención en régimen de incomunicación facilita la tortura y los malos tratos, y la negación de una revisión judicial de la detención facilita la detención arbitraria. Aunque el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha tenido acceso a los detenidos de Guantánamo, se ha recibido información contradictoria sobre el nivel de acceso que ha tenido a los detenidos recluidos bajo custodia de Estados Unidos en otros lugares. Hay información que sugiere que el CICR no tiene acceso a los detenidos que están siendo sometidos a interrogatorio por la Agencia Central de Información (CIA) en la base aérea de Bagram. Otra información indica que se ha negado a los delegados del CICR el acceso a todos los detenidos durante las dos primeras semanas de detención.
Al parecer, a los detenidos que están siendo interrogados por agentes de la CIA en la base aérea de Bagram los han sometido a técnicas de “presión y coacción”; entre otras cosas, los han obligado a permanecer largo rato de pie o de rodillas, encapuchados, con los ojos cubiertos por gafas pintadas con spray o en posturas dolorosas o molestas, les han impedido dormir y los han mantenido bajo una fuerte iluminación las 24 horas del día. Dos detenidos murieron en la base aérea de Bagram en diciembre del 2002 en circunstancias que sugieren que pudieron haber sido golpeados. Según el Pentágono, en junio la investigación militar sobre estas muertes aún estaba en curso.
El gobierno estadounidense ha mantenido constantemente que trata a todos los detenidos con humanidad. El 25 de junio del 2003, el Pentágono escribió a un senador estadounidense preocupado por la situación una carta en la que le decía que la política del gobierno era “cumplir con todas sus obligaciones legales en su trato a los detenidos, y en especial con las obligaciones legales que prohíben la tortura”. La carta decía también que los detenidos serían tratados e interrogados “conforme a” la prohibición constitucional de los castigos crueles e insólitos. Estados Unidos, al ratificar en 1994 la Convención contra la Tortura, formuló una reserva al artículo 16 según la cual accedía a estar vinculado por la prohibición de infligir tratos o penas “crueles, inhumanos o degradantes” únicamente en la medida en que este término coincidiera con la prohibición constitucional de los castigos “crueles e insólitos”. En la práctica, esa reserva puede limitar seriamente las obligaciones contraídas por Estados Unidos en virtud de la Convención. En cualquier caso, ninguno de los centenares de ciudadanos extranjeros bajo la custodia de Estados Unidos ha tenido acceso a los tribunales estadounidenses para poder impugnar las condiciones de su detención o pedir un resarcimiento por los abusos sufridos.
Amnistía Internacional ha manifestado su satisfacción por las garantías dadas por el Pentágono, pero sigue sintiendo preocupación por las persistentes denuncias procedentes de Bagram. La organización ha pedido que se lleve a cabo una investigación exhaustiva sobre el trato impartido a los detenidos de Bagram, pero no ha recibido respuesta de las autoridades.
ACCIONES RECOMENDADAS: Envíen sus llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:
- pidiendo confirmación de que el ciudadano argelino Adil al-Jazeeri fue entregado el 13 de julio por Pakistán a la custodia de Estados Unidos;
- pidiendo información sobre su paradero y su situación legal actuales y pidiendo que esta información se haga pública;
- pidiendo garantías de que este hombre recibe un trato humano, de plena conformidad con las leyes y normas internacionales;
- pidiendo que se le permita el acceso a asistencia letrada, a atención médica, si la necesita, y a un tribunal ante el que pueda impugnar la legalidad de su detención;
- pidiendo que se lleve a cabo una investigación exhaustiva e imparcial sobre las denuncias de malos tratos a los detenidos recluidos en la base aérea de Bagram y que se hagan públicos sus resultados.
LLAMAMIENTOS A:
Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld
Secretary of Defence
The White House
Washington, DC 20301, EE. UU.
Telegramas: Secretary of Defence, Washington D.C., EE. UU.
Fax: +1 703 697 9080
Tratamiento: Dear Secretary of Defence / Sr. Secretario de Defensa
Director de la CIA
George J. Tenet
Director of
Central Intelligence
Office of Public Affairs
Washington, D.C. 20505, EE. UU.
Telegramas: Director of Central Intelligence, Washington D.C., EE. UU.
Fax: +1 703 482 1739
Tratamiento: Dear Mr Tenet / Sr. Tenet
COPIA A:
Subsecretario de Estado
Lorne Craner, Assistant Secretary of State
Department of State, Bureau of Democracy
Human Rights and Labor, 2201 C Street
NW, Room 7802, Washington, DC 20520, EE. UU.
Fax: +1 202 647 5283
Correo-e.: cranerlw@state.gov
y a los representantes diplomáticos de Estados Unidos acreditados en su país.
ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE. Consulten con el Secretariado Internacional o con la oficina de su Sección si van a enviarlos después del 27 de agosto de 2003.