Document - Asia: Refugees flee worsening human rights situation
ÍNDICE AI: ASA 01/02/97/sServicio de Noticias 163/97
EMBARGADO HASTA LAS 00.01 HRS GMT DEL 1 DE OCTUBRE DE 1997
Asia: Los refugiados huyen ante el empeoramiento de la situación de los derechos humanos
La crisis de refugiados que se desarrolla actualmente en las fronteras de Tailandia con Camboya y Myanmar no es más que la última manifestación del empeoramiento de la situación de derechos humanos en toda la región de Asia y Oceanía, según ha declarado hoy Amnistía Internacional. La organización acusó a los gobiernos de la región y de todo el mundo de no proteger adecuadamente a los refugiados y los solicitantes de asilo.
«En el corazón de Asia las crisis de refugiados han formado un frente que se inicia en el este de Nepal, se extiende por el nordeste de la India, la zona de las colinas de Chittagong en Bangladesh y penetra en Myanmar y Tailandia», ha manifestado la organización. «La gran mayoría de los refugiados son mujeres y niños que huyen de la tortura, las 'desapariciones', los homicidios por motivos políticos y los arrestos arbitrarios.»
«En otras partes de la región, problemas que existen desde hace largo tiempo, como los conflictos de Sri Lanka, Afganistán y Bougainville y la represión en Timor Oriental, también han originado grandes flujos de personas que buscan refugio.»
«Los gobiernos de la región y de otras zonas han reaccionado a esta crisis levantando barreras que dificultan a los refugiados la obtención de asilo y devolviéndolos a lugares donde corren peligro, en lugar de resolver las causas subyacentes ─los abusos contra los derechos humanos─ como forma de promover la seguridad de la gente y la estabilidad regional.»
En un informe publicado hoy dentro de su campaña mundial de refugiados, Amnistía Internacional destaca cuatro países donde se han producido abusos contra los derechos humanos por razones étnicas o de identidad nacional: Myanmar, Sri Lanka, Bhután e Timor Oriental. Estos países son sólo una dimensión de los graves abusos contra los derechos humanos que se producen en casi todos los países de la región de Asia y Oceanía, que han originado al menos 1,8 millones de refugiados y 1,7 millones de desplazados internos.
En Myanmar, muchas minorías étnicas han sido objetivo constante de graves violaciones de derechos humanos por parte del ejército mientras el gobierno trata de ejercer su control político y e iniciar el desarrollo económico en zonas rurales de todo el país. A consecuencia de ello, centenares de miles de birmanos se han visto obligados a huir al extranjero, y muchos han sido devueltos ilegalmente al país, donde corren peligro, violando la legislación internacional.
El conflicto armado interno de Sri Lanka, centrado en la división entre cingaleses y tamiles ha hecho que abandonen sus hogares huyendo del terror centenares de miles de personas, la mayoría de las cuales son ahora desplazados internos en la isla.
En Bhután, unas 90.000 personas se han visto obligadas a huir del país tras la decisión arbitraria del gobierno de privarlas de su ciudadanía debido a su identidad étnica. La mayoría de ellas viven ahora en Nepal, temiendo no poder regresar nunca a su hogar.
Los timoreses orientales siguen sufriendo las consecuencias de la campaña de represión e intimidación que desde hace 20 años desarrolla el gobierno indonesio para eliminar su identidad independentista. A muchos de los que han intentado escapar se les ha negado el asilo basándose en su derecho teórico a solicitar la ciudadanía portuguesa.
Tras la lucha y los sufrimientos de muchos otros refugiados están los conflictos y la represión relacionados con las divisiones étnicas, nacionales y religiosas. La represión sistemática ejercida durante décadas por las autoridades chinas contra la identidad nacional, religiosa y cultural del Tíbet ha generado una diáspora de refugiados hacia Europa procedentes de la India. Casi una quinta parte de la población de Afganistán ha huido del país a consecuencia de las luchas, mientras que unos 300.000 hindús y 50.000 musulmanes de Cachemira han huido del valle del mismo nombre.
La inmensa mayoría de los refugiados han buscado seguridad en otros países asiáticos. A los que solicitan refugio más lejos cada vez se les niega el asilo con más frecuencia. Sin embargo, los propios países asiáticos también están devolviendo a los refugiados o reduciendo sus raciones de alimento hasta tal punto que se ven obligados a dejar los campos.
En su informe, Amnistía Internacional solicita a los gobiernos de la región que ratifiquen inmediatamente la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas y que respeten el principio fundamental de no devolución, de forma que ningún refugiado sea devuelto a un país donde corra peligro. La organización también pide a los gobiernos que permitan al ACNUR y a otras organizaciones médicas y de ayuda acceder a los campos de refugiados de la región.
La mayoría de los países asiáticos no han firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas, que protege a los refugiados. En otras regiones, organismos regionales como la Organización de Estados Americanos, la Liga Árabe y la Organización de la Unidad Africana han creado instrumentos para proteger a los refugiados. Sin embargo, en la región asiática no parece existir ninguna tendencia para lograr un acuerdo similar.
«Los refugiados que solicitan asilo en los países asiáticos más ricos se encuentran con procedimientos que pueden ser sumamente complejos e insatisfactorios, con los que no pueden disfrutar de asesoramiento o representación independientes y que no les ofrecen perspectivas reales de ejercer su derecho a recurrir», ha manifestado Amnistía Internacional.
En Australia, todos los solicitantes de asilo son detenidos automáticamente mientras se evalúa su solicitud, lo cual supone una violación clara de las normas internacionales. En abril de 1997, el Comité de Derechos Humanos de la ONU afirmó que esta práctica australiana era arbitraria y que viola los derechos humanos.
En Japón, a los solicitantes de asilo se les niega algunas veces el acceso a cualquier procedimiento de solicitud de asilo. Quienes consiguen presentar su solicitud pasan por un proceso arbitrario, lleno de secretismo y con frecuencia obstructivo. En otros casos se amenaza a los solicitantes con devolverlos a un mayor peligro. A pesar de la constante represión de los disidentes en China, en más de 15 años Japón sólo ha concedido el estatuto de refugiado a un ciudadano chino.
En otras partes del mundo, especialmente en Europa Occidental, los gobiernos están poniendo más dificultades para la concesión de asilo a los refugiados. «Al promulgar leyes restrictivas, como la necesidad de obtener visado, estos gobiernos pasan por alto oportunamente el hecho de que los refugiados que huyen para salvar sus vidas no están en condiciones de pasar varios días haciendo cola en la embajada para conseguir el visado ni de rellenar una montaña de formularios necesarios para salir de su país legalmente», ha declarado Amnistía Internacional.
Si desean un ejemplar del informe Etnia y nacionalidad: Refugiados en Asia o concertar una entrevista, llamen a la Oficina de Prensa en el Secretariado Internacional marcando el teléfono 171 413 5566/5810