Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - Children in South Asia: their rights - the region's future

ÍNDICE AI: ASA 04/12/98/sServicio de Noticias 65/98



FECHA DE EMBARGO: 07.00 HORAS GMT DEL 22 DE ABRIL DE 1998


Niños en Asia meridional: sus derechos y el futuro de la región


KARACHI. Los niños de Asia meridional tienen que hacer frente a reiterados abusos contra los derechos humanos a manos del Estado y de los grupos armados de oposición; son explotados sexualmente, utilizados como trabajadores cautivos y empleados en los burdeles, ha declarado hoy Amnistía Internacional durante el lanzamiento de su campaña internacional sobre los derechos de los niños de la región.


Todos los gobiernos de Asia meridional se han comprometido a respetar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y han reforzado este compromiso a través de la Asociación para la Cooperación Regional en el Sudeste Asiático. Sin embargo, los niños continúan siendo maltratados bajo la custodia del Estado cuando administra justicia para los menores de edad, les dejan indefensos en la familia y las comunidades y sufren las consecuencias de vivir en medio de conflictos armados.


«Se debe poner fin al abismo que hay entre retórica y realidad para los niños de Asia meridional. El 40 por ciento de la población de la región son niños. Estos niños son los adultos del mañana y su infancia debe protegerse» ha manifestado Amnistía Internacional.


«Como los miembros más vulnerables de la sociedad, los niños necesitan especial protección y los gobiernos de la región deben proporcionársela. Para que la próxima «Década de los Derechos del Niño» de la Asociación para la Cooperación Regional en el Sudeste Asiático logre cambios reales en la región de Asia meridional, los gobiernos deben tomar medidas decididas para garantizar que los funcionarios públicos, las empresas, los colegios y los padres no les nieguen sus derechos a los niños».


Un comité de investigación del Tribunal Superior de India comprobó que los niños detenidos por la policía eran objeto de un «trato sorprendentemente salvaje y cruel... [que incluía] descargas eléctricas, introducción de palos cubiertos de polvo de chile y gasolina en las partes pudendas y atar el cuerpo del menor a un palo». En Sri Lanka, la policía desnudó a un chico de 12 años y lo golpeó repetidas veces con un bate roto. El niño había sido detenido por sus presuntos vínculos con la oposición armada. En Bangladesh, un niño de 12 años de edad estuvo encarcelado 12 años, la mayor parte del tiempo con grilletes con barras. Posteriormente se comprobó que su detención había sido ilegal.


En Pakistán, algunos trabajadores cautivos permanecen recluidos en cárceles privadas, controladas por terratenientes. En Sindh había una cárcel rural donde estaban recluidos incluso niños de pocos meses y donde el terrateniente y sus hijos violaron repetidas veces a las chicas. Cada año se vende a más de 9.000 chicas de Nepal yBangladesh, que están condenadas a pasar el resto de sus vidas como esclavas sexuales en India y Pakistán, frecuentemente con el consentimiento y a veces la connivencia de los funcionarios públicos.


Grupos armados de la región han matado deliberadamente, torturado e intimidado a niños, y les han reclutado para combatir como soldados, a pesar de las garantías del derecho internacional humanitario que prohíben estas actividades. Muchos niños de los colegios religiosos (madrasas) de Pakistán han sido enviados a Afganistán para luchar con los talibanes. En Sri Lanka, las tropas de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil mataron deliberadamente a 42 civiles desarmados de los que seis eran niños. En Afganistán, durante una matanza que se cobró la vida de 70 civiles, los guardias talibanes mataron y decapitaron a un niño de ocho años y, según informes, tumbaron en el suelo a dos chicos de 12 años y les rompieron los brazos y las manos con piedras.


Por toda la región de Asia meridional puede verse a niños trabajando en fábricas, minas, hornos de ladrillo y burdeles. Muchas veces trabajan en entornos peligrosos e insalubres y carecen de los derechos que les reconoce la Convención sobre los Derechos del Niño, como el derecho a salud, la educación y el esparcimiento. Se encuentran atrapados en un círculo de pobreza, crecen sin aprender ni a leer y escribir ni un oficio y son propensos a implicarse en actividades delictivas.


Las condiciones económicas desfavorables, la exclusión social y la marginación política se suman a la vulnerabilidad de los menores de edad para perpetuar este círculo de abusos. Las chicas padecen condiciones desfavorables especiales que agrava la discriminación sufrida por las mujeres.


El informe de la campaña de Amnistía Internacional reconoce que cumplir los compromisos contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño es un desafío enorme para cualquier gobierno, que requiere la combinación de medidas jurídicas, económicas y sociales, y que la labor es especialmente desalentadora para muchos países del sur de Asia, con una población muy numerosa y diversa, recursos limitados e instituciones débiles.


Según Amnistía Internacional, algunos gobiernos han tomados medidas positivas para mejorar la situación de derechos de los niños, desde leyes de protección de la infancia a programas de educación en derechos humanos, con diferentes niveles de aplicación y éxito.


«Pero esto no ha impedido que algunos funcionarios les nieguen sus derechos a los niños y permitan la comisión de abusos contra ellos en la comunidad y en la familia, ya sea a través de su connivencia y complicidad activas o de su tolerancia y consentimientos tácitos», argumenta el informe.


Según Amnistía Internacional son varias las medidas prácticas que los gobiernos pueden tomar como pasos iniciales para mejorar la situación de los derechos humanos de los niños, entre ellas: reformar la legislación nacional para ponerla en consonancia con las normas internacionales; dejar patente a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que los que violen los derechos de los niños serán castigados, y garantizar la dotación de fondos para que los procesos judiciales en defensa de los niños funcionen con agilidad.


El informe de Amnistía Internacional también contiene recomendaciones para los grupos armados de oposición. En especial que dejen patente a todos sus subordinados que la tortura y los homicidios deliberados e indiscriminados no se tolerarán, que todos los civiles deben recibir un trato humano, que prohíban el reclutamiento obligatorio o voluntario en sus fuerzas armadas de cualquier persona menor de 18 años, y que prohíban el empleo de minas antipersonales.


La organización de derechos humanos también afirma que la comunidad internacional —gobiernos, órganos internacionales, empresas y ciudadanos corrientes— puede desempeñar un papel importante en la protección de los derechos de los niños de Asia meridional planteando preocupaciones de derechos humanos ante los gobiernos de la región y respaldando a los defensores de los derechos de los niños de esos países. En especial, las empresas deben garantizar que sus empresas asociadas o filiales no utilizan a los niños en condiciones peligrosas ni contribuyen a que sean maltratados.


«La población infantil de Asia meridional representa la cuarta parte de la población infantil mundial, lo que les ocurra a los niños de esta región es importante para el conjunto de los niños» ha manifestado Amnistía Internacional. «Este año se celebra el 50 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos y los niños tienen todo el derecho a disfrutar de los derechos que contiene».


«La mejor conmemoración posible de este hito para los derechos humanos sería garantizar que los habitantes de Asia meridional que celebren su centenario puedan mirar atrás y comprobar que han disfrutado plenamente de los derechos contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos».

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