Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - Sri Lanka: Amnesty International calls for urgent action to protect civilians

AMNISTÍA INTERNACIONAL


Declaración pública


Índice AI: ASA 37/022/2006 (Público)

Servicio de Noticias: 217/06

18 de agosto de 2006

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLASA370222006



Sri Lanka: Amnistía Internacional pide acciones urgentes para proteger a la población civil



Amnistía Internacional considera grave motivo de preocupación la intensificación de los combates en Sri Lanka, que han causado la muerte o heridas a un gran número de civiles, el desplazamiento de más de 160.000 personas y la destrucción de viviendas, centros escolares y lugares de culto. La organización siente consternación ante el hecho de que ni las fuerzas de seguridad gubernamentales ni los Tigres de Liberación de Eelam Tamil parecen estar tomando las precauciones adecuadas para proteger las vidas de la población civil. Incluso en los casos en que se denuncian violaciones graves del derecho internacional humanitario, ambos bandos intercambian acusaciones y contraacusaciones en vez de tomar medidas para abordar las violaciones o poner fin a ellas.


Amnistía Internacional considera motivo de preocupación la amplitud y la gravedad de las violaciones de derechos humanos denunciadas, la falta de protección adecuada para la población civil y las restricciones al acceso a las zonas más afectadas. La persistente incertidumbre acerca de lo que ha sucedido realmente y de quiénes son los responsables de presuntos crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional está exacerbando los temores y el pánico entre la población civil.


Amnistía Internacional considera necesario establecer con urgencia una operación internacional fuerte y eficaz de vigilancia de la situación de los derechos humanos para responder al dramático deterioro de la situación de derechos humanos y humanitaria. Esta misión de vigilancia debe contar con la cooperación plena del gobierno de Sri Lanka y de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, así como con el apoyo de las Naciones Unidas y sus Estados miembros.


Entre los incidentes recientes registrados por Amnistía Internacional que exigen investigaciones adicionales por parte de expertos independientes en derechos humanos figuran los siguientes:


El 3 de agosto, al menos 17 civiles, entre los que había menores, murieron y 80 resultaron heridos cuando cuatro centros escolares de Muttur fueron alcanzados por los bombardeos, según los informes.

El 4 de agosto y en torno a esa fecha, cientos de civiles musulmanes que huían de los combates en Muttur fueron desviados por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil a una zona bajo su control. Los Tigres de Liberación han afirmado que lo hicieron para garantizar el paso seguro del grupo, a fin de que permitirle alejarse de las zonas de combate. Al parecer, un número desconocido de varones musulmanes fueron separados del grupo y sacados del lugar con las manos atadas. Algunos informes indican que los hombres fueron ejecutados. Según los informes, otros integrantes del grupo de personas desplazadas se vieron atrapados en el fuego cruzado entre los Tigres de Liberación y las fuerzas gubernamentales, y según informes algunos murieron o resultaron heridos.

El 6 de agosto se descubrieron los cuerpos de 15 trabajadores asistenciales de la entidad de ayuda francesa Acción contra el Hambre (Action Contre la Faim, ACF) yaciendo boca abajo en el césped de la parte delantera de la oficina de la organización en Muttur, con heridas de bala que indicaban que habían recibido los disparos desde escasa distancia. El 8 de agosto se descubrieron los cuerpos de otros dos miembros del personal en un automóvil en las proximidades, lo que parece indicar que pudieron matarlos cuanto intentaban escapar. El gobierno ha invitado a un experto forense australiano a colaborar en la investigación, pero ha impedido que observadores internacionales de la tregua visiten el lugar.

A altas horas de la noche del 8 de agosto, según los informes, una bomba colocada al borde del camino alcanzó a una ambulancia y causó la muerte de cinco personas: un médico, su esposa, dos enfermeras y el conductor del vehículo. El incidente tuvo lugar en territorio controlado por los Tigres de Liberación de, cerca de la población de Nedunkerny, en el distrito de Vavuniya. El gobierno ha acusado a los Tigres de Liberación de ser los responsables del atentado, mientras que este grupo ha culpado a la “Unidad de Penetración Profunda” del ejército de Sri Lanka, que según afirman actúa dentro del territorio controlado por ellos.

El 10 de agosto, según los informes, la reanudación de los bombardeos aéreos por parte de la fuerza aérea de Sri Lanka sobre zonas controladas por los Tigres de Liberación en el distrito de Trincomalee causó varias víctimas mortales entre la población civil. Los Tigres de Liberación afirmaron que al menos 50 civiles resultaron muertos y más de 200 heridos como consecuencia de ataques aéreos contra zonas pobladas. Un portavoz militar declaró a la agencia de noticias Associated Press que el ejército no elige como objetivo a civiles, pero agregó que se sabía que los Tigres de Liberación “usan escudos humanos, y sitúan sus posiciones artilleras en las proximidades de núcleos de población civil“. No ha sido posible verificar por medios independientes las cifras de víctimas mortales ni las versiones contradictorias del bombardeo.

El 13 de agosto, según los informes, cohetes y proyectiles de artillería alcanzaron la iglesia de St. Philip Mary y viviendas cercanas en Allaipiddy, en el islote de Kayts, frente a la costa noroccidental de la península de Jaffna, y causaron la muerte de al menos 15 civiles y heridas a otros 54. Se difundieron informaciones contradictorias acerca de si los proyectiles fueron disparados por las fuerzas gubernamentales o por los Tigres de Liberación.

El 14 de agosto, según los informes, al menos 51 chicas adolescentes resultaron muertas y más de 100 heridas cuando las fuerzas aéreas de Sri Lanka lanzaron entre 12 y 16 bombas sobre un recinto en el distrito de Mullaitivu, en el norte del país, en territorio controlado por los Tigres de Liberación. UNICEF informó de que las víctimas habían llegado desde varios centros escolares de los distritos de Mullaitivu y Kilinochchi para asistir a un curso de primeros auxilios. La Misión de Vigilancia de Sri Lanka, un equipo internacional de expertos encargado de supervisar el cumplimiento por ambas partes del acuerdo de alto el fuego de 2002, ha afirmado que el objetivo de los ataques aéreos fue un antiguo orfanato en cuyas proximidades no existían indicios de instalaciones militares ni de armas. Un portavoz de la seguridad nacional afirmó que la fuerza aérea había realizado ataques aéreos contra una base de entrenamiento de los Tigres de Liberación en Puthukudiyurippu, distrito de Mullaitivu, y que “entre 50 y 60 jóvenes cuadros terroristas de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil perdieron la vida y muchos resultaron heridos”.


En la capital del país, Colombo, también han tenido lugar una serie de ataques cuya naturaleza y objetivos ofrecen firmes indicios de participación de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil.


El 8 de agosto, un atentado con coche bomba contra S. Sivathasan, miembro con responsabilidades del Partido Democrático Popular de Eelam y ex miembro del Parlamento, causó la muerte del guardaespaldas del político y de un niño de tres años que estaba casualmente al borde del camino. S. Sivathasan y otros cinco civiles resultaron heridos como consecuencia de la explosión.

El 12 de agosto, hombres armados no identificados asesinaron a Ketheshwaran Loganathan, vicesecretario general del gubernamental Secretariado para la Coordinación del Proceso de Paz y ex director del Centro de Alternativas Políticas de Colombo, un centro de investigación especializado en la resolución de conflictos y el buen gobierno.

El 14 de agosto, una bomba alcanzó a un convoy en el que viajaba el embajador de Pakistán, Bashir Wali Mohamed; el embajador resultó ileso, pero al menos siete personas perdieron la vida como consecuencia de la explosión, entre ellas cuatro escoltas militares y tres transeúntes civiles.


Amnistía Internacional hace un llamamiento al gobierno y a los Tigres de Liberación de Eelam Tamil para que cumplan las normas del derecho internacional humanitario, que prohíben el asesinato y otros actos de violencia contra las personas que no participan activamente en las hostilidades. Con carácter de urgencia, las dos partes del conflicto deben garantizar que sus fuerzas acatan el principio de distinción entre objetivos civiles y militares y que no escogen como objetivo de sus acciones a la población civil ni llevan a cabo ataques indiscriminados.




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