Document - Austria: Death of Nigerian Asylum seeker: Amnesty International expresses concern to authorities
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ÍNDICE AI: EUR 13/03/99/s
6 de mayo de 1999
DECLARACIÓN PÚBLICA
AUSTRIA
MUERTE DE UN SOLICITANTE DE ASILO NIGERIANO: AMNISTÍA INTERNACIONAL MANIFIESTA SU PREOCUPACIÓN A LAS AUTORIDADES
Amnistía Internacional ha escrito al ministro del Interior de Austria, Karl Schlögl, para manifestarle su preocupación por la trágica muerte de un solicitante de asilo nigeriano durante un intento de devolverlo a Nigeria.
Marcus Omofuma, de 25 años, murió a bordo de un vuelo rumbo a Sofía la tarde del 1 de mayo de 1999. Al parecer, se asfixió en el avión, tras haber sido amordazado, en presencia de tres agentes de policía austriacos. Los agentes le habían atado los brazos y las piernas de camino al aeropuerto y le habían cubierto la boca con cinta adhesiva cuando, una vez a bordo del avión, siguió protestando.
Cuando, tras el aterrizaje, le quitaron la cinta adhesiva, los agentes se dieron cuenta de que Marcus Omofuma había perdido la consciencia. Para cuando un médico llegó al avión para ver qué sucedía, el nigeriano estaba muerto. No se sabe si los agentes tenían nociones de primeros auxilios o si hicieron algún intento de reanimarlo.
A Amnistía Internacional le preocupa la posibilidad de que las autoridades hayan prestado poca atención a la salud de Marcus Omofuma. En su carta a las autoridades, la organización ha preguntado por qué los agentes de policía no comprobaron el estado de este hombre durante el vuelo para asegurarse de que no tenía dificultades.
Un portavoz del Ministerio del Interior, Rudolf Gollia, ha declarado que la autopsia sugiere que la muerte fue causada por asfixia agravada por una enfermedad respiratoria crónica. Si se confirma que Marcus Omofuma sufría una enfermedad respiratoria, Amnistía Internacional planteará su preocupación por el hecho de que no se pusiera en conocimiento de la policía la información relativa a su estado de salud.
En su carta, Amnistía Internacional ha pedido que se aclare si el amordazamiento está permitido como método de inmovilización durante los procedimientos de expulsión y, de ser así, en qué circunstancias. Además, la organización ha preguntado si durante su formación los agentes tienen conocimiento del peligro que entraña el amordazar a una persona.
Amnistía Internacional considera que las mordazas no deben utilizarse, ya que pueden causar la muerte por asfixia, y recomienda que cualquier método para cubrir la boca sea utilizado sólo en circunstancias extremas y bajo supervisión médica.
Por otra parte, la organización de derechos humanos manifiesta su satisfacción ante el anuncio de una investigación para determinar las circunstancias de la muerte de Marcus Omofuma, así como ante la decisión de Austria de suspender temporalmente las expulsiones. Amnistía Internacional ha instado a que esa investigación sea exhaustiva e imparcial, y ha pedido que se la mantenga informada de sus resultados.
Amnistía Internacional considera que el gobierno austriaco tiene la responsabilidad de garantizar que las expulsiones se llevan a cabo de acuerdo con las normas internacionales y de forma que se respeten los derechos humanos de los expulsados. A menos que se pongan en vigor leyes y normas para proteger la dignidad inherente de los expulsados, no se podrá garantizar que no se producen otras muertes trágicas como la de Marcus Omofuma.
Información general
Este no es el primer caso de un solicitante de asilo que muere tras ser inmovilizado y amordazado durante la expulsión. Joy Gardner, ciudadana de la India Occidental, se desmayó, entró en coma y murió cuatro días después a consecuencia del trato que recibió (la amordazaron y la ataron) durante un intento de expulsión llevado a cabo por la policía británica en julio de 1993.
En agosto de 1994, un ciudadano de Nigeria, Kola Bankole, murió de un paro cardiaco durante su expulsión desde el aeropuerto de Frankfurt am Main, en Alemania. Había sido atado, sedado y amordazado con un mecanismo improvisado por uno de los agentes de policía con unos calcetines y el cordón que sujetaba la cortinilla de la ventana.
En septiembre de 1998, otra ciudadana de Nigeria, Semira Adamu, murió de asfixia en Bélgica cuando los gendarmes le sujetaron un almohadón contra la cara. Esta técnica, conocida como la «técnica del almohadón», la utilizaban las autoridades belgas para impedir los mordiscos y los gritos de los expulsados. A consecuencia de la investigación sobre la muerte de Semira Adamu, esta técnica ha dejado de emplearse.