Document - Georgia: Torture and ill-treatment two years after the "Rose Revolution"
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Comunicado de prensa
Índice AI: EUR 56/002/2005 (Público)
Servicio de Noticias 315/05
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR560022005
Embargado hasta las 00:01 horas GMT del 23 de noviembre de 2005
Georgia: Tortura y malos tratos dos años después de la "Revolución de la rosa"
Amnistía Internacional sigue recibiendo informes sobre tortura y malos tratos en Georgia. Muchos casos aún no han salido a la luz porque la policía encubre sus crímenes y los detenidos a menudo temen sufrir represalias si denuncian o identifican a los autores. Amnistía Internacional ha dado a conocer sus motivos de preocupación con la publicación de su informe Georgia: Torture and ill-treatment -- still a concern after the "Rose Revolution", cuando se celebra el segundo aniversario de los hechos que dieron el poder al nuevo gobierno.
"El gobierno debe mantener como asunto prioritario de su programa la erradicación de la tortura y los malos tratos. Aunque se han dado pasos importantes, aún queda un largo camino por recorrer. Es necesario un planteamiento a largo plazo para obtener resultados duraderos” ha señalado Anna Sunder-Plassmann, investigadora de Amnistía Internacional sobre Georgia.
Estos son algunos de los métodos empleados para torturar o maltratar a los detenidos, según los informes recibidos por Amnistía Internacional desde la “Revolución de la rosa”: aplicar descargas eléctricas al detenido; colocarle bolsas de plástico en la cabeza; suspenderlo de una barra colocada entre dos mesas; causarle quemaduras con cigarrillos y velas; introducirle el cañón de un arma en la boca y amenazarlo con disparar; amenazarlo con hacer daño a su familia; amordazarlo con un trapo para que no pueda gritar; y propinarle palizas con porras y culatas de armas o a base de patadas.
Eldar Konenishvili, quien según los informes fue golpeado por la policía y actualmente cumple una pena de prisión en Tiflis, contó lo siguiente a Amnistía Internacional:
Los agentes de policía empezaron a golpearme. Arrancaron la pata de una silla y me golpearon con ella en los dedos de la mano izquierda. Durante la paliza, otro policía y un fiscal entraron en la habitación y empezaron a acusarme de asesinato. Uno de los agentes me amenazó con golpear a mi esposa, mi madre y mis hijos, hasta que me confesé autor de los hechos. Durante la paliza perdí el conocimiento varias veces. Echaba sangre por la boca y no veía bien. Tenía dificultades para moverme [...] al principio no pedí que me viera un médico porque tenía miedo.
Ha habido graves deficiencias en el cumplimiento de las salvaguardias jurídicas destinadas a impedir la tortura y los malos tratos.
“Las autoridades deberían centrarse ahora en el cumplimiento de las garantías jurídicas. Toda denuncia de que dichas garantías han sido conculcadas se debe tomar en serio y se debe investigar sin demora y con imparcialidad” afirmaba Anna Sunder-Plassmann.
“La impunidad que rodea los actos de tortura y malos tratos sigue siendo un problema enorme. En decenas de ocasiones en que la fiscalía ha abierto una investigación los autores no han comparecido ante los tribunales. Amnistía Internacional ha obtenido numerosos ejemplos de casos en que la investigación de las denuncias de tortura o malos tratos no se ha realizado con diligencia, imparcialidad e independencia.”
A fin de avanzar en este aspecto, Amnistía Internacional ha instado a las autoridades a aplicar un conjunto de recomendaciones, que incluyen:
Creación de un órgano independiente de la policía, la fiscalía y el sistema judicial para llevar a cabo una inspección meticulosa de las investigaciones realizadas por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley sobre las denuncias de tortura y malos tratos, así como de los procedimientos judiciales seguidos en tales casos. Este órgano debería estar facultado para presentar sus conclusiones, formular recomendaciones a las autoridades pertinentes y emitir un informe público.
Investigación de todas las denuncias de tortura o malos tratos con prontitud, exhaustividad e imparcialidad, lo que incluye entrevistar a la víctima y a cualquier persona que presenciara los hechos.
Llevar a cabo sin demora exámenes médicos especializados en todos los casos en que se haya denunciado tortura o malos tratos, incluidos los casos de malos tratos de carácter predominantemente psicológico.
Prestar especial atención al objetivo de acabar con la tortura y los malos tratos en otras zonas de Georgia distintas de la capital, ya que hasta la fecha muchos programas sólo se aplican en Tiflis.
Prohibir el uso de máscaras u otros medios de ocultar la identidad de los agentes. Sólo se harán excepciones si fuera necesario para la protección o la seguridad personal de los agentes en cuestión, o razones similares. En tal caso es sumamente importante que cada agente, incluidos los del cuerpo especial de policía, pueda ser identificado por medios tales como un único número de identificación que sea rastreable.
Georgia es Estado Parte en varios tratados internacionales de derechos humanos que estipulan las medidas que el Estado debe adoptar para impedir que sus funcionarios públicos cometan tortura y malos tratos, así como su obligación de llevar a cabo investigaciones apropiadas sobre las denuncias y procurar una reparación.
Información complementaria
Cuando el gobierno llegó al poder merced a la “Revolución de la rosa” en noviembre de 2003, heredó un sistema en que la tortura y los malos tratos eran prácticas generalizadas y los autores quedaban sistemáticamente sin castigo. En los meses que siguieron al cambio de gobierno aparentemente la situación sufrió un deterioro. El gobierno reconoció la necesidad de abordar el problema de la tortura y los malos tratos en el segundo semestre del año pasado.
Combatir la tortura y los malos tratos es en la actualidad uno de los puntos clave en el programa del nuevo gobierno en relación con los derechos humanos. En los últimos meses, las autoridades georgianas han aprobado o aplicado diversas medidas para atajar los continuos informes sobre tortura y malos tratos. Se cree que una decena de agentes de policía condenados desde la “Revolución de la rosa” están cumpliendo penas de prisión en relación con delitos constitutivos de tortura o malos tratos. Asimismo se ha llevado a cabo una labor intensiva de vigilancia bajo los auspicios del Defensor del Pueblo, y se han reforzado varias salvaguardias jurídicas.
La trayectoria del gobierno en materia de derechos humanos no ha sido uniforme. Aunque se han adoptado medidas positivas sobre algunos aspectos de la protección de los derechos humanos, la preocupación de Amnistía Internacional ha ido en aumento respecto a las presiones ejercidas sobre el poder judicial por parte de la fiscalía y otras autoridades del gobierno, a las denuncias de injerencia del gobierno en la libertad de los medios de comunicación, especialmente en relación con la televisión, y a las denuncias según las cuales la policía seguía falsificando pruebas para inculpar a detenidos en muchos casos, especialmente los relacionados con drogas. También constituye motivo de preocupación para la organización el hecho de que varios centenares de personas que han perpetrado ataques violentos contra minorías religiosas en los últimos años disfruten de impunidad, aunque se haya procesado a varias de ellas. Otro motivo de preocupación lo constituyen las personas en peligro constante de ser extraditadas o devueltas a países donde pueden sufrir violaciones graves de sus derechos humanos, como la tortura. Quedan otras muchas cuestiones pendientes en relación con las áreas disidentes de Osetia del Sur y Abjasia.
Consulten Georgia: Torture and ill-treatment -- still a concern after the "Rose Revolution" (Índice AI: EUR 56/001/2005)