Document - Uzbekistan: The government should ensure the concrete and effective implementation of the recommendations of the UN Committee against Torture as a matter of priority
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración pública
Índice AI: EUR 62/008/2007 (público)
Servicio de Noticias: 236/07
7 de diciembre de 2007
http://www.amnesty.org/es/report/info/EUR620082007
Uzbekistán: El gobierno debe dar prioridad a garantizar la
aplicación concreta y efectiva de las recomendaciones del Comité de
la ONU contra la Tortura
Amnistía Internacional insta al gobierno de Uzbekistán a que adopte
medidas efectivas para aplicar en la práctica las recomendaciones
del Comité contra la Tortura de la ONU, que hizo públicas sus
Observaciones finales y recomendaciones el 23 de noviembre de 2007.
El Comité había examinado los días 9 y 11 de noviembre el tercer
informe periódico de Uzbekistán sobre el cumplimiento por este país
de la Convención contra la Tortura de la ONU y las respuestas
escritas de Uzbekistán a una lista de cuestiones planteadas por el
Comité en mayo, con anterioridad al periodo de sesiones.
En sus conclusiones, el Comité contra la Tortura reitera su
preocupación por las numerosas, continuas y constantes alegaciones
relativas al uso habitual de la tortura y otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes y lamenta que no se realizaran
investigaciones sin demora e imparciales sobre estas alegaciones,
motivos de preocupación ambos que comparte Amnistía Internacional
desde hace tiempo.
Hacen falta medidas más concretas y positivas, como la introducción
del hábeas corpus (supervisión judicial de la detención) y la
abolición de la pena de muerte –que entrará en vigor el 1 de enero
del 2008 y que el Comité contra la Tortura ha acogido con
satisfacción– para salvaguardar los derechos de los ciudadanos de
Uzbekistán y ofrecerles protección frente a acciones arbitrarias de
los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y de otros
funcionarios estatales.
Pese a que las leyes promulgadas por las autoridades salvaguardan
los derechos de los detenidos, las normas internas dejan a
discreción de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley
si permiten o no a los detenidos el acceso a un abogado de su
elección, a su familia y a asistencia médica. El Comité expresó su
preocupación porque estas normas crean condiciones en las que se
sancionan prácticas abusivas. Un ejemplo de estas prácticas es,
según informes, la paliza propinada en detención, a finales de
noviembre de este año, a Ikhtior Khamroev, que cumple una pena de
tres años de prisión por vandalismo. Ikhtior Khamroev es hijo del
defensor de derechos humanos Bakhrom Khamroev, a quien otros
reclusos le contaron que los guardias penitenciarios habían dado a
Ikhtior una paliza brutal, y que también había sufrido heridas de
arma blanca, aunque no estaban claras las circunstancias en que se
produjeron. Los presos afirmaron que no recibió tratamiento médico
y que fue encerrado en una celda de castigo. El director de la
prisión se ha negado a facilitar información sobre el estado de
salud de Ikhtior Khamroev y su paradero exacto. Tampoco ha
permitido que Bakhrom Khamroev o un abogado le visiten. La ausencia
en la práctica de un sistema totalmente independiente para
supervisar los centros de detención agrava las dificultades de
investigar denuncias de malos tratos como esta, así como el
desasosiego de los familiares. Amnistía Internacional ha instado a
las autoridades a que garanticen que, en la práctica, todos los
centros de detención están supervisados por organizaciones
independientes nacionales e internacionales sin restricciones, para
que las denuncias de tortura y otros malos tratos se investiguen
sin demora e imparcialmente.
Amnistía Internacional acoge con satisfacción el llamamiento del
Comité contra la Tortura a Uzbekistán para que aplique la
tolerancia cero al persistente problema de la tortura y a la
práctica de la impunidad, así como su exhortación a las autoridades
para que condenen públicamente y sin ambigüedades la práctica de la
tortura en todas sus formas. Pese a las reiteradas garantías del
gobierno de que está adoptando las medidas necesarias para combatir
la tortura, que sepa Amnistía Internacional, las máximas
autoridades de Uzbekistán no han hecho ninguna condena pública,
rotunda y absoluta, de esta práctica, tal como recomendó el relator
especial de la ONU sobre la tortura en el 2003.
Dada la persistente negativa de las autoridades de Uzbekistán a
permitir una investigación independiente e internacional sobre los
homicidios masivos ocurridos en Andizhan en mayo de 2005, a
Amnistía Internacional le ha alentado mucho la recomendación
urgente del Comité a las autoridades de Uzbekistán de que adopten
medidas efectivas para abrir una investigación completa, efectiva e
imparcial sobre los sucesos de mayo del 2005 y de que, con arreglo
a las recomendaciones del alto comisionado para los derechos
humanos y otros, se haga cargo de esta investigación un grupo de
expertos con credibilidad e independientes. El Comité expresó
asimismo su preocupación porque las autoridades habían limitado y
obstaculizado la supervisión independiente de los derechos humanos
tras estos sucesos, dificultando aún más la capacidad para obtener
una evaluación fiable o verosímil de los abusos denunciados,
incluido determinar la información sobre el paradero y las torturas
o malos tratos denunciados de personas detenidas y/o en paradero
desconocido.
Información complementaria
Previamente al examen por parte del Comité contra la Tortura del
tercer informe periódico de Uzbekistán, Amnistía Internacional
había escrito al Comité indicando que gran parte de los motivos de
preocupación expuestos por el Comité en el 2002, tras el segundo
informe periódico de Uzbekistán, seguían siendo pertinentes y
apremiantes, y que muchas de las recomendaciones del Comité aún no
se habían llevado a la práctica.
Además, Amnistía Internacional llamó la atención del Comité sobre
algunos de sus motivos de preocupación en relación con los sucesos
ocurridos en Andizhan en mayo del 2005, cuando centenares de
personas, incluidos mujeres y niños, perdieron la vida al abrir
fuego las fuerzas de seguridad contra manifestantes en su mayoría
pacíficos. Varios centenares de personas, activistas de derechos
humanos incluidos, fueron condenadas a largas penas de prisión por
su presunta implicación en dichos sucesos, la inmensa mayoría de
ellas en juicios celebrados a puerta cerrada o secretos. Hubo
alegaciones de que algunos de los procesados habían sido sometidos
a tortura u otros malos tratos en el periodo de prisión preventiva.
Las autoridades siguen rechazando los llamamientos a favor de una
investigación internacional independiente sobre los sucesos de
Andizhan e insisten en que las dos rondas de conversaciones de
expertos, celebradas bajo los auspicios de la Unión Europea en
diciembre de 2006 y abril de 2007, constituyeron una investigación
internacional. Aunque Amnistía Internacional acogió con
satisfacción estas conversaciones de expertos, cree que dicha
iniciativa no puede sustituir una investigación internacional
independiente sobre los sucesos de Andizhan. Las conversaciones de
expertos no se atuvieron a las normas internacionales para una
investigación efectiva, independiente e imparcial, incluidos los
Principios relativos a una eficaz prevención e investigación de las
ejecuciones extralegales, arbitrarias o sumarias, de la ONU.