Document - Kosovo: Which way now? an Amnesty International Briefing
KOSOVO
¿Qué camino debe seguirse ahora?
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Kosovo: ¿Qué camino debe seguirse ahora?
Cuaderno de Amnistía Internacional
EUR 70/59/98/s, agosto de 1998
TEXTO DE LA CONTRAPORTADA
Cientos de civiles han perdido la vida y cientos de miles han huido de sus casas durante el conflicto entre las fuerzas serbias y la oposición armada de etnia albanesa por el control de Kosovo.
Este Cuaderno de Amnistía Internacional examina la dimensión humana del conflicto, los años de violaciones de derechos humanos que lo han configurado, el enorme sufrimiento provocado por las actuaciones de las partes en conflicto y las dificultades a las que se enfrentan los refugiados y los desplazados. El Cuaderno concluye con una serie de recomendaciones a las dos partes y a la comunidad internacional.
Amnistía Internacionales un movimiento mundial de activistas voluntarios, que trabaja en pro del respeto de todos los derechos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otras normas internacionales.
Amnistía Internacionalpromueve el respeto de los derechos humanos, que considera interdependientes e indivisibles, con actividades de concienciación pública y otras acciones, así como por medio de la educación en derechos humanos y de presión para que se ratifiquen y apliquen los tratados de derechos humanos.
Amnistía Internacionalemprende acciones para oponerse a algunas de las violaciones más graves que cometen los gobiernos contra los derechos civiles y políticos de las personas. El objetivo principal de su activismo contra las violaciones de derechos humanos es:
– obtener la libertad de todos los presos de conciencia, es decir, de las personas que han sido encarceladas a causa de sus convicciones políticas, religiosas o de otra índole, o debido a su origen étnico, sexo, color, idioma, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra circunstancia, siempre que no hayan recurrido a la violencia ni propugnado su uso;
– lograr que se juzgue con prontitud e imparcialidad a los presos políticos;
– conseguir la abolición de la pena de muerte y la erradicación de la tortura y otros tratos crueles a los presos;
– acabar con los homicidios políticos y las «desapariciones».
Amnistía Internacionalintenta también apoyar la protección de los derechos humanos desarrollando otras actividades, como son su labor con la ONU y las organizaciones regionales intergubernamentales, y en favor de los refugiados y su trabajo sobre relaciones internacionales militares, de seguridad y policiales y sobre relaciones económicas y culturales.
Amnistía Internacionalpide también a los grupos políticos armados que respeten los derechos humanos y no cometan abusos como la reclusión de presos de conciencia, la toma de rehenes, la tortura y los homicidios deliberados y arbitrarios.
Amnistía Internacionales independiente de todo gobierno, ideología política o credo religioso. No apoya ni se opone a ningún gobierno o sistema político, ni tampoco apoya ni se opone a las opiniones de las víctimas cuyos derechos intenta proteger. Su único interés es la protección imparcial de los derechos humanos.
Amnistía Internacionales un movimiento internacional con alrededor de un millón de miembros y seguidores repartidos en más de 150 países de todas las regiones del mundo. Para salvaguardar la imparcialidad y objetividad de la organización, los miembros de Amnistía Internacional sólo trabajan sobre casos concretos de violaciones de derechos humanos relativos a países que no son el suyo.
Amnistía Internacionales un movimiento democrático y autónomo que se financia en gran medida con las cuotas de sus miembros de todo el mundo y con donaciones del público. Ni solicita ni acepta contribuciones de gobiernos para realizar su labor de investigación y campañas contra la violación de derechos humanos.
KOSOVO: EL CONTEXTO
Kosovo, provincia de Serbia, abarca una zona de 11.000 kilómetros cuadrados de la República Federativa de Yugoslavia.
La población de Kosovo asciende aproximadamente a dos millones de personas, de las que 200.000 son de etnia serbia, montenegrina, romaní o miembros de otras minorías, y 1,8 millones (el 90 por ciento) son de etnia albanesa. El porcentaje de la población de etnia albanesa ha aumentado de forma sostenida por la combinación de dos factores: una tasa de natalidad proporcionalmente más elevada y la emigración de los serbios.
Tras la creación del segundo Estado yugoslavo en 1945, Kosovo fue recibiendo un grado de autonomía creciente, proceso que culminó con la Constitución de 1974 en la que se le reconocía casi el mismo nivel de autonomía que a las repúblicas constitutivas de Yugoslavia, si bien carecía del derecho constitucional a la secesión.
En marzo y abril de 1981 tuvieron lugar manifestaciones de ciudadanos de etnia albanesa exigiendo que Kosovo se constituyera en una república de pleno derecho. Estas manifestaciones fueron reprimidas violentamente y se instauró un estado de excepción. Durante la década de los ochenta los disturbios nacionalistas aumentaron en la provincia.
Por su parte, las quejas de los serbios respecto a que la Constitución de 1974 los había dejado intencionadamente en una posición de debilidad en Yugoslavia fueron en aumento. En 1989, el presidente serbio Slobodan Milosevic privó a Kosovo del autogobierno y pronto la dejó reducida a una región administrativa de Serbia. Se suprimieron el idioma albanés y las instituciones culturales albanesas.
Al año siguiente, Serbia disolvió el gobierno de Kosovo. En 1991, tras la celebración de un referéndum extraoficial, dirigentes de la población de etnia albanesa proclamaron la «República de Kosova», independiente de Yugoslavia. Después, la población de etnia albanesa eligió una asamblea política y un presidente. Serbia declaró ilegales el referéndum y las elecciones.
En 1996 surgió el Ejército de Liberación de Kosovo, grupo armado formado por personas de etnia albanesa, y desde entonces ha asumido la responsabilidad de una serie de ataques cada vez más frecuentes contra instituciones serbias. Cuando en febrero de 1998 comenzó una operación militar serbia en gran escala contra el Ejército de Liberación de Kosovo, esta fuerza dominaba ya una proporción importante de la provincia.
Normas de derechos humanos
La República Federativa de Yugoslavia es Estado parte de la mayoría de los principales tratados de derechos humanos, entre ellos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos —también ha firmado su protocolo facultativo—; la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Documentos de Amnistía Internacional sobre Kosovo
Amnistía Internacional ha publicado numerosos informes y ha llevado a cabo numerosas acciones en las que se detallan los abusos contra los derechos humanos en Kosovo, entre ellos una serie que examina la crisis actual y sus antecedentes. Se trata de:
- Información general: Una crisis anunciada(Índice AI: EUR 70/32/98/s)
- La violencia en Drenica (Índice AI: EUR 70/33/98/s) (abarca febrero y marzo)
- Muertes bajo custodia, torturas y malos tratos (Índice AI: EUR 70/34/98/s)
- Juicios injustos e infracciones de las garantías procesales (Índice AI: EUR 70/35/98/s)
- Ljubeniƒy Poklek: Las pautas se repiten (Índice AI: EUR 70/46/98/s)
- Violaciones de derechos humanos contra la mujer en la provincia de Kosovo(Índice AI: EUR 70/54/98/s)
- Los desaparecidos: Las víctimas ocultas del conflicto(Índice AI: EUR 70/57/98/s)
- Orahovac, julio-agosto de 1998. Muertes, desplazamientos y detenciones: demasiadas preguntas sin respuesta (Índice AI: EUR 70/58/98/s)
Pueden solicitar estos documentos a su oficina local de Amnistía Internacional o a la dirección que aparece al final del Cuaderno.
NOTA: Los topónimos de Kosovo se deletrean de forma distinta en serbocroata y en albanés. Por coherencia con los medios de comunicación internacionales, en este informe se han utilizado los topónimos serbocroatas. Seguidamente ofrecemos una lista de equivalentes albaneses:
SERBIO ALBANÉS
Pristina Prishtina
Pec Peja
Djakovica Gjakova
Brestovik Bërstevik
Ljubenic Lybeniq
Decani Deçan
Glodjane Gllogjan
Donji Prekaz Prekaz i Poshëm
Srbica Skënderaj
Malisevo Malisheva
Glogovac Gllogovc
Novi Poklek Poklek i Ri
Orahovac Rahovec
La crisis de derechos humanos en Kosovo
Cada uno de los cientos de miles de personas que se han visto obligadas a huir de sus casas como consecuencia de la violencia sufrida este año en la provincia de Kosovo tiene su propia historia aterradora que contar.
Algunos describen cómo sus familias o vecinos fueron abatidos a tiros en el curso de las operaciones de «represalia» llevadas a cabo por la policía serbia, o cómo la policía sacó violentamente a hombres inermes de sus casas y los mató a sangre fría.
Algunos relatan que sus casas resultaron destruidas en los bombardeos indiscriminados llevados a cabo por las fuerzas serbias y que dejaron atrás entre los escombros a sus seres queridos.
Otros hablan sobre los abusos cometidos por la oposición armada, el Ejército de Liberación de Kosovo.
En su memoria están grabadas imágenes terribles: recorrer filas de cadáveres hasta identificar los de sus familiares; cavar fosas comunes, y la huida de sus casas y pueblos, lugares que temen que no volverán a ver.
Esta crisis, causante de tanto sufrimiento, comenzó en febrero de 1998, cuando las autoridades serbias lanzaron una serie de operaciones militares en gran escala contra las fuerzas armadas de etnia albanesa en la provincia de Kosovo. Los combates librados posteriormente por el territorio se han cobrado la vida de centenares de civiles.
Sin embargo, las raíces del conflicto son muchas más profundas, remontándose a los años de violaciones de derechos humanos cometidas por las autoridades serbias contra la población de etnia albanesa, mayoritaria en la provincia, y a la consiguiente ira y resentimiento que acabaron convirtiéndose en oposición violenta.
Al exponer el desarrollo de la crisis, este cuaderno se detiene en algunas personas que han sufrido mucho durante esta sucesión de abusos contra los derechos humanos: las víctimas de tortura y malos tratos, las personas a las que la guerra ha despojado de todo y las que han huido de sus casas.
Para acabar con su sufrimiento de una vez por todas, es necesario que se tomen medidas para proteger los derechos humanos de todos los habitantes de Kosovo, independientemente de la situación política de su región; para reparar los abusos cometidos en el pasado; para permitirles vivir en condiciones de seguridad en el presente, y para sentar las bases de un futuro sin temor.
LEGADO DE RESENTIMIENTO
Dos agentes de policía entraron en el autobús y comenzaron a comprobar los documentos de identidad. De repente, uno de los agentes me agarró del pelo y me sacó del autobús. Me condujeron a la comisaría de policía, y seguidamente comenzaron las palizas y la tortura. Uno de los agentes sacó un cuchillo y me hizo una cruz en el pecho con la letra cirílica «S».
Arian Curri(foto), joven de 18 años de etnia albanesa, detenido por agentes de policía en Kosovo en abril de 1994.
La «S»forma parte de una consigna cuya traducción significa «sólo la unidad salvará a los serbios». Las terribles cicatrices de Arian Curri sirven para recordar hasta qué punto se han entremezclado en Kosovo las cuestiones de la identidad étnica y de las violaciones de derechos humanos.
La comunidad de etnia albanesa representa a más de 90 por ciento de la población de Kosovo. Desde hace casi veinte años, las reclamaciones crecientes de esta comunidad para que la región se independizase de Yugoslavia han sido contestadas con medidas cada vez más draconianas por parte de las autoridades.
LEGADO DE RESENTIMIENTO
Durante los años ochenta, la respuesta de las autoridades yugoslavas a las peticiones de que Kosovo se convirtiera en una república de pleno derecho dentro Yugoslavia o se independizara fue reprimir violentamente las manifestaciones y encarcelar a miles de personas, muchas veces tras juicios injustos. Un buen número de ellas fueron consideradas presos de conciencia.
En 1989, el presidente serbio Slobodan Milosevic suprimió la autonomía relativa que Kosovo disfrutaba dentro de Yugoslavia y la convirtió en una región administrativa de Serbia. Kosovo se hallaba enclavado en el corazón del reino medieval de Serbia; su integración se incluyó en el programa ultranacionalista de Milosevic, que se elaboró basándose en las denuncias de discriminación contra los serbios en Kosovo.
Al año siguiente, como oposición al dominio serbio sobre Kosovo, los dirigentes políticos de la comunidad de etnia albanesa declararon la «República de Kosova», independiente de Yugoslavia. Se organizó un sistema político «paralelo» —el partido principal era la Liga Democrática de Kosovo, dirigida por el doctor Ibrahim Rugova—, así como sistemas paralelos de salud, educación y otras instituciones.
Desde comienzos de los noventa, las violaciones de derechos humanos contra la población de etnia albanesa se han hecho más frecuentes y la policía rara vez ha tenido que responder de sus actos.
Algunas personas, como Arian Curri, fueron escogidas simplemente por su origen étnico. Agentes de policía golpean con porras y propinan puñetazos y patadas a personas de etnia albanesa a diario. Estos agentes expresan frecuentemente su odio étnico contra sus víctimas. En 1997, cinco personas murieron bajo custodia policial como resultado de malos tratos. La policía antidisturbios, equipada con armas automáticas y respaldada por vehículos blindados, ha recurrido crecientemente al uso de fuerza excesiva para disolver manifestaciones pacíficas.
Durante años, la policía ha asaltado sistemáticamente casas de personas de etnia albanesa con el pretexto de buscar armas y ha propinado numerosas palizas. A veces incluso se indica a la víctima que compre un arma para entregársela a la policía.
Se ha actuado específicamente contra muchas personas de etnia albanesa por su presunta participación en la sociedad «paralela» o por sus actividades políticas. Uno de los centenares de personas de etnia albanesa detenidas durante la década de los noventa por sus actividades no violentas fue Ali Stublla, encarcelado en diciembre de 1997 por no informar sobre unos partidos de fútbol que había organizado en 1995.
En las causas por motivos políticos, en las que se han dictado sentencias de hasta veinte años de cárcel, las autoridades serbias nunca han respetado las condiciones para que los imputados fueran juzgados con las debidas garantías. A las víctimas se les ha obligado a realizar declaraciones incriminatorias contra ellas mismas u otras personas y los tribunales las han aceptado como prueba. Asimismo, se han vulnerado muchas otras normas internacionales, como el derecho del preso a comunicarse libremente con un abogado defensor.
Estas páginas contienen algunas de las historias de personas que han sufrido violaciones de los derechos humanos durante los últimos 12 meses. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han documentado miles más a lo largo de los años. El nivel de opresión y sufrimiento ha sido inmenso. El que la tensión étnica alcanzara niveles explosivos y la situación degenerara en un conflicto armado no causó demasiada sorpresa a nadie en la provincia.
Casos de malos tratos
Ayer seis agentes de policía me propinaron una paliza, me golpearon por todo el cuerpo. Me propinaron patadas por todas partes... me arrojaron al suelo y me tiraron del pelo.
La estudiante Vlora Maliqi, de 19 años, sufrió contusiones en la cara, la espalda, las piernas y los brazos como consecuencia de los golpes que le infligió la policía al disolver, el 19 de marzo de 1998, una manifestación no violenta en Pristina.
Dos agentes de policía me apuntaron a la cabeza con sus ametralladoras y me gritaron ''ponte de pie''. Estaba realmente asustada y me tuve que levantar. Me golpearon con el extremo de una porra y vi cómo empezaba a sangrar.
Merita, escolar de 16 años, describe los sucesos ocurridos el 18 de marzo de 1998 en la localidad de Pec, cuando la policía abrió fuego contra unos manifestantes de etnia albanesa e hirió a unos cien.
Cuando volvió a casa apenas podía andar. Estaba medio muerto... era como una sombra, estaba irreconocible. Los niños no se acercaban a él, huían al verlo.
La madre de Qamil Xhemajli.
En enero de 1997, agentes de policía asaltaron la casa de Qamil Xhemajli, aparentemente en busca de armas. Al no encontrar ninguna, los agentes lo golpearon. Posteriormente fue maltratado en la comisaría y en la prisión de Gnjilane. El reconocimiento médico que le realizaron dos semanas más tarde confirmó que tenía fracturada una costilla y contusiones en la cabeza y el cuerpo.
En septiembre de 1997, agentes de policía vestidos de civil acusaron, según informes, a Ferdian Ibërdemaj, de 16 años de edad, del robo de una bicicleta. Según informes, los agentes lo condujeron de su casa en Pec a unas colinas cerca de Brestovik, donde lo golpearon y dejaron abandonado.
Soko Rugovac, musulmán montenegrino, fue parado por la policía en Pec en abril de 1998 cuando iba a montar en taxi para dirigirse a la casa de su tía. Según la declaración que realizó posteriormente, lo condujeron a la comisaría principal donde le preguntaron si iba a participar en la manifestación de personas de etnia albanesa que iba a celebrarse al día siguiente. Al reconocer que en las elecciones presidenciales de Montenegro había votado a Milo Djukanovic, adversario del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, los agentes le propinaron puñetazos y le abofetearon. Después le hicieron un corte en el pecho con un cuchillo y le marcaron con un soldador, también en el pecho, las iniciales «MILO».
Veton Mula(25 años), Agron Mula(26 años), Luigj Muaj(20 años, foto izquierda), estudiantes de la universidad paralela en idioma albanés de Pristina, y Visar Demaj(18 años), primo de Luigj, estaban durmiendo en su apartamento de Pristina la noche del 13 al 14 de junio de 1998 cuando tres agentes de policía irrumpieron pistola en mano en sus habitaciones, los golpearon con porras de goma y barras metálicas y amenazaron con matarlos. Resultaron con heridas en la cabeza, la columna y las manos.
El 8 de julio de 1998, Adem Xhevatvolvía de visitar a su madre en el hospital de Pristina cuando la policía dio el alto al taxi en el que viajaba y le ordenaron que se bajara del vehículo. Posteriormente contó a Amnistía Internacional: «Dijeron que debía de ser miembro de la Liga Democrática de Kosovo para llevar una barba así».
La policía lo golpeó en la parte posterior de las piernas y lo condujo a la comisaría de policía, donde continuaron golpeándolo con un palo e insultándolo. «El palo con el que me golpearon estaba roto», contó Adem. «El taxista dijo que se había roto el día anterior como consecuencia de los golpes que le propinaron a un colega suyo. Utilizaron la otra mitad para golpearme».
La precipitación hacia el conflicto
Tras años de violación sistemática de los derechos humanos se aceleró la precipitación de la violencia institucional generalizada de Kosovo hacia un conflicto armado abierto.
Las actividades del Ejército de Liberación de Kosovo, grupo armado de oposición formado por personas de etnia albanesa, comenzaron en 1996. Entre los factores que posiblemente contribuyeron a su aparición cabe mencionar la intransigencia de los dirigentes serbios ante la reclamación de cualquier grado de autonomía para Kosovo y la frustración provocada por la exclusión de la cuestión de Kosovo del acuerdo de paz de Dayton, con el que se puso fin al conflicto en Bosnia y Herzegovina, así como las reiteradas violaciones de derechos humanos.
El Ejército de Liberación de Kosovo afirma luchar por un Estado independiente formado por «los territorios albaneses de Kosovo, Macedonia y Montenegro». Desde 1996, se ha atribuido la responsabilidad de una serie creciente de ataques contra instituciones serbias, y sus éxitos militares parecen haberle restado apoyo a la Liga Democrática de Kosovo, partidaria de métodos no violentos. A comienzos de 1998 era patente que la policía serbia sólo ejercía un control mínimo sobre algunas zonas de Kosovo.
En febrero de 1998, Slobodan Milosevic, en la actualidad presidente de la República Federativa de Yugoslavia (integrada por Serbia y Montenegro), parece ser que ordenó la represión del Ejército de Liberación de Kosovo, lo que provocó un aumento importante de las acciones policiales y militares y, consecuentemente, una oleada de violencia y violaciones de derechos humanos de la que fueron víctimas miles de personas.
Uno de los aspectos más espantosos de este conflicto ha sido el uso de fuerza excesiva por parte de la policía serbia, que muchas veces parece actuar fuera de control, contra las comunidades de etnia albanesa. La secuencia típica de esta violencia policial es la siguiente: ataque real o supuesto del Ejército de Liberación de Kosovo contra patrullas policiales, seguido de operaciones policiales en gran escala en las que se usa fuerza indiscriminada. En el curso de estas operaciones, personas desarmadas, que no estaban relacionadas con ningún ataque contra la policía, han muerto, han resultado heridas o han sido ejecutadas extrajudicialmente.
El 25 de mayo, en torno a las siete menos cuarto de la mañana, un automóvil civil en el que viajaban unos agentes de policía recibió varios disparos cerca del pueblo de Ljubenic, en la carretera entre Decani y Pec. Perfectamente conscientes de las posibles represalias de la policía serbia, los vecinos de etnia albanesa de Ljubenic, según informes, intentaron, en vano, comunicar a la policía serbia que en el pueblo no había armas ni hombres armados.
Hacia la hora del almuerzo, un elevado número de agentes de policía, algunos en vehículos blindados, se encontraban en las proximidades de Ljubenic. Después dispararon durante unos treinta minutos con fuego de artillería y con otras armas contra el pueblo. Los vecinos que no pudieron huir al bosque se escondieron en sus casas con la esperanza de que las patrullas de policía que habían comenzado a entrar en el pueblo no los encontraran.
Un grupo de agentes de policía irrumpió en una de las casas en las que se habían escondido unas 14 personas que, según informes, estaban desarmadas, y las ordenaron salir. Los agentes de policía separaron a los hombres de las mujeres y los niños y ordenaron a los hombres que echaran a correr. Después los dispararon por la espalda y mataron a cuatro, todos ellos miembros de la familia Hamzaj, e hirieron a uno. La policía también entró en otros recintos familiares y, al finalizar el día, habían ejecutado sumariamente a ochos hombres. Según informes, también incendiaron varias casas. En julio de 1998, el pueblo continuaba desierto y el resto de los supervivientes estaban demasiado atemorizados para volver.
Las intensas actividades policiales y militares que desde fines de mayo han proliferado en la zona alrededor de Decani, en el este de Kosovo han convertido en refugiados a muchas personas más. Aparte del tipo de represalia visto anteriormente, el objetivo de las autoridades yugoslavas parece haber sido despojar de población de etnia albanesa la zona entre la frontera con Albania y la zona de Drenica, en el centro de la región. Los objetivos militares parecían indiscriminados, pueblos enteros bombardeados y francotiradores que hacían que fuera inseguro aventurarse fuera tanto para los civiles como para los miembros del Ejército de Liberación de Kosovo.
También han resultado muertos, maltratados o secuestrados decenas de civiles serbios y albaneses considerados «leales» a las autoridades serbias. Algunos serbios desplazados han relatado cómo el Ejército de Liberación de Kosovo —e incluso sus propios vecinos de etnia albanesa— los obligó mediante amenazas y actos de violencia a abandonar sus casas, que después fueron incendiadas.
Novak Stijoviƒy Staniša Radoševiƒ, de etnia serbia, huyeron de sus pueblos cuando el Ejército de Liberación de Kosovo se hizo con el control de la zona de Glodjane. Sus padres se quedaron y, en abril de 1998, Novak y Stanisa volvieron a la zona en su busca. Mientras buscaban al padre de Novak, fueron golpeados por miembros del Ejército de Liberación de Kosovo.
El padre de Stanisa, Slobodan, que se había quedado para cuidar de la granja familiar, llevaba meses sin ponerse en contacto con su familia. No encontraron rastro de él; a fines de marzo se recibieron informes de que se había hallado su cadáver junto al de otro serbio que se encontraba en paradero desconocido.
Los combates entre las fuerzas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo continuaban a fines de agosto. Cientos de ciudadanos han muerto como resultado de los violentos enfrentamientos producidos por los intentos de ambos bandos por capturar o recuperar algún territorio.
La matanza de Donji Prekaz
Se llevaron a mi hijo... le ordenaron que se echara al suelo... pero no encontraron nada, ninguna arma. Vi con mis propios ojos cómo dos de ellos, uno a cada lado, preparaban las armas automáticas, y después le dispararon entre los hombros. Lo vi con mis propios ojos y grité en aquel momento: «Por favor, Dios mío, confío en ti...
No se me ocurrió otra cosa. Llevaba las dos muletas. Me pareció que tenía los pies completamente helados y no podía sentirlos. No me parecían míos. Estaba quieto, no se movía, parecía dormido. Pensé acercarme para verlo, pero uno de los agentes me dijo: «No se mueva». No me dejaba y yo me quedé mirando. Pero después quise ir a taparle. Quise quitarme el pañuelo, pero uno de ellos me apuntó con una pistola y no me dejó.
Descripción de la madre de Nazmi Jashari, de unos 70 años de edad, de la muerte de su hijo a manos de la policía serbia.
El 5 de marzo de 1998, Unidades Especiales de Policía fuertemente armadas irrumpieron en el pueblo de Donji Prekaz, cerca de Srbica. Al día siguiente, 54 personas de etnia albanesa yacían muertas, 13 de las cuales presentaban quemaduras tan graves que impedían su identificación. De los demás cadáveres, 12 eran de mujeres y 11 de niños.
A muchos de los habitantes de este pueblo parecen haberlos matado como consecuencia de una operación deliberada para eliminar a los presuntos partidarios del Ejército de Liberación de Kosovo y a sus familias: el objetivo principal de la operación policial parecía ser Adem Jashari, condenado in absentia en julio de 1997 a veinte años de cárcel por «terrorismo».
Es difícil determinar con seguridad los hechos del 5 de marzo. Las versiones serbias contradicen la información facilitada a Amnistía Internacional por varios testigos. Al parecer, la policía entró en el pueblo al amanecer y llegó a la casa de Adem Jashari, su objetivo, a primera hora de la mañana. Seguidamente se produjo un tiroteo con los hombres que había en el interior. Durante el ataque murieron mujeres y niños, y el único superviviente parece que fue la sobrina de 11 años de Adem Jashari.
Aproximadamente a la una y media de la tarde, la policía abrió fuego contra la casa de Beqir Jashari, vecino de Adem Jashari, y comenzó a derrumbarse, tras lo cual la policía arrojó una granada y ordenó a las personas que salieran de la casa. Los hombres, que según informes habían dejado de ofrecer resistencia, salieron y fueron abatidos a tiros uno a uno. La primera víctima parece que fue Qazim Jashari, profesor, y la siguiente Nazmi Jashari, de 26 años.
Se requiere una investigación independiente e imparcial sobre los sucesos acaecidos en Donji Prekaz y que los responsables de la muerte de hombres, mujeres y niños desarmados sean llevados ante la justicia.
Quedarse es demasiado peligroso... pero también lo es huir
Separada de sus padres en el caos que rodeó la destrucción de su pueblo, Antigona Tishukaj, de 10 años, recorrió durante cuatro días las montañas entre Kosovo y Albania. Finalmente encontró a su madre al otro lado de la frontera. La foto muestra el reencuentro de su madre y otro familiar.
Los incendios, los disparos y la total devastación sufrida por Kosovo han dejado tras de sí centenares de miles de víctimas como Antigona, cada una con su propia tragedia personal. Han visto morir a sus seres queridos, sus pueblos destruidos y sus medios de vida arruinados. Muchas de las personas que abandonan sus hogares aguardan durante horas, incluso días, contemplando sus casas, hasta que la destrucción y el saqueo las obliga a renunciar a toda esperanza de volver.
No obstante, la huida rara vez significa el fin del sufrimiento. Muchos han tenido que cruzar territorios en plena batalla. Necesitan urgentemente alimentos y refugio. La situación en que se encuentran les hace correr peligro, pero su vulnerabilidad aumenta si consideramos que se calcula que la mitad de las personas que se han visto obligadas a abandonar sus casas son niños y que el porcentaje de ancianos es del 10 por ciento.
La fuga implica unos riesgos enormes. Es fácil verse separado de la familia cuando uno forma parte de un movimiento masivo de personas. La historia de Antigona lo confirma, así como otros casos de los que ha informado la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la principal organización que está haciendo frente a la crisis de los refugiados. Por ejemplo, el 10 de julio, el ACNUR se encontró con tres niños que desconocían donde se encontraba su familia. Posteriormente se encontró a su madre en un hospital.
Si bien la inmensa mayoría de las personas forzadas a huir de sus hogares son de etnia albanesa, Amnistía Internacional también ha entrevistado a algunos serbios kosovares que han declarado que el Ejército de Liberación de Kosovo los amenazó y disparó contra ellos, y que sus casas habían sido incendiadas para obligarlos a huir de sus pueblos.
Expuestos a los avatares de peligrosos pasos de frontera, a terrenos difíciles y a la persistencia de combates, las familias de desplazados se encaminan allá donde creen que tienen posibilidades de encontrarse a salvo. En las fases iniciales del conflicto, unas trece mil personas de etnia albanesa pasaron a Albania. Sin embargo, a mediados de junio el flujo de refugiados se redujo drásticamente porque la intensificación de los combates entre las tropas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo hizo que fuera demasiado peligroso arriesgarse a realizar el viaje.
Las condiciones siguen siendo peligrosas incluso para los que han conseguido llegar a la vecina Albania: se reciben numerosos informes sobre tiroteos en la región de Tropoje, donde se encuentra la inmensa mayoría de los refugiados; según el ACNUR, un refugiado de 18 años murió en el curso de un tiroteo el 6 de julio. También existen graves problemas económicos. Los kosovares que se han refugiado en Albania se han encontrado en una zona que probablemente es la más pobre de Europa, con un 50 por ciento de desempleo y que a duras penas es capaz de mantener a su propia población. Estos problemas se han visto agravados por la presencia de una elevada cifra de refugiados. El apoyo internacional se necesita con urgencia para aliviar la situación.
Algunos refugiados han huido a otros países, principalmente de los Balcanes o de otras partes de Europa. No obstante, la gran mayoría de las personas que se han visto obligadas a huir de sus casas continúan dentro de las fronteras de la República Federativa de Yugoslavia. Los combates registrados en Pec y Decani, en particular, obligaron a muchas personas a cruzar la zona montañosa hasta Montenegro, donde desde principios de agosto las autoridades han registrado a más de 30.000 kosovares. También en este caso el viaje está repleto de peligros —un grupo formado por varios hombres contó a Amnistía Internacional que soldados del ejército yugoslavo los habían golpeado brutalmente al pasar a Montenegro—. La gran afluencia ha ocasionado que muchas personas se vieran hacinadas en edificios precarios sin electricidad, sin agua, sin recibir alimentos de forma regular y sin cuidados médicos. [CITA: Extracto de las declaraciones de un trabajador de ayuda humanitaria: «Hay niños hambrientos en las calles vestidos sólo con ropa interior buscando comida. La situación es terrible».]
En el propio Kosovo, la cifra de desplazados supera ampliamente los ciento setenta mil, y el número aumenta a diario. La prolongación de los combates entre el Ejército de Liberación de Kosovo y las fuerzas serbias imposibilita el retorno organizado a sus hogares y, al extenderse los combates, también han aumentado los riesgos para ellos.
En junio, representantes del ACNUR visitaron un campo en el que había unas seiscientas personas de etnia albanesa situado en la zona entre el pueblo de Junik y la frontera albanesa. «El hacinamiento existente en los refugios y el duro entorno montañoso hacían que las condiciones fueran extremadamente insalubres», informaron posteriormente. «Las familias viven en tiendas de campaña y en refugios precarios hechos con ramas, troncos y plásticos».
Otras víctimas de los combates han sido también refugiados croatas y serbios de Bosnia asentados en Kosovo que se han quedado sin hogar al menos por segunda vez en sus vidas. En julio de 1998, el ACNUR encontró a 43 refugiados serbios, que habían abandonado Croacia durante el conflicto que tuvo lugar entre 1991 y 1995, reunidos en un centro colectivo en la localidad de Orahovac. Más de la mitad eran ancianos y su estado de salud era muy precario. Todos estaban asustados y ninguno de ellos había comido desde hacía días. Debido a los intensos combates en Orahovac, la mayoría de la población local de etnia albanesa había huido del lugar en busca de algún sitio seguro en Malisevo. Pero en un cruel giro del destino, los refugiados serbios de Croacia se quedaron y tuvieron que arreglárselas por sí solos. El ACNUR les ha encontrado un refugio temporal hasta que sean repatriados a Croacia donde, una vez más, tendrán que buscarse un hogar.
El llamamiento realizado en julio de 1998 por Sadako Ogata, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados, recuerda inexorablemente la petición de ayuda que dirigió a la comunidad internacional durante la crisis en la región de los Grandes Lagos y en otras partes de la ex Yugoslavia. «La situación en Kosovo se está deteriorando... debo insistir en que mientras el ACNUR y sus socios están dispuestos a continuar ayudando a las víctimas, es necesario que se tomen medidas políticas firmes para resolver la crisis».
La comunidad internacional debe cumplir con su responsabilidad de proteger a todos los refugiados y garantizar que las personas que huyen de los abusos contra los derechos humanos en Kosovo no son devueltas a la región y que se impide de forma efectiva y duradera su devolución.
CITA:
Sobrevivimos con lo que nos pueden dar los habitantes del pueblo, el agua es insalubre y hay serpientes en el bosque.
Testimonio de una de las personas desplazadas de Kosovo en un campo cerca de Klavasarija, agosto de 1998.
LOS DESAPARECIDOS
El doctor Hafir Shala, de etnia albanesa, fue detenido por la policía el 10 de abril de 1998 cuando viajaba con otros dos acompañantes. Éstos declararon que lo separaron de ellos, aunque los tres fueron conducidos a la comisaría central de Pristina.
Uno de ellos contó que «a los tres nos llevaron a salas separadas del tercer piso. A mí me interrogaron durante seis horas y después me dijeron que podía marcharme. Al ser escoltado fuera de la sala y bajar a la entrada oí a alguien proferir unos gritos terribles. Era el doctor Shala. Me detuve y pregunté al agente de policía qué le ocurría al doctor Shala. Me empujó y me dijo «váyase, váyase». El padre del doctor Shala se dirigió a la comisaría al día siguiente pero, según informes, no le permitieron traspasar la puerta de entrada y le dijeron que el doctor no había estado bajo custodia policial. Desde entonces, nadie ha vuelto a saber nada del doctor Shala.
Hay cientos de familias como la del doctor Shala, ya sea de las comunidades étnicas albanesa, serbia o montenegrina, que desconocen si sus seres queridos están vivos o muertos.
Desde comienzos de marzo se ha informado de centenares de personas de etnia albanesa «desaparecidas», a decenas de las cuales se las vio por última vez cuando eran detenidas por la policía. Como el caso de ocho hombres «desaparecidos» en Novi Poklek, cerca de Glogovac. El 31 de mayo por la mañana, un agente de policía resultó herido en circunstancias que no han sido aclaradas. Esa misma tarde se personó un importante contingente policial a bordo de varias decenas de vehículos y comenzó a disparar contra las casas. Aproximadamente media hora más tarde, patrullas de la policía comenzaron a ir de casa en casa, separando a los hombres de las mujeres y los niños. Continúa habiendo ocho hombres de cuya suerte no se han ofrecido explicaciones, en medio de denuncias de que están recluidos en una fábrica cercana o enterrados en una fosa común.
También se han recibido informes sobre secuestros de serbios cometidos por grupos armados de etnia albanesa. Desde mediados de abril, el número de serbios en paradero desconocido en la provincia supera la centena y en algunos casos hay indicios de que han sido secuestrados por miembros del Ejército de Liberación de Kosovo.
Las autoridades deben tomar medidas ahora para poner fin al sufrimiento de los familiares de las víctimas.
La comunidad internacional
La reacción internacional ante la crisis de Kosovo se ha centrado fundamentalmente en la preocupación por el estallido de un conflicto armado. Por ejemplo, al presidente yugoslavo Slobodan Milosevic se le advirtió que no se toleraría «otra Bosnia».
No obstante, a la hora de tomar medidas especificas para proteger los derechos humanos, la comunidad internacional no ha sido capaz de enviar mensajes claros y coherentes. Por ejemplo, exigió la retirada de las fuerzas especiales de policía serbias de Kosovo, pero no abordó las violaciones específicas perpetradas por la policía.
Una de las tareas más importantes que debe afrontar la comunidad internacional es garantizar el despliegue en Kosovo de una misión internacional imparcial de vigilancia de los derechos humanos. A comienzos de agosto de 1998, las autoridades serbias seguían bloqueando tanto la apertura de una oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Pristina como el nuevo despliegue de una misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Los derechos humanos, y no sólo la seguridad regional, deben figurar en el primer plano de los programas internacionales.
El camino hacia una sociedad justa
El terreno para la crisis de Kosovo se labró a lo largo de años de abusos de las autoridades serbias contra los derechos humanos básicos de la comunidad étnica albanesa durante los cuales la comunidad internacional no intervino para hacerlas rendir cuentas de sus actos. La crisis se cimentó en la actuación de los agentes de policía serbios, que podían violar los derechos de la población de etnia albanesa a diario con casi absoluta impunidad, a pesar de las obligaciones contraídas por la República Federativa de Yugoslavia como Estado parte de los más notables tratados internacionales de derechos humanos, especialmente el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de respetar los derechos de todas los miembros de la sociedad.
Durante el conflicto, ambos bandos han hecho caso omiso de los principios básicos del derecho humanitario, lo que ha provocado un sufrimiento inmenso. Centenares de civiles han perdido la vida, y más de doscientos mil han huido de sus hogares. Algunas personas no saben siquiera si sus familiares están vivos o muertos.
Para dejar atrás la crisis, debe emprenderse el camino hacia una sociedad en la que se garanticen los derechos humanos de todo el mundo, independientemente de su origen étnico; una sociedad en la que todas las personas sean libres e iguales en dignidad y derechos, en la que no se torture ni encarcele a nadie por sus creencias, donde todo el mundo sea igual ante la ley y donde todos tengan derecho a participar libremente en el sistema político, y, finalmente en la que se hayan investigado debidamente las violaciones de derechos humanos ocurridas en la provincia y se haya llevado ante los tribunales a los responsables. Sólo entonces terminarán los resentimientos y las divisiones que han caracterizado la historia reciente de Kosovo.
ACCIÓN EN FAVOR DE LOS DERECHOS HUMANOS
Amnistía Internacional considera que, para proteger los derechos humanos en Kosovo, son necesarias la siguientes acciones:
Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional que:
• Colabore con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en sus esfuerzos por investigar la situación de Kosovo y le proporcione todo el respaldo económico y de otra índole necesario para que pueda llevar a cabo su cometido eficazmente.
• Se comprometa a prestar su apoyo económico y político a un programa ampliado de vigilancia de los derechos humanos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la República Federativa de Yugoslavia, que permita que sus operaciones sobre el terreno puedan vigilar efectivamente la situación de los derechos humanos en todo el país, para lo cual debe contar con una oficina local con el personal necesario en Kosovo.
• No emprenda ninguna política que impida a las personas obligadas a abandonar sus casas obtener asistencia y protección efectivas, en otros países si fuera necesario. Los Estados deben respetar el principio de no devolución de los refugiados y cumplir con su obligación de compartir la responsabilidad respecto a las personas que necesitan protección internacional.
Amnistía Internacional pide a las autoridades federales yugoslavas y a las autoridades nacionales serbias que:
• Cursen instrucciones claras a todas las fuerzas de policía y demás personal de seguridad de Kosovo indicando que no se tolerarán bajo ninguna circunstancia ataques deliberados e indiscriminados contra civiles, detenciones y expulsiones arbitrarias y otras violaciones de derechos humanos, y que los responsables deberán responder penalmente de sus actos.
• Permitan el acceso inmediato y sin restricciones a la zona de las organizaciones humanitarias y de los observadores de derechos humanos de la ONU. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos debe recibir los medios necesarios para establecer una presencia permanente en Pristina.
• Permitan al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acceder sin restricciones a cualquier zona de Kosovo, así como visitar a todos los presos que solicite ver, de conformidad con los procedimientos establecidos.
• Presten toda su colaboración al Tribunal Penal Internacional para le ex Yugoslavia en cualquier investigación que desee realizar en Kosovo, y que permitan a los peritos del Tribunal y a otros peritos técnicos llevar a cabo su cometido sin restricciones.
• Revelen diligentemente la identidad y el paradero de las persona detenidas e indiquen a la policía y a las otras fuerzas armadas que les permitan acceder sin dilación a abogados. Estas medidas son fundamentales para evitar que sean torturadas y objeto de «desaparición».
• Ordenen que se inicien rápidamente investigaciones imparciales sobre los informes de violaciones de derechos humanos, que garanticen que los responsables rinden cuentas de sus actos y que las víctimas, o sus familiares, reciben una reparación real.
Amnistía Internacional pide al Ejército de Liberación de Kosovo que:
• Garantice que todas las fuerzas bajo su control respetan los principios establecidos por el derecho humanitario básico según se expone en el Artículo 3 Común de los Convenios de Ginebra de 1949, por el que se prohíbe matar, maltratar o tomar como rehenes a civiles y donde se hace hincapié en el trato humano de las fuerzas enemigas capturadas.
• Coopere con las organizaciones internacionales humanitarias para averiguar el paradero y la suerte corrida por los prisioneros que, según los informes recibidos, hayan sido detenidos por dicha fuerza.
¿Qué puede hacer usted?
Ayudar a sensibilizar a la opinión pública sobre la situación de los derechos humanos en Kosovo.
Distribuya las publicaciones de Amnistía Internacional y póngase en contacto con la oficina de la organización en su país para preguntar cómo puede colaborar. Plantee la cuestión ante cualquier organización pertinente. Envíe cartas a la prensa sobre la situación de los derechos humanos en Kosovo.
Instar a su gobierno a actuar.
Envíe cartas a su gobierno. Exhorte a los ministros a que condenen públicamente los abusos contra los derechos humanos cometidos en Kosovo.
Pida a los ministros que utilicen su influencia sobre el gobierno de la República Federativa de Yugoslavia y en el seno de las organizaciones intergubernamentales para presionar en favor de reformas que favorezcan los derechos humanos.
Instar al gobierno de la República Federativa de Yugoslavia a que proteja los derechos humanos.
Envíe sus cartas al:
Presidente de la República Federativa de Yugoslavia
President of the Federal Republic of Yugoslavia
Slobodan Miloševiƒ
Predsednik SRJ
Bulevar Lenjina 2
11070 Beograd, Yugoslavia
Pídale que promueva y proteja los derechos humanos poniendo en práctica las medidas expuestas anteriormente.
Instar al Ejército de Liberación de Kosovo a que respete las normas humanitarias.
Envíe sus cartas al:
Representante político del Ejército de Liberación de Kosovo
Adem Demaçi
c/o Rr Bihaq 50
Pristina
República Federativa de Yugoslavia
Únase a Amnistía Internacional
Póngase en contacto con su oficina regional o nacional de Amnistía Internacional para obtener más información sobre nuestra campaña contra los abusos de derechos humanos en Kosovo y sobre cómo unirse a nuestra lucha para que se respeten los derechos humanos en todo el mundo.
Si en su país o región no hay una oficina de Amnistía Internacional, pueden solicitar información sobre cómo hacerse miembro de la organización, o sobre sus publicaciones, en la siguiente dirección:
Amnesty International Publications
International Secretariat
1 Easton Street
London WC1X8DJ
Reino Unido
Si desea más información o consultar los textos de los principales informes de la organización también puede visitar la página de Internet de Amnistía Internacional:
http://www.amnesty.org
600 FOTOGRAFÍAS DEL CUADERNO SOBRE KOSOVO
Portada
Objetos esparcidos en una calle de Orahovac, lugar de enfrentamientos entre el Ejército de Liberación de Kosovo y las fuerzas serbias en julio de 1998. © AP Photo / Srdjan Ilic
Introducción
Estudiantes de etnia albanesa en Pristina, 1 de octubre de 1997. La policía serbia disolvió posteriormente de forma violenta esta manifestación pacífica. © Reuters.
Legado de resentimiento
La policía dispara un cañón de agua contra manifestantes de etnia albanesa en Pristina, marzo de 1998. Muchos fueron golpeados brutalmente tras tomarse esta fotografía. © AP
La precipitación hacia el conflicto
Agentes de policía serbios en las proximidades de una casa en llamas propiedad de personas de etnia albanesa, cerca del pueblo de Malisevo, julio de 1998. © Reuters
Este hombre de etnia albanesa camina entre dos filas de cadáveres intentando identificar a sus familiares de Donji Prekaz, Srbica, 10 de marzo de 1998 © AP
Maria Spašiƒ, serbia de 60 años, llora mientras aguarda noticias de su hijo Zarko, de quien no se ha sabido nada desde su secuestro en mayo de 1998, al parecer, a manos del Ejército de Liberación de Kosovo. © Reuters
Tras los disparos, la policía serbia arrasó o demolió la parte del pueblo donde vivía la familia Jasharis, dejándola inhabitable. © AP
Excavación de tumbas para los muertos de Donji Prekaz © AI
Combatientes del Ejército de Liberación de Kosovo durante un tiroteo con la policía serbia, junio de 1998. © AP
Personas de etnia albanesa de Kosovo cruzan la frontera hacia Albania. © Reuters
Familia de etnia albanesa desplazada de la zona alrededor de Malisevo © Reuters
Algunas mujeres de etnia albanesa que huyeron de sus casas tras la matanza de Donji Prekaz (véase supra) en la cocina de un familiar en el pueblo vecino de Gornji Prekaz, marzo de 1998. © Reuters
Esposa (derecha) y familia del doctor Shala © Wade Goddard
Mujeres de etnia albanesa encienden velas y muestran pancartas de protesta contra la violencia policial. © AP
CONTRAPORTADA
Mujeres de etnia albanesa portan trozos de papel en blanco para simbolizar la falta de derechos que padecen en Kosovo. © Reuters
© Amnesty International Publications 1998. Idioma original: Inglés. Traducción de EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA. Reservados todos los derechos. La reproducción de cualquier apartado de esta publicación queda totalmente prohibida, así como su almacenamiento en la memoria de computadores, su transmisión, fotocopia y grabación por medios electrónicos o mecánicos de reproducción, sin previa autorización de la editorial.
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