Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - Amnesty International statement to the 90th Session of the Governing Council of the International Organization for Migration (IOM)


Público

Amnistía Internacional


Declaración de Amnistía Internacional para la 90ª reunión del Consejo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)



Declaración de Amnistía Internacional para la 90ª reunión del Consejo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

1 de diciembre de 2005


Sr. Presidente:


En el mundo de hoy, el fenómeno de la migración cobra cada vez una mayor relevancia: es uno de los asuntos prioritarios en los debates multilaterales sobre políticas aplicables, su importancia en las deliberaciones intergubernamentales aumenta sin cesar y encabeza la agenda política nacional en muchos países. Como pusieron de relieve los asuntos debatidos en el contexto del Diálogo Internacional sobre Migración durante la reunión del Consejo de este año, en la actualidad la migración toca aspectos de la adopción de políticas tan diversos como el desarrollo, la salud, el comercio, el medio ambiente y la seguridad.


Esta intervención expone brevemente los motivos de preocupación de Amnistía Internacional en relación con las cuestiones siguientes: la migración internacional y el desarrollo, la coherencia de las políticas aplicables desde el punto de vista de los derechos humanos, y la estrategia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la gobernanza global de la migración.


La migración internacional y el desarrollo


Amnistía Internacional cree que el desarrollo sostenible debe basarse en el respeto, la protección y la realización de los derechos humanos de todas las personas. Aunque la migración es cada vez más objeto de debate en la esfera internacional, con demasiada frecuencia se enmarca exclusivamente dentro de un discurso relacionado con el control, la contención o incluso la delincuencia. Sin embargo, los trabajadores migratorios pueden jugar un papel esencial en el proceso de desarrollo, ya que ocupan puestos de trabajo vacantes, aportan aptitudes de las que carecen los países de acogida y envían sumas muy necesarias a sus países de origen.


La migración en sí misma no es ni debe ser considerada un problema que requiere solución, pues es parte inevitable de la condición humana. Es importante reconocer, como lo ha hecho recientemente la Asamblea General, que los trabajadores migratorios tienen un efecto positivo tanto en el desarrollo de los países que abandonan como en el de los que les acogen. Al elaborar el marco del debate sobre la mano de obra migrante y el desarrollo, es esencial situar en su centro los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares. Con demasiada frecuencia no se hace así y, en opinión de Amnistía Internacional, esta omisión ha creado un clima en el que los abusos contra los derechos humanos de los trabajadores migratorios por parte de gobiernos y empleadores suelen pasarse por alto, e incluso aceptarse, lo que, en muchos casos, da lugar a políticas de migración abusivas, en las que la persona es considerada como una mercancía, o una unidad de trabajo, con una importancia secundaria frente a las necesidades del país de acogida, el país de origen o la industria que requiere su trabajo.


En su informe sobre la aplicación de la Declaración del Milenio, titulado Un concepto más amplio de la libertad, el secretario general de Naciones Unidas reconoció la interrelación entre derechos humanos, desarrollo y seguridad, al afirmar que “no tendremos desarrollo sin seguridad, no tendremos seguridad sin desarrollo y no tendremos ni seguridad ni desarrollo si no se respetan los derechos humanos.” Cada vez son más los expertos en desarrollo humano que reconocen que los derechos humanos deben ser tanto el medio como el fin del desarrollo. Reconocer que ahí están incluidos los derechos de los trabajadores migratorios es esencial para garantizar que el creciente desarrollo económico no se basa en la explotación, la discriminación, los abusos y la profundización de la desigualdad.


Aunque los beneficios que obtienen tanto los propios migrantes como los países de origen y destino son una consecuencia positiva importante de la migración internacional, Amnistía Internacional cree firmemente que los trabajadores migratorios no deben ser vistos exclusivamente como “agentes de desarrollo” y que, por consiguiente, no deben ser estimulados, y mucho menos coaccionados, para migrar en condiciones que puedan violar la dignidad inherente al ser humano ni a expensas de sus derechos humanos fundamentales. La comunidad internacional debe adoptar medidas para garantizar que los movimientos migratorios son la consecuencia de una decisión bien fundada y verdaderamente voluntaria de las personas, en lugar del resultado de una coacción directa o indirecta, como puede ser la denegación de derechos fundamentales.


La coherencia en las políticas aplicables debe tener como premisas las obligaciones en materia de derechos humanos


La búsqueda de la coherencia en las políticas que afectan a las personas migrantes –tanto en las relativas explícitamente a la migración, como en las aplicables al desarrollo, el comercio u otras cuestiones con consecuencias importantes para la migración– debe basarse en primer lugar y de un modo explícito sobre los derechos humanos de todos los migrantes, con independencia de su situación legal. Amnistía Internacional insta a los Estados y demás partes interesadas a garantizar que no se apresurarán a dotar de coherencia a las políticas aplicables teniendo en cuenta sólo sus aspectos más básicos.


La estrategia de la OIM y la gobernanza de la migración internacional


En el informe final de la Comisión Mundial sobre las Migraciones Internacionales se afirma que la comunidad internacional no ha conseguido aprovechar las oportunidades ni hacer frente a los retos asociados a la migración internacional. En gran medida, esto se debe a una falta de coherencia institucional a escala internacional y entre los distintos organismos, de la cual son ejemplo los intentos realizados por varios agentes internacionales para hacerse con espacio territorial particular en el contexto migratorio internacional. Cuando el objetivo de conseguir el “mandato” para todos los aspectos relacionados con la migración se convierte en un fin en sí mismo, los perjudicados son siempre las personas migrantes, quienes deben estar, pero no están, en el centro del debate sobre la migración.


Con demasiada frecuencia, en los debates de este Consejo se ha hablado de la migración como un fenómeno abstracto, puramente económico. Lo que se ha obviado en ellos es el hecho de que estamos hablando del movimiento de seres humanos, de personas que han quedado ocultas tras las estadísticas y los debates sobre políticas aplicables. En su esfuerzo por hacer frente a los desafíos asociados a la migración internacional, la OIM y los Estados miembros y observadores de este Consejo deben garantizar que las personas migrantes, sus derechos, necesidades y aportaciones, ocupan el centro de sus políticas y prácticas. Es más, en la búsqueda de entendimiento acerca de dónde y cómo debe situarse la propia OIM en el contexto migratorio, es preciso realizar un esfuerzo concertado por entablar contacto con las comunidades de migrantes.


Amnistía Internacional ha instado a la OIM a que se abstenga de participar, en representación de los gobiernos, en todo proyecto que tenga un impacto negativo sobre los derechos humanos de migrantes, refugiados, solicitantes de asilo o desplazados internos. La OIM debe asegurarse de establecer en su seno una cultura de protección y de respeto a los derechos humanos, visible en su oficina central y, especialmente, en las operaciones basadas en proyectos que lleve a cabo sobre el terreno. En este sentido, es importante garantizar que las relaciones de la OIM con las ONG, tanto en el campo de las operaciones como en lo que se refiere al establecimiento de políticas, son abiertas y transparentes. En su declaración ante la reunión del Consejo del pasado año, Amnistía Internacional declaró que “sería oportuno que los Estados miembros de la OIM y la propia organización reflexionasen sobre sus competencias básicas y su papel dentro del contexto migratorio internacional. Esta reflexión podría llevarse a cabo a través de una evaluación externa e independiente del mandato general de la OIM”. Seguimos creyendo que es necesario llevar a cabo un proceso de consultas integral, de amplia base y transparente sobre la futura orientación estratégica de la OIM, que incluya una evaluación independiente no sólo de los programas de la oficina central, sino también de sus operaciones sobre el terreno en todo el mundo.




1de diciembre de 2005

Índice AI: IOR 30/017/2005


SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDON WC1X 0DW, REINO UNIDO


TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI), ESPAÑA

How you can help

AMNESTY INTERNATIONAL WORLDWIDE