Annual Report 2012
The state of the world's human rights

Document - Amnesty International News, September 1994. Vol.24, No.9.

Amnistía Internacional: Boletín - Noticias, septiembre de 1994



SUDÁFRICA


Desesperación en Kwazulú-Natal ante la nueva ola de violencia


Cuando un grupo de hombres que empuñaban armas automáticas incendiaron su vivienda, la Sra. Magwaza y sus hijos se vieron obligados a vivir como fugitivos, sin techo ni comida. Abrumada por su situación, la Sra. Magwaza se quitó la vida cinco días después, el 13 de julio.


El caso de esta mujer encarna la desesperación de muchas familias en la zona costera norte de la provincia de Kwazulú- Natal frente al resurgimiento de la violencia que enlutó las recientes elecciones en Sudáfrica.


Los ataques lanzados por grupos de hombres armados, y tolerados por la policía, han obligado a muchos activistas políticos y sus familias a abandonar sus hogares.


El 26 de junio, Blessing Vusumuzi Ntuli, joven simpatizante del Congreso Nacional Africano (ANC) y maestro de una escuela local, fue abatido a tiros frente a su casa en el poblado negro de Gezinsila.


Su asesinato se produjo tras unas amenazas de muerte que le dirigieron los ocupantes ilegales de viviendas de una zona vecina, conocida como “Scrapyard” (el Chatarral). Entre los residentes de este lugar se cuentan, aparentemente, simpatizantes del Partido Inkatha por la Libertad (PIL) entrenados en métodos paramilitares en un campamento ilegal establecido por el antiguo gobierno de la ex “patria” de Kwazulú.


Los que amenazaron a Blessing Vusumuzi Ntuli le dijeron que no querían simpatizantes del ANC en la zona. Algunos testigos dijeron que, cuando se cometió el asesinato, había un vehículo de la policía de la ex “patria” de Kwazulú patrullando la zona con los faros apagados. A mediados de julio aún no se había detenido a nadie en relación con esta muerte.


Los violadores de derechos humanos en esta zona de la provincia de Kwazulú-Natal se ven alentados por la impunidad reinante y por la demora en integrar a la policía de la ex “patria” con la policía nacional de Sudáfrica.


IRÁN


Ya son tres los líderes cristianos asesinados


La muerte violenta de varios líderes religiosos ha intensificado el temor por la vida de otros destacados miembros de la comunidad cristiana en Irán.


El cadáver del pastor Tatavous Michaelian, presidente del Consejo de Pastores Protestantes de Irán, fue hallado el 2 de julio, con varias heridas de bala en la cabeza. Tres días después, la policía encontró el cuerpo del pastor Mehdi Dibaj en la zona oeste de Teherán. Estas dos muertes siguieron a la del pastor Haik Hovsepian Mehr, director de la Iglesia de las Asambleas de Dios, en enero de este año.


El pastor Dibaj había abandonado el Islam para convertirse al Cristianismo 45 años atrás. Lo detuvieron en 1984, sin explicarle los motivos. AI cree que lo detuvieron únicamente por ejercitar pacíficamente el derecho a la libertad de culto y de expresión y que, en consecuencia, era un preso de conciencia. El 21 de diciembre de 1993 lo condenaron a muerte por apostasía, y le otorgaron un plazo de 20 días para presentar una apelación.


Finalmente, el 16 de enero de este año lo pusieron en libertad sin, al parecer, retirarle los cargos. El pastor Hovsepian Mehr, que había defendido abiertamente al pastor Dibaj y había luchado contra su condena a muerte, fue encontrado muerto el 20 de enero.


En enero y en julio, AI escribió al gobierno iraní instándolo a proteger a las minorías religiosas del país.


[pie de foto:] El pastor Mendi Dibaj, uno de los líderes cristianos asesinados en Irán.


REINO UNIDO


Agentes de seguridad maltratan a los deportados


AI ha recibido denuncias de tratos crueles, inhumanos o degradantes durante la repatriación forzada de emigrantes y solicitantes de asilo rechazados por el Reino Unido.


Las órdenes de deportación expedidas por el Ministerio del Interior británico las ejecutan funcionarios de inmigración, ayudados en cierta medida por la policía, pero principalmente por empresas de seguridad privadas. En algunos casos se ha empleado equipo no autorizado para restringir el movimiento de los deportados —como mordazas, cinta adhesiva y correas de material plástico— derivando en trato cruel, inhumano o degradante.


AI ha reseñado* el caso de una ciudadana jamaicana detenida por la policía y las autoridades de inmigración en julio de 1993. Tras ser amordazada y atada con el "cinturón de esposas" (ancha correa de cuero con esposas que se ciñe a la cintura), Joy Gardner perdió el conocimiento, entró en coma y murió cuatro días después.


Los agentes de una empresa privada contratada por el Ministerio para ejecutar la deportación de la ciudadana nigeriana Dorothy Nwokedi emplearon una ancha cinta adhesiva, del tipo usado habitualmente para amarrar equipaje, envolviéndole con ella las piernas, desde los tobillos hasta las rodillas. Durante la deportación de un ciudadano ghaneano se emplearon dos métodos de restricción no autorizados: una mordaza adhesiva y un "cinturón de esposas".


AI exhortó al gobierno británico a que investigase de forma exhaustiva e independiente estas denuncias de malos tratos. También lo instó a iniciar una investigación independiente del papel de todos los órganos participantes en las deportaciones y de su cadena de mando; la independencia de los procedimientos para la presentación de quejas; y la autorización y el uso de métodos y equipo para la restricción del movimiento.


* Índice de AI: EUR 45/05/94.


AUSTRIA


Extranjeros maltratados por guardias penitenciarios y agentes de policía


Los agentes de policía y los guardias penitenciarios austriacos han sometido a ciudadanos extranjeros —algunos de ellos, solicitantes de asilo— a tratos crueles, inhumanos o degradantes.


En marzo de 1993, un agente de la policía se negó a permitir que el detenido Dickson Nosa Oviawe acabara de vestirse para entrevistarse con un asesor de refugiados enviado por AI.


Este ciudadano nigeriano de 30 años se vio obligado a asistir semidesnudo —vistiendo apenas una camisa— a una entrevista sobre su posible deportación; cuando se quejó ante las autoridades, le dijeron que se no había conseguido identificar al funcionario responsable.


En junio de 1993, dos delegados a la Conferencia Mundial de Derechos Humanos reunida en Viena vieron cómo unos agentes de la policía daban golpes y puntapiés en el aeropuerto de Viena a un ciudadano argelino a quien trataban de deportar. Los funcionarios del aeropuerto comunicaron a los delegados que la víctima recibía este trato porque era un “delincuente”, un “argelino” y un “preso”. El gobierno austriaco ha negado que se emplearan malos tratos.


En su informe*, AI dice que con frecuencia los solicitantes de asilo no se atreven a quejarse de los malos tratos por temor a que ello perjudique su solicitud de asilo. La organización también reseña las dificultades que experimentan para comunicarse con el mundo exterior los detenidos que van a ser deportados. Por estas razones, AI teme que el número real de casos de malos tratos sea mucho más elevado que las cifras conocidas.

*Austria: Presuntos malos tratos a extranjeros, Índice AI: EUR 13/02/94/s.


COSTA DE MARFIL


La libertad de expresión en peligro


Tras la muerte del presidente Houphouët-Boigny y la llegada al poder del presidente Henri Konan Bédié en diciembre de 1993, seis periodistas han sido sometidos a juicio en el marco de una ofensiva contra la libertad de expresión en Costa de Marfil.


Entre ellos figuran Aboudramane Sangaré y Souleymane T. Senn, del diario La Voie (La Voz), condenados a tres años de cárcel por publicar un artículo llamando a la oposición a adoptar tácticas más agresivas (aunque no violentas) en el periodo previo a las elecciones presidenciales y legislativas de 1995. AI los considera presos de conciencia, y cree que deben ser puestos en libertad inmediata e incondicionalmente.


AI reseña estos sucesos y sus motivos de preocupación en este país en: Côte d’Ivoire: Freedom of expression and association threatened, Índice de AI: AFR 31/03/94.


COLOMBIA


AI aviva el debate nacional sobre derechos humanos


La campaña de AI sobre Colombia, iniciada en marzo, ha conseguido avivar el debate nacional sobre el historial de derechos humanos del gobierno colombiano.


Los grupos de derechos humanos colombianos acogieron positivamente el informe de AI Violencia política en Colombia: mito y realidad y manifestaron que la campaña había ayudado a impulsar el tema de los derechos humanos a nivel nacional. Destacadas figuras nacionales se han incorporado al debate, pidiendo que se tomen medidas para poner fin a los abusos.


El gobierno colombiano acusó a AI de tratar de menoscabar la reputación de Colombia, y un funcionario oficial amenazó con entablar pleito contra AI sobre lo que dijo constituían verdaderas acusaciones de amenazas de muerte y homicidios políticos.


En mayo, Fernando Brito, jefe del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia, se refirió a varias cartas de Acción Urgente enviadas por miembros de AI que, según dijo, acusaban a su organización de proferir amenazas de muerte y realizar ejecuciones extrajudiciales.


Las autoridades colombianas rechazaron categóricamente el contenido de los anuncios insertados en la prensa británica por la Sección Británica de AI, y criticaron el informe de AI. Los funcionarios del gobierno sostuvieron que habían hecho esfuerzos enérgicos para mejorar la situación de los derechos humanos, y negaron que las violaciones de estos derechos formasen parte de una política sistemática.


AI respondió que el gobierno de Colombia, a quien el derecho nacional e internacional obliga a velar por que las fuerzas armadas actúen dentro el marco de la ley, ni había puesto fin a la impunidad ni había velado por que el personal de las fuerzas de seguridad participante en violaciones de derechos humanos fuese sometido a juicio.


Aunque el gobierno declaró que invitaría a AI a visitar el país para examinar las situación, en julio aún no se había recibido ninguna invitación oficial. Las autoridades estaban pensando en aquellos momentos en enviar una delegación de alto nivel a Europa, según parece como parte de sus relaciones públicas.


En julio, el presidente César Gaviria decidió no aprobar una ley que hubiera tipificado como delito penal la desaparición forzada. El 7 de agosto subieron al poder un nuevo presidente y un nuevo gobierno. AI continuará presionando hasta que se tomen las medidas necesarias para mejorar la lamentable situación de los derechos humanos en este país.


MYANMAR


Aung San Suu Kyi inicia su sexto año como presa de conciencia


Mientras los miembros de Amnistía Internacional recordaban en todo el mundo el quinto aniversario de la detención de Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz de 1991, seguían llegando denuncias de violaciones de derechos humanos en Myanmar.


El 21 de julio, unos soldados del ejército myanmaro incendiaron el campo de refugiados civil de Halockhani, en la frontera con Tailandia. Se llevaron a 16 hombres, entre ellos los líderes civiles del campo. Amnistía Internacional manifestó suma preocupación por sus vidas.


La suerte de Aung San Suu Kyi, en su sexto año como presa de conciencia, sintetiza en la atención mundial los casos de todas las víctimas de violaciones de derechos humanos en Myanmar, que incluyen más de 600 presos políticos, algunos de ellos presos de conciencia.


El 21 de julio de 1989, Aung San Suu Kyi, que fundó la Liga Nacional para la Democracia (LND) tras el levantamiento masivo de 1988 en Myanmar, fue puesta bajo arresto domiciliario en Yangón (Rangún), la capital, por el Consejo de Estado para la Restauración del Orden Público (CEROP), órgano de gobierno del país.


A pesar de la detención de su fundadora, la LND obtuvo una victoria abrumadora en las elecciones democráticas celebradas en 1990. No obstante, el CEROP se negó a entregar el poder a los representantes electos, y muchos miembros del nuevo Parlamento fueron detenidos y condenados a penas de cárcel prolongadas.


MARRUECOS


Libertad tras la amnistía


Una amnistía del gobierno marroquí devolvió la libertad en julio a más de 400 presos políticos, algunos de los cuales habían pasado más de 10 años en la cárcel. Entre los excarcelados hay muchos presos de conciencia y presos políticos condenados en juicios injustos desde principios de los años 80.


AI describió la medida del gobierno como “un hito” en la historia del país,que ayudaría a rectificar la injusticia de pasados juicios.


Sin embargo, la organización ve con preocupación que otros presos políticos asimismo condenados en juicios injustos, continúen en prisión. Además. el paradero de centenares de personas “desaparecidas” desde los años 60, en su mayor parte saharauis, sigue sin conocerse.


GUINEA ECUATORIAL


Represión e impunidad


Tras visitar Guinea Ecuatorial en julio, los delegados de AI manifestaron que, pese a observarse algunas mejoras, en especial cierta disminución del uso de la tortura, la población seguía viviendo atemorizada, expuesta a la conducta arbitraria de las fuerzas de seguridad.


Aunque han comenzado a surgir algunos grupos de derechos humanos, les resulta difícil obtener el reconocimiento de las autoridades. Los cambios son más notorios en la capital, Malabo, ubicada en la isla de Bioko; en otras partes, sigue siendo más habitual la represión que la libertad de expresión. Por todas partes circulan efectivos armados de las fuerzas de seguridad, que practican detenciones arbitrarias, especialmente de los críticos del gobierno, a los que maltratan y exigen abultadas sumas de dinero. Mientras los delegados de AI se hallaban en Malabo tres personas más se convirtieron en presos de conciencia. Otros dos fueron puestos en libertad poco después de que los delegados se trasladasen a Bata, en la parte continental del país. El personal de seguridad viste de civil o usa una gran diversidad de uniformes. Incluso los residentes locales dicen que es difícil distinguir a los efectivos regulares del ejército o la policía de los agentes de las fuerzas de seguridad. No existen leyes ni estatutos que definan la estructura y los poderes de estas fuerzas, y los derechos humanos se violan con impunidad.


IRAQ


Un tribunal de lo penal dicta las primeras condenas de amputación


A mediados de junio, dos hombres declarados culpables de robar alfombras de la mezquita de Bahiz al-Kabir fueron condenados a la amputación de una mano por el Tribunal de lo Penal de Diyala, al nordeste de Bagdad. El Tribunal también dictó una orden de detención contra otro presunto participante en este delito, quien, de ser hallado culpable, también podría ser condenado a la amputación. A principios de julio se desconocía cuándo se ejecutarían las condenas, o si los encausados tendrían el derecho de apelación.


Que se sepa, éstas son las primeras condenas de amputación dictadas desde la introducción, el 4 de junio, de castigos penales conformes al derecho islámico, medida que parece responder al rápido incremento de la delincuencia, consecuencia del empeoramiento de la situación económica desde que la ONU impusiera sanciones en 1990.


Las personas condenadas por hurtos de un valor superior a 5.000 dinares iraquíes pueden recibir una pena de amputación de una mano y, de reincidir, la amputación del pie izquierdo. A finales de junio, el Consejo de Ministros de Iraq anunció que el castigo se extendería a aquellos agricultores que no enviasen sus cosechas de cereales a los silos oficiales, y a personas que cambiasen divisas en puestos no autorizados.


La amputación es un castigo cruel, inhumano y degradante. Las normas internacionales de derechos humanos lo prohíben.


BANGLADESH


Escritores acusados de blasfemia


En junio, cuatro periodistas fueron acusados formalmente de blasfemia por comentar en sus artículos unos decretos emitidos por clérigos musulmanes contra las ONG que dictan cursos de capacitación para mujeres indigentes.


La escritora Taslima Nasrin también fue acusada formalmente de blasfemia, por considerarse que las opiniones que había expresado en una entrevista "herían la sensibilidad religiosa". Dos periodistas pasaron varias semanas detenidos; los otros dos y Taslima Nasrin se han escondido. Varios periódicos fueron atacados, y otros periodistas resultaron heridos por militantes de grupos islámicos. Algunos de estos grupos amenazaron de muerte a Taslima Nasrin.


AI pidió que se retirasen los cargos, si éstos se debían únicamente al ejercicio del derecho a la libertad de expresión, e instó al gobierno a que velase por la seguridad de todas las personas amenazadas por militantes islámicos.


HAITÍ


Una mujer haitiana y su hijo, recogidos por la guardia costera de EE UU al huir de Haití, país en el que se están cometiendo graves violaciones de derechos humanos. AI ha insistido en que no se devuelva a ningún solicitante de asilo que pueda convertirse en víctima de abusos en Haití. En agosto, al aumentar la especulación sobre la posible invasión de la isla, AI advirtió que no debía repetirse lo sucedido en Somalia, donde civiles desarmados perecieron a manos de las fuerzas enviadas para proteger sus derechos.



©Popperfoto

Llamada Internacional, septiembre de 1994


perú


Santosa Layme Béjar, activista popular, fue detenida el 26 de febrero de 1994 por miembros de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE) — rama de la policía nacional— en el distrito de San Juan de Lurigancho, en Lima, la capital.

Se le imputa pertenecer al grupo armado Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso, PCP), organización clandestina de oposición, y se la ha acusado formalmente de delitos de terrorismo.


Los cargos se basan únicamente en las declaraciones de un detenido, miembro del PCP, que la acusó de participar en una red del PCP en Lima. Que se sepa, Santosa Layme Béjar no ha empleado la violencia ni propugnado su uso. AI la considera presa de conciencia, y ha pedido se la ponga en libertad inmediata e incondicionalmente.


Santosa Layme Béjar se ha venido desempeñando activamente en su comunidad desde 1983. Ha participado en proyectos de salud para mujeres y niños y en la puesta en marcha del programa “Vaso de Leche”, que suministra alimentos a los necesitados.

Antes de su detención, había recibido una carta del PCP amenazándola de muerte si no suministraba al partido alimentos de este programa. El PCP ha hostigado repetidamente, amenazado y asesinado a activistas políticos y organizaciones que no aprueban sus objetivos o sus métodos.

Por favor, escriban pidiendo la libertad inmediata e incondicional de Santosa Layme Béjar al: Ing. Alberto Fujimori/ Presidente de la República del Perú/Palacio de Gobierno/Plaza de Armas/Lima 1/Perú.


ucrania


El 18 de noviembre, el Tribunal Regional de Vinnitsa condenó a muerte, por homicidio, a Vasily Mikhaylovich Krivonos. Cuando se cometió el delito que se le atribuye, acababa de cumplir 18 años. Al parecer, sufre cierto retraso mental y tiene un historial médico de problemas nerviosos y psiquiátricos.

El 24 de febrero de 1994, el Tribunal Supremo de Ucrania rechazó su apelación. Su última esperanza de evitar la ejecución es una petición de clemencia, presentada el 10 de marzo al presidente del país, y que sigue bajo estudio.

Vasily Krivonos, que cuenta hoy 19 años, se ha retractado de la confesión que hizo poco después de su detención. Alega que aún estaba aturdido por la operación de una herida sufrida en la cabeza durante su aprehensión, y que aún no había tenido oportunidad de consultar a un abogado. La ley ucraniana permite la imposición de la pena de muerte a una persona mayor de 18 años en el momento de cometerse el delito.

Por favor, escriban a las autoridades ucranianas pidiendo que se conmute inmediatamente la condena a muerte que pesa sobre Vasily Krivonos, habida cuenta de su juventud, y subrayando que los errores judiciales que culminan en la pena de muerte nunca pueden remediarse. Diríjanse a: Leonid Kuchma/ President of Ukraine/ vul. Bankovo 11/ 252220 Kiev/ Ucrania.


[pie de foto:] Vasily Mikhaylovich Krivonos



bhután

Tek Nath Rizal, ex miembro de la Asamblea Nacional de Bhután y del Consejo Asesor del Rey, fue condenado a cadena perpetua en noviembre de 1993 por “actos desleales”. Ya llevaba cuatro años en la cárcel, desde su detención en noviembre de 1989, en espera de juicio. AI lo considera preso de conciencia.

Tek Nath Rizal ya había sido detenido anteriormente en Bhután, a mediados de 1988, a raíz de haber presentado una petición al Rey en relación con ciertas prácticas adoptadas durante el censo realizado ese año, que consideraba injustas. Tek Nath Rizal creía que dichas disposiciones ocasionarían la pérdida de la ciudadanía y del derecho al voto de muchas personas de habla nepalí cuyas familias llevaban generaciones asentadas en el sur de Bhután. Fue puesto en libertad a los tres días, pero su crítica le valió la expulsión del Consejo Asesor del Rey.

Se trasladó a Nepal donde, junto con otros bhutaneses del sur que también habían abandonado el país, participó en una campaña contra las prácticas discriminatorias adoptadas durante el censo y contra la política de “integración cultural” del gobierno bhutanés.


En 1989 fue detenido en Nepal y entregado a las autoridades bhutanesas. El Tribunal Superior de Thimphu, en Bhután, lo declaró culpable de actos desleales contra Tsa-Wa-Sum (el Rey, la Nación y el Pueblo).


Tres días después de dictarse la sentencia, el rey Jigme Singye Wangchuck lo indultó, pero sólo a condición de que los gobiernos de Nepal y Bhután llegasen a un acuerdo sobre la suerte de decenas de miles de personas de habla nepalí, procedentes del sur de Bhután, alojadas en campos de refugiados en Nepal. Tal acuerdo no se ha concretado.

Tek Nath Rizal pasó casi dos años encadenado y aislado. Hoy se encuentra recluido en el campo de detención de Chemgang.

Por favor, escriban al Rey solicitando la libertad inmediata e incondicional de Tek Nath Rizal: His Majesty/ King Jigme Singye Wangchuck/ Thimphu/ Bhután.


[pie de foto:] Tek Nath Rizal

Amnistía Internacional: Boletín, septiembre de 1994

Enfoque




El tesón de un padre


Este mes entrevistamos a dos personas con las vidas destrozadas por las violaciones de derechos humanos. En las páginas centrales, Kashmir Singh nos cuenta desde el Punjab, India, la larga búsqueda del hijo “desaparecido” en 1992, cuyo caso relatamos aquí. En la página 6, Myroslav Marynovych describe su encarcelamiento en Ucrania y su lucha por los derechos humanos desde que recobró la libertad.


[pie de foto:] Harjit Singh “desapareció” en el Punjab en abril de 1992.


El 29 de abril de 1992, unos agentes de la policía del Punjab sacaron a Harjit Singh del autobús en el que viajaba y se lo llevaron a la fuerza. Este joven de 22 años fue aprehendido sin orden judicial, y la policía del estado niega incluso que el incidente ocurriera. Dos semanas después, la policía entregó a los padres de Harjit Singh las presuntas cenizas de su hijo, diciéndoles que lo habían detenido para interrogarlo, y que había muerto durante el ataque de unos militantes sijs contra la partida policial. Su padre, Kashmir Singh, se negó a creer que hubiese muerto, y lleva más de dos años librando una campaña infatigable para lograr su libertad.

AI puso de relieve el caso de Harjit Singh en “Vidas silenciadas”, la campaña internacional contra los homicidios políticos y las “desapariciones”.

Cuando se enteró del secuestro de su hijo, Kashmir Singh se presentó de inmediato en la comisaría local de Baba Bakala, pero la policía se negó a escucharlo y no registró su queja.

Durante los días siguientes, Kashmir Singh visitó varias comisarías tratando de localizar a Harjit, pero en todas ellas negaron que el joven hubiera sido detenido. Finalmente, según cuenta Kashmir Singh, el auxiliar de un subinspector le ofreció conseguir la libertad de Harjit en tres días a cambio de 30.000 rupias. Kashmir Singh le entregó la suma, pero tres días después Harjit seguía sin aparecer.

El 8 de mayo, Kashmir Singh se enteró de que Harjit había sido trasladado al Centro de Interrogatorios de Mal Mandi. Cuando se presentó allí, dijo, el funcionario encargado le informó que Harjit había sido torturado durante el interrogatorio y que, pese a que no era un terrorista, se estaban inventando cargos en su contra por presión de funcionarios superiores y autoridades políticas. El 13 de octubre, Anoop Singh, amigo íntimo de Harjit, descubrió que éste estaba recluido en el Puesto de las Fuerzas de Seguridad de Rasulpur. Anoop y Kashmir se dirigieron al Tribunal Superior para presentar una petición de hábeas corpus. El Tribunal ordenó la búsqueda de Harjit y, el 17 de octubre, un alguacil, acompañado de Kashmir Singh, Anoop Singh y otro amigo, localizó a Harjit en el Centro de Interrogatorios de Mal Mandi, en Amritsar. Al llegar frente al edificio, vieron a Harjit, desnudo y esposado, a través de una ventana.

Pasó más de media hora antes de que el funcionario de la policía estatal encargado del edificio autorizara la entrada. Cuando, finalmente, les permitieron entrar, la celda de Harjit estaba vacía; sólo quedaban unas esposas colgadas de una barra de hierro, y un hombre estaba lavando el piso.

Kashmir presentó varias peticiones al Tribunal Superior. Éste ordenó a la policía que hiciera comparecer a Harjit, pero la orden no fue acatada. Durante actuaciones posteriores, la policía repitió la historia de que el joven había muerto en una emboscada de militantes sijs. Sigue sin saberse de Harjit. Su padre dice que lo vio a principios de septiembre de 1993 en Kapurthala, y unos amigos, el 7 y el 21 de marzo de este año en Amritsar.


EL APOYO

Los esfuerzos por localizar a su hijo han llevado a Kashmir Singh por todo el mundo. En mayo, Kashmir Singh visitó la Sección británica de AI, donde se refirió a su larga lucha y ofreció al Boletín Internacional la entrevista que publicamos en las páginas centrales. Sus palabras dan una idea de los inmensos obstáculos y la intensa presión que arrostran familiares y amigos cuando tratan de localizar a los seres queridos “desaparecidos” en el Punjab.

Kashmir Singh manifestó durante su reciente estancia en Londres: «La policía me ha hostigado directa e indirectamente; ya son casi dos años; he recorrido cientos de millas por todo el Punjab en busca de mi hijo y he descubierto que lo que le ha ocurrido a mi familia no es un hecho aislado. He visto con mis propios ojos, escuchado con mis propios oídos, cómo las fuerzas de seguridad torturan a niños, mujeres y ancianos.

»De no ser por el tremendo apoyo y la buena voluntad que me han demostrado los miembros de AI y la comunidad internacional, estoy seguro de que la policía nos habría eliminado del todo o nos habría hecho renunciar a la búsqueda de Harjit.»

AI ha desafiado al gobierno de la India a responder con seriedad a más de 200 casos de “desapariciones” en Jammu y Cachemira y en el Punjab. La respuesta del gobierno al informe que AI publicó en diciembre ha sido decepcionante.



No abandonaré a mi hijo


Kashmir Singh llevaba una vida perfectamente ordinaria hasta que su hijo Harjit “desapareció”. De la noche a la mañana todo se trastornó. Hoy, su vida está dominada por la búsqueda de Harjit. Una búsqueda que, como se desprende de la entrevista, requiere un gran tesón. El caso de Harjit es uno de los que AI puso de relieve en la campaña internacional contra los homicidios políticos y las “desapariciones”. Kashmir Singh (abajo) ha recorrido medio mundo pidiendo que le devuelvan a su hijo.


¿Qué cruzó por su mente al enterarse de la detención de Harjit? ¿Indignación, temor? ¿Sospechó lo que podía ocurrir?

La noticia me heló la sangre. Me he enterado de tantos casos similares en el pasado. Son muy pocos los que finalmente recobran la libertad: a la mayoría los asesinan. Me partió el corazón. Me resulta difícil expresar cabalmente lo que sentí.


Leí que la policía le entregó sus cenizas. ¿Les creyó?

Me entregaron las cenizas de una persona. No lograron convencerme de que eran las de Harjit. Aun en esos primeros momentos, dije que no eran las cenizas de Harjit, que no las quería.


¿Cómo reaccionó la policía?

Estaban allí, de pie, con las cenizas y yo pensaba: Mi hijo no ha hecho nada malo, no ha participado en nada malo, no tienen motivos para asesinarlo. Me dirigí a varios funcionarios, que se negaron a hablar conmigo y colgaron el teléfono. No querían responder a mis preguntas. Un funcionario me dijo que Harjit no regresaría jamás, lo que me indujo a pensar que seguía con vida. Estaba convencido de que no había muerto.

Yo sentía furia y frustración por toda esta situación. Se les había pagado dinero para que lo dejaran en libertad y se habían aprovechado. Yo sabía que él no había participado en nada, y que el secuestro había sido una represalia.


¿Cómo afectó esto a su familia?

Ha afectado de un modo terrible a toda la familia. Todos se han puesto enfermos, están debilitados y hay mucho llanto, aun hoy.


¿Habrá pensado a veces que estaba enloqueciendo, que no era verdad lo que estaba viviendo?

He tenido que aceptar el hecho de que Harjit ha “desaparecido”. Lo que no puedo aceptar es que puedan haberlo asesinado. A veces resulta desgarrante, pero esto le ha ocurrido también a miles de jóvenes en todo el Punjab, jóvenes que no han regresado. Sé que está ocurriendo. Sé que no soy el único.


La tensión de tratar con los tribunales y el aparato burocrático debe haber sido difícil de sobrellevar.

Al principio abrigaba esperanzas, pero después de tantas actuaciones ante los tribunales pienso que no se puede hacer nada y entonces me desespero.


¿Podemos hablar del momento en que vio a Harjit con vida en Mal Mandi?

La primera vez que lo vi fui muy feliz y no se me ocurrió que tendría tantas dificultades para entrar a verlo.

Me di cuenta de que, cuando él me vio, pensó que lo iban a poner en libertad, pero debió de imaginarse lo que iba a pasar, porque nos hizo gestos de que fuéramos al costado del edificio. Entonces desapareció.


¿Pudieron ver el interior de la celda desde fuera del edificio?

Sí. Y vimos que él ya no estaba allí; sólo quedaban sus esposas.


¿Cuál fue la reacción del alguacil que iba con usted?

Los funcionarios están habituados. ¿Qué más les da? De haber actuado con más diligencia quizá podría haber logrado algo, pero temía por su propia vida.


¿Cómo cree que Harjit está sobrellevando todo esto?

Harjit es fuerte, pero incluso él debe sentir temor al ver que ha pasado tanto tiempo. Físicamente también era fuerte, y se resistió contra los agentes que lo arrastraron fuera del autobús. No los acompañó de buen grado.


¿Qué efectos ha tenido todo esto en su opinión sobre la policía y sobre el sistema judicial?

Nunca hemos tenido fe en la policía.


¿Por lo que ocurría a su alrededor?

Este tipo de cosa ya la he visto antes. Es posible que, si me hubieran acompañado dos alguaciles, lo hubiesen puesto en libertad.


¿Trató de comunicarse con él en las ocasiones en que lo vio?

Evidentemente me preocupaba lo que podía pasar si gritaba. Pero sí le hice gestos cuando la policía no estaba mirando.


¿Cuándo fue la última vez que alguien lo vio?

Yo lo vi el 4 de septiembre de 1993, y la última vez que alguien lo vio fue en marzo.


¿Qué le induce a esperar que recobre la libertad después de tanto tiempo?

No tengo otra opción que seguir luchando y confiando en que algo ocurra.


Debe de ser muy difícil para usted personalmente.

Por lo menos lo han visto en varias ocasiones, y otras personas saben lo que ha ocurrido. Este conocimiento de los hechos en el mundo exterior es muy importante.


¿Cómo compagina todo esto con su trabajo? Debe de ser muy difícil.

Esto ocupa todas mi horas después del trabajo, y he tenido que tomar mucho tiempo libre. Me levanto a las 4 de la mañana y voy a trabajar a las 9. Después del trabajo, a las 5 de la tarde, continúo la búsqueda.


¿Ha recibido mucho apoyo en su comunidad?

No le he contado a la gente mis actividades porque, si hablan, la policía puede aprovecharse de saber qué estamos haciendo. De modo que no puedo pedir ayuda. Ni siquiera hablo de ello con mi propia familia.


¿Ha sufrido hostigamiento: amenazas o violencia física?

Antes del secuestro de Harjit, habían venido a mi domicilio y habían amenazado de muerte a mi familia. Desde entonces, no hemos recibido amenazas directas. Han intentado atacarme, pero la buena suerte y las circunstancias me han ayudado a eludirlos. Podría ser la policía o sus guardaespaldas. A veces es difícil saber quién está en la policía y quién no, ya que se confunden bastante.


¿Le preocupa la suerte de sus otros hijos?


Sí, por supuesto que me preocupan mis hijos. A mi hija la casé para que tuviera quién la protegiese. Ahora reside muy lejos y allí estará a salvo. No quiero entrar en detalles. También debo tener mucho cuidado con mi otro hijo.


¿Qué puede contarme sobre la muerte de Anoop? [Amigo íntimo de Harjit que ayudó en la búsqueda y fue encontrado sin vida en circunstancias sospechosas.]

Trataron de secuestrar a Anoop dos o tres veces, una de ellas cuando estaba en un pueblo, pero afortunadamente lo acompañaban sus amigos, que lo ayudaron. En otra ocasión intentaron secuestrarlo frente al edificio del Tribunal Superior. Era un hombre fuerte. Se podía ver que se había resistido, ya que su pulsera sij se le había incrustado en el brazo. Esa vez logró escapar y corrió a refugiarse en el edificio del Tribunal Superior.


Y a usted ¿han intentado secuestrarlo?

Lo han intentado, pero no les he dejado. Conozco a mucha gente, y siempre voy acompañado. Si salgo solo, lo hago en mi motocicleta. En una ocasión, vi a unas personas dando vueltas alrededor de la compañía eléctrica donde trabajaba, pero no se me acercaron.


¿Dónde encuentra aliento? ¿En su religión?

Yo respeto todas las religiones y mi fe me infunde gran esperanza y energía. Ha sido muy importante para mí.


En resumen ¿cómo ha afectado todo esto su vida?

Físicamente me he debilitado, pero la cabeza y el corazón siguen fuertes y nunca abandonaré la lucha por mi hijo. Estoy resuelto. Mi vida ha cambiado mucho. Al principio, vivía la vida ordinaria de un hombre de familia, y ahora es una vida llena de conflicto. Pero estoy dispuesto a seguir luchando también por todos los demás “desaparecidos”.

«Me entregaron las cenizas de una persona. No lograron convencerme de que eran las de Harjit. Aun en esos primeros momentos, dije que no eran las cenizas de Harjit, que no las quería.»




Ayer defendido, hoy defensor


Myroslav Marynovych es un antiguo preso de conciencia al que encarcelaron por desafiar la ideología del Estado soviético. Periodista de profesión, escribe sobre temas religiosos, políticos y de derechos humanos. Sus artículos han aparecido en toda Ucrania, donde también da conferencias sobre la historia del Cristianismo. Aquí habla de su encarcelamiento y de la promoción de los derechos humanos que ha venido realizando desde su puesta en libertad.


¿Cómo comenzó a trabajar en la defensa de los derechos humanos?

Me incorporé a AI en 1977, ¡pero no como miembro, sino como preso de conciencia! Yo pertenecía al Grupo de Vigilancia de Helsinki, un grupo de derechos humanos de los que actuaban en la antigua Unión Soviética. Nuestro único delito fue introducir en la sociedad opiniones distintas a las del Estado. Tratábamos de defender a los artistas y escritores perseguidos por el gobierno soviético y que estaban en la cárcel.


¿Puede hablarnos de su detención?

Fue extraña. En el año 1977, una mañana temprano, alguien golpeó a la puerta, diciendo: «¡Telegrama, telegrama!». Yo abrí la puerta, y 20 agentes del KGB penetraron en mi domicilio. Así comenzó mi detención.


¿Le pilló por sorpresa?

Yo sabía que me iban a detener. Ya llevábamos seis meses trabajando —desde noviembre de 1976 a abril de 1977—, y todos los días esperaba que me detuviesen, todos los días, y mis amigos y yo sufríamos una enorme tensión psicológica. Un vehículo especial, un “Volga” negro, se estacionaba cerca de mi casa todas las mañanas. Cuando yo salía, las luces del vehículo se encendían y yo caminaba en este haz de luz...


¿Cómo eran las condiciones penitenciarias?

No era la época del régimen penitenciario estalinista —era mucho mejor que en los años 30, 40 y 50—, pero había una gran tensión psicológica. El campo en que yo estaba, en los Urales, era muy pequeño: sólo 60 presos y más de 100 perseguidores o “controladores”, de modo que cada recluso estaba sometido a un control muy estricto; desde el punto de vista psicológico, era muy duro.


¿Cómo lo sobrellevó?

Uno tiene que vivir su vida. Tiene que encontrar la manera de seguir siendo un ser humano en todas las situaciones que se le presenten. Los presos formábamos un grupo compacto, muy solidario, unido por la lucha común. Había una celda de castigo donde, en algunas ocasiones, nos confinaban en solitario.


¿Puede contarnos sobre la época en que estuvo confinado en Kazajstán?

El confinamiento era parte de la sentencia. El KGB encontraba algún lugar alejado de la civilización. La norma era que uno no podía trasladarse a una distancia de más de 30 km. de radio del lugar donde residía, ¡y el pueblo más cercano estaba a 50 km.!


¿Lo torturaron?

En mi caso no hubo tortura física, pero sé que a mis amigos los golpearon. A todos nos torturaban psicológicamente, y esa presión es muy fuerte. Le dicen a uno: «Tu esposa está muy enferma. Si escribes pidiendo perdón al gobierno, te dejaremos verla por última vez. A tus hijos los pondrán en un orfanato». El KGB adaptaba sus métodos a cada caso. Mi familia estaba sometida a un control estricto, aunque no la tocaron directamente. Pero las familias de muchos de mis amigos fueron perseguidas.


El Grupo de Avignon de AI adoptó su caso. ¿Lo sabía?

Yo no había recibido cartas de miembros de AI mientras estaba en la cárcel, de modo que no lo sabía entonces, pero en Kazajstán recibí muchas cartas de todo el mundo, en especial de Avignon, y fue así cómo me di cuenta de que era un hijo de AI. Cuando regresé a Ucrania, el Grupo de Avignon me invitó a visitar Francia. Volví en 1987, y fui como invitado en 1990.


¿Cómo fue su experiencia en Francia?

Fue maravillosa, porque era la primera vez que conocía a gente de AI, y son personas muy especiales. No hay diferencia de país a país, son siempre igual —bondadosos, abiertos, muy cálidos hacia mí.


¿Fue esa visita lo que lo impulsó a formar un Grupo en Ucrania?

Nuestro Grupo se fundó en marzo de 1991. Fue el primero de Ucrania. Hoy hay grupos en muchas otras ciudades pero, de momento, el nuestro es el único reconocido por el Secretariado Internacional. [Desde la fecha de esta entrevista, otro Grupo más ha sido reconocido en Ucrania.]


¿Qué dificultades encontró para fundar un Grupo en Ucrania?

Es muy difícil trabajar en Ucrania porque el país padece una crisis económica muy grave. La gente se encuentra en una situación muy difícil, ellos mismos necesitan ayuda. Les parecía extraño que quisiéramos ayudar a gente del extranjero pero no a gente en Ucrania. Pero yo soy un ejemplo vivo de esa ayuda, porque entonces nadie en Ucrania nos podía ayudar. Ahora nos toca ayudar al resto del mundo fuera de Ucrania.


¿Cuántos miembros tiene su Grupo?

En nuestro Grupo somos 28, y en toda Ucrania hay más de 100 miembros, pero no todos ellos están ya completamente capacitados, formados, en relación con el trabajo de AI. Tal vez podamos cambiar esta situación en el futuro; espero que sí.


¿Cómo ve el futuro de los derechos humanos en Ucrania?

Creo que aún hay que hacer entender a muchas personas que el concepto de los derechos humanos no es un concepto occidental. Todavía piensan así. No comprenden que el respeto por los derechos humanos es la mejor manera de resolver los problemas sociales. En Ucrania esto resulta muy difícil de entender, porque pasamos 70 años bajo un régimen comunista y en esa época la primera reacción siempre era el uso de la fuerza, la violencia. Es como un reflejo, que debemos superar.


[pie de foto:]Myroslav Marynovych, ex preso de conciencia, hoy preside uno de los grupos de AI en Ucrania.

How you can help

AMNESTY INTERNATIONAL WORLDWIDE