09 June 2009
Exige dignidad para los habitantes de los asentamientos precarios de Nairobi

Más de la mitad de la población de Nairobi –en torno a dos millones de personas– vive en barrios marginales y asentamientos informales. Apiñadas en chozas improvisadas levantadas en zonas que constituyen sólo el uno por ciento de los terrenos utilizables de la ciudad, estas personas viven sin acceso adecuado a agua, hospitales, escuelas y otros servicios públicos básicos.

Hasta un millón de personas viven en Kibera, el mayor asentamiento precario de Nairobi, hacinadas en sólo 250 hectáreas de terreno húmedo que se extiende a ambos lados de la principal línea de ferrocarril. La mayoría apenas gana lo suficiente para pagar el alquiler de una choza de madera con tejado de hojalata y suelo de barro en la que no hay ni aseo ni agua corriente.

Los habitantes de los asentamientos precarios viven bajo la amenaza constante de los desalojos forzosos, ilegales en virtud del derecho internacional de los derechos humanos. A menudo, estos desalojos se llevan a cabo con brutalidad y las víctimas no reciben una indemnización, a pesar de que pierden sus viviendas, bienes y negocios.

A veces es el gobierno el que está detrás de los desalojos forzosos, y otras veces son promotores inmobiliarios privados. Los habitantes del asentamiento de Deep Sea han sufrido oleadas de desalojos forzosos por parte de autoridades gubernamentales. Otros desalojos forzosos se han producido como parte de los preparativos de proyectos de infraestructura estatales, como la construcción de carreteras.
 
Aunque el programa de mejora de los asentamientos precarios emprendido por el gobierno keniano constituye una medida positiva, apenas está haciendo nada para ocuparse de las inmediatas y desesperadas necesidades de los habitantes de asentamientos precarios de Nairobi.

A pesar de que el gobierno se ha comprometido a ofrecer viviendas asequibles fuera de los asentamientos, su política sobre vivienda no ha dado prioridad a las personas que viven en asentamientos y barrios marginales o a otras que pueden tener que hacer frente a las mayores dificultades para acceder a su derecho a una vivienda adecuada.

Durante la visita que realizó a Nairobi en junio, Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, instó a las autoridades kenianas a que pongan fin de inmediato a todos los desalojos forzosos y garanticen que Kenia cumple con sus obligaciones relativas al derecho a una vivienda adecuada para las personas más vulnerables.

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