Qatar - Informe 2010 Amnistia Internacional

Human Rights in Estado de Qatar

Amnesty International  Report 2013


The 2013 Annual Report on
Qatar is now live »

Jefe del Estado
Shaij Hamad bin Jalifa al Zani
Jefe del gobierno
Shaij Hamad bin Jasim bin Jabr al Zani
Pena de muerte
retencionista
Población
1,4 millones
Esperanza de vida
75,5 años
Mortalidad infantil (‹5 años) (h/m)
10/10 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada
93,1 por ciento

Las mujeres sufrían discriminación y violencia. Se explotaba y se sometía a abusos a los trabajadores y trabajadoras migrantes, a quienes la ley no protegía adecuadamente. Se siguió privando arbitrariamente de su nacionalidad a centenares de personas. Se impusieron penas de flagelación. Se siguieron imponiendo condenas de muerte, aunque no se llevaron a cabo ejecuciones.

Discriminación y violencia contra las mujeres

Las mujeres seguían sufriendo discriminación en la ley y en la práctica, y no recibían la debida protección contra la violencia en el ámbito familiar. El derecho de familia hacía que a los hombres les resultara mucho más fácil que a ellas divorciarse.

Pese a haber reformado en 2008 la legislación sobre indemnizaciones para equiparar las cantidades ofrecidas a hombres y mujeres, un tribunal de apelación anuló en abril la decisión de un tribunal de primera instancia que había aplicado la reforma y determinó que la indemnización por la muerte de una mujer y su hija tenía que ser la mitad de la ofrecida por la muerte de su esposo y su hijo, como disponía el derecho islámico.

En abril, Qatar se adhirió a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, pero con reservas en relación con la igualdad de las mujeres ante la ley, en el seno del matrimonio y con respecto a la custodia de los hijos.

Libertad de expresión

Al menos 11 ciudadanos extranjeros fueron declarados culpables de blasfemia, y 3 de ellos fueron condenados a siete años de prisión, la pena máxima con que se castigaba el uso de palabras consideradas insultantes para el islam. Entre ellos figuraba un ciudadano sirio que fue declarado culpable de “insultar al islam en un arrebato de furia” por pronunciar una blasfemia al quedarse sin crédito en el teléfono móvil durante una conversación. El tribunal ordenó también su expulsión del país. No se sabía bien si en este y otros casos se llegó a ejecutar la pena de prisión.

Al menos otros 52 ciudadanos extranjeros fueron declarados culpables de delitos considerados “relaciones sexuales ilícitas” y expulsados o condenados a prisión seguida de expulsión.

Continuó el debate sobre una posible nueva ley de prensa y publicaciones en sustitución de la Ley 8 de 1979, que castigaba con prisión las críticas a la religión, el ejército y el emir.

Derechos de las personas migrantes

Los trabajadores y trabajadoras migrantes, que constituían más del 80 por ciento de la población de Qatar, continuaban expuestos a sufrir explotación y abusos a manos de sus empleadores y no recibían la debida protección contra ello. Las empleadas domésticas migrantes estaban especialmente expuestas a la explotación y a abusos tales como palizas, violación y otras formas de violencia sexual.

Una nueva ley de patrocinio aprobada en febrero para regular la entrada, salida, estancia y trabajo en el país de ciudadanos extranjeros introdujo algunas mejoras. En especial disponía que los empleadores no podían retener ya el pasaporte a sus empleados tras completarse los trámites del visado. Asimismo, permitía a las mujeres con trabajos independientes patrocinar la entrada y residencia en Qatar de sus esposos e hijos.

Discriminación: negación de la nacionalidad

El gobierno continuó negando la nacionalidad qatarí a centenares de personas, que se veían privadas por ello de oportunidades de empleo, seguridad social y atención a la salud o no podían entrar en Qatar. No tenían posibilidad de interponer recursos ante los tribunales. La mayoría eran miembros de la tribu de Al Murra, a la que se culpaba parcialmente de un intento de golpe de Estado ocurrido en 1996.

Penas crueles, inhumanas y degradantes

Al menos 18 personas, en su mayoría extranjeras, fueron condenadas a recibir entre 40 y 100 latigazos por “relaciones sexuales ilícitas” o consumo de alcohol. Las penas de flagelación sólo podían ejecutarse contra musulmanes considerados médicamente aptos. Se ignoraba si en alguno de estos casos se ejecutó la pena.

Pena de muerte

En 2009 se condenó a muerte al menos a tres hombres y se confirmaron hasta cinco condenas de muerte. Al final del año había al menos 27 condenados a muerte.

Informes y visitas de Amnistía Internacional