Irak

Human Rights in República de Irak

Amnesty International  Report 2013


The 2013 Annual Report on
Iraq is now live »

Jefe del Estado
Yalal Talabani
Jefe del gobierno
Nuri al Maliki
Pena de muerte
retencionista
Población
32,7 millones
Esperanza de vida
69 años
Mortalidad infantil (‹5 años)
43,5 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada
78,1 por ciento

Información general

Alentados por los levantamientos populares de Túnez y Egipto, miles de iraquíes se manifestaron en Bagdad, Basora y otras ciudades para protestar contra la corrupción, el desempleo y la falta de servicios básicos y pedir mayores derechos civiles y políticos. Las fuerzas de seguridad dispersaron por la fuerza las manifestaciones más numerosas, celebradas el 25 de febrero por todo Irak.

El 18 de diciembre abandonaron Irak los últimos soldados estadounidenses, conforme a lo establecido en el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas, firmado por las autoridades de Estados Unidos e Irak en 2008. Debido a cuestiones jurídicas relacionadas con la inmunidad, no llegó a concretarse una propuesta de acuerdo para que varios miles de soldados estadounidenses continuaran en el país con el fin de ofrecer adiestramiento militar.

En julio, Irak se convirtió en Estado Parte en la Convención de la ONU contra la Tortura.

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Abusos cometidos por grupos armados

Grupos armados contrarios al gobierno y a la presencia de fuerzas estadounidenses continuaron cometiendo graves abusos contra los derechos humanos, como secuestros y homicidios indiscriminados de civiles. Muchos de estos ataques fueron obra de Al Qaeda en Irak (AQI) y sus aliados.

  • El 10 de febrero, 9 personas murieron y al menos otras 27 resultaron heridas al explotar un vehículo bomba cerca de una procesión de peregrinos chiíes que se dirigían a los lugares sagrados chiíes de Samarra, en la gobernación de Saladino.
  • El 15 de agosto, al menos 89 personas murieron en todo Irak en más de 40 atentados coordinados. El más mortal de éstos se cometió en un abarrotado mercado de Kut, al sureste de Bagdad, en el que dos explosiones mataron a no menos de 35 personas e hirieron a más de 60.
  • El 29 de agosto, al menos 29 personas murieron y muchas otras resultaron heridas en un atentado suicida con explosivos perpetrado en la mayor mezquita suní de Bagdad, la de Um al Qura. Entre las víctimas mortales se encontraba el parlamentario Khalid al Fahdawi.
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Reclusión sin juicio

Miles de personas continuaban recluidas sin cargos ni juicio: en julio, el presidente del Consejo Judicial Supremo afirmó que había aún sin juzgar en torno a 12.000, refiriéndose únicamente a las que se encontraban recluidas en centros controlados por el Ministerio de Justicia. Se creía que había muchas más en prisiones gestionadas por los ministerios de Defensa y del Interior. Muchas de estas personas no tenían acceso a abogados ni a sus familiares.

En julio, las autoridades estadounidenses transfirieron a sus homólogas iraquíes la custodia de dos hermanastros del ex presidente Sadam Husein y de su ex ministro de Defensa, todos ellos condenados a muerte, así como la de casi 200 presuntos miembros de grupos armados. Se trataba de los últimos presos y detenidos bajo control de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Irak. Todos continuaron en la prisión de Al Karj (anteriormente, Campo Cropper), cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.

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Tortura y otros malos tratos

La tortura y otros malos tratos eran una práctica generalizada en las prisiones y centros de detención, sobre todo en los controlados por los ministerios del Interior y de Defensa. Los métodos que solían denunciarse incluían colgar a la víctima de las extremidades durante largos periodos, golpearla con cables y mangueras, aplicarle descargas eléctricas, fracturarle las extremidades, someterla a semiasfixia con bolsas de plástico y violarla o amenazarla con hacerlo. Se recurría a la tortura para obtener información y “confesiones” susceptibles de ser utilizadas como pruebas de cargo ante un tribunal.

  • El 24 de febrero, 30 policías armados detuvieron en una calle de Bagdad a Abdel Jabbar Shaloub Hammadi, que colaboraba en la organización de protestas antigubernamentales. Lo golpearon, le vendaron los ojos y lo llevaron a un edificio policial del distrito bagdadí de Al Baladiyat. Posteriormente denunció que durante los primeros cinco días de su reclusión allí lo habían colgado de las muñecas con los brazos y las piernas atados juntos y le habían arrojado agua helada. Quedó en libertad sin cargos el 8 de marzo.
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Uso excesivo de la fuerza

Las fuerzas de seguridad hicieron uso excesivo de la fuerza al responder a las protestas antigubernamentales en Bagdad y otras ciudades, especialmente en febrero y marzo, y utilizaron fuego real, granadas ensordecedoras y otras armas para disolver manifestaciones pacíficas. Al menos 20 personas murieron en las protestas que comenzaron en febrero.

  • Cinco personas murieron por disparos de las fuerzas de seguridad en una manifestación pacífica celebrada en Mosul el 25 de febrero, entre ellas Muataz Muwafaq Waissi, a quien mató, al parecer, un francotirador. Según testigos, en un primer momento las fuerzas de seguridad utilizaron granadas ensordecedoras y dispararon al aire, pero posteriormente utilizaron fuego real contra los manifestantes.
  • Durante las protestas celebradas en Basora también el 25 de febrero, Salim Farooq perdió la vida y decenas de manifestantes más resultaron heridos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad que se produjeron ante la sede de las autoridades provinciales.
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Pena de muerte

Centenares de personas fueron condenadas a muerte. En julio, el presidente del Consejo Judicial Supremo afirmó que los tribunales habían impuesto 291 penas de muerte durante el primer semestre del año. En septiembre, un portavoz del Consejo reveló que entre enero de 2009 y septiembre de 2011 se habían remitido 735 condenas de muerte al presidente de Irak para su ratificación definitiva, que se había hecho efectiva en 81 casos. Según el Ministerio de Justicia, durante el año fueron ejecutados 65 hombres y 3 mujeres.

La mayoría de las condenas de muerte se imponían a personas declaradas culpables de pertenencia a grupos armados o de implicación en atentados perpetrados por tales grupos, secuestros u otros delitos violentos. Los procesos incumplían de manera sistemática las normas internacionales sobre juicios justos. Los acusados solían denunciar que las “confesiones” aceptadas como prueba de cargo se habían obtenido bajo tortura, durante interrogatorios llevados a cabo en régimen de incomunicación, y que no contaban con abogados defensores de su elección. En muchos casos, estas “confesiones” se emitían por televisión, a veces antes del juicio, lo que socavaba el derecho de toda persona a la presunción de inocencia. El gobierno casi nunca divulgaba información sobre ejecuciones, ni siquiera los nombres de las personas ejecutadas ni su número exacto.

  • El 16 de junio, el Tribunal Penal Central de Irak condenó a 15 hombres a muerte tras haberse emitido las “confesiones” de algunos de ellos por televisión días antes. Al parecer, los 15 eran miembros de grupos armados y, según informes, fueron declarados culpables de asesinar a decenas de personas y violar a mujeres y niñas (incluida la novia) en una boda celebrada en una localidad cercana a Al Tayi, al norte de Bagdad, en junio de 2006. El 24 de noviembre, el Ministerio de Justicia anunció que ese mismo día habían sido ejecutados 12 de ellos. Al final del año se ignoraba la suerte que habían corrido los otros tres.
  • Según informes, 10 hombres, incluidos un ciudadano tunecino y otro egipcio, que habían sido declarados culpables de “terrorismo” y asesinato fueron ejecutados el 16 de noviembre en la prisión de Al Kadhimiya, en Bagdad.
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Juicios de ex altos cargos del partido Baás y militares

El Alto Tribunal Penal Iraquí siguió juzgando a ex altos cargos del partido Baás y militares vinculados al gobierno de Sadam Husein por crímenes de guerra y lesa humanidad y otros delitos graves. Aunque su independencia e imparcialidad se habían visto minadas por las injerencias políticas, dictó varias condenas de muerte. En septiembre, su presidente afirmó ante el Parlamento que la actividad del tribunal ya había cesado, puesto que se habían visto ya todas las causas penales previstas.

  • Hadi Hassuni, Abd Hassan al Majid y Farouq Hijazi, ex altos cargos de los servicios de inteligencia, fueron condenados a muerte el 21 de abril por el asesinato de Taleb al Suhail, uno de los líderes de la oposición iraquí, cometido en Líbano en 1994. La Sala de Apelaciones del Alto Tribunal confirmó las condenas, pero al concluir 2001 seguían pendientes de la ratificación del presidente.
  • El 6 de junio, Aziz Saleh al Numan, ex alto cargo del partido Baás, fue condenado a muerte tras ser declarado culpable de crímenes de lesa humanidad en relación con la represión del alzamiento chií de 1991 en el sur de Irak.
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Ataques contra profesionales de los medios de comunicación

Una nueva ley aprobada en agosto con la aparente finalidad de proteger los derechos de los periodistas recibió las críticas de éstos y de las organizaciones de medios de comunicación, que seguían siendo objeto de amenazas y agresiones de las fuerzas de seguridad por motivos políticos, en lo que parecía constituir una campaña coordinada de represión de los medios de comunicación. Se perseguía especialmente a quienes trabajaban para medios independientes o de la oposición. Varios periodistas fueron detenidos y torturados.

  • El 8 de septiembre, el destacado periodista radiofónico Hadi al Mahdi murió abatido por disparos en su apartamento de Bagdad poco antes de una protesta a la que tenía previsto asistir. Sus amistades afirmaron que había recibido amenazas durante las semanas previas. Meses antes, él y otros tres periodistas habían sido detenidos por soldados cuando asistían a la protesta del 25 de febrero; pasaron la noche bajo custodia y fueron interrogados bajo tortura, con métodos como palizas, descargas eléctricas y amenazas de violación.
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Violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas estadounidenses

Las fuerzas de Estados Unidos participaron en varios sucesos en los que se registraron homicidios de civiles en circunstancias sospechosas.

  • El 7 de marzo, fuerzas conjuntas estadounidenses e iraquíes llegaron en helicóptero a la localidad de Allazika, en la provincia de Kirkuk, y asaltaron la casa del médico Ayad Ibrahim Mohammad Azzawi al Jibbouri. Se lo llevaron junto con su hermano Khalil, profesor. El 8 de marzo, el depósito de cadáveres de Tikrit se puso en contacto con la familia de Ayad al Jibbouri para que acudiera a recoger su cadáver, que fuerzas estadounidenses habían dejado allí el día anterior. Al finalizar el año no se sabía si Khalil al Jibbouri, a quien las fuerzas estadounidenses habían llevado a su base de Tikrit, estaba ya en libertad o continuaba recluido por haberse transferido su custodia a las autoridades iraquíes.
  • El 30 de julio, Shaij Hamid Hassan, líder tribal, y dos familiares suyos murieron en la localidad de Rufayat, al norte de Bagdad, cuando su casa fue atacada durante una operación conjunta de seguridad estadounidense e iraquí. Según informes, al menos otros seis miembros de la familia –incluidas cuatro mujeres– resultaron heridos.
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Campo de Ashraf

Las personas residentes en el campo de Ashraf, unos 60 kilómetros al norte de Bagdad, continuaban sometidas a un férreo control y a violencia por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes. El campo, rebautizado como Nuevo Irak, continuaba acogiendo a unos 3.250 exiliados iraníes, miembros y simpatizantes de la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán, que se oponía al gobierno iraní. El 8 de abril, tropas iraquíes asaltaron el campo, haciendo uso manifiestamente excesivo de la fuerza, incluida munición real, contra quienes intentaron oponer resistencia. Murieron alrededor de 36 residentes –28 hombres y 8 mujeres–, y más de 300 resultaron heridos. Posteriormente se impidió u obstaculizó que las personas heridas y otras gravemente enfermas salieran del campo para recibir tratamiento médico especializado.

Altos cargos del gobierno iraquí insistieron en que el campo se cerraría a finales de 2011, lo que llevó al ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, a solicitar un aplazamiento con el fin de entrevistar a los residentes que desearan registrarse como refugiados. Al concluir el año, el gobierno iraquí accedió a ampliar el plazo hasta abril de 2012 si los residentes se trasladaban al campo de la Libertad, cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.

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Región de Kurdistán

En la región de Kurdistán, especialmente en Sulaimaniya, también se registraron manifestaciones contra la corrupción y en demanda de reformas políticas.

Se promulgaron varias leyes, incluida una sobre las ONG que simplificaba el proceso de registro legal de éstas, permitía que recibiesen fondos de fuentes locales y extranjeras, reconocía su función de vigilancia de las instituciones públicas y el acceso a la información y les permitía abrir delegaciones y crear redes. Otra nueva ley, destinada a combatir la violencia contra las mujeres, prohibía una amplia diversidad de actos de violencia en el seno familiar, exigía que se protegiese la identidad de las víctimas y creaba un tribunal especial para enjuiciar los casos de violencia contra las mujeres.

Uso excesivo de la fuerza

Las fuerzas de seguridad kurdas emplearon fuerza excesiva, incluida munición real, para reprimir protestas en Sulaimaniya y Kalar, lo que provocó la muerte de al menos seis personas.

  • El 17 de febrero, Rezhwan Ali, muchacho de 15 años, murió en el acto tras recibir un disparo en la cabeza durante una manifestación de miles de personas en la plaza de Sara de Sulaimaniya. Al menos 50 personas más resultaron heridas.
  • El 19 de febrero, Surkew Zahid, de 16 años, y Sherzad Taha, de 28, sufrieron heridas graves cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra una protesta masiva en Sulaimaniya. Ambos murieron en el hospital al día siguiente. Al menos otras 14 personas resultaron heridas.

Tortura y otros malos tratos

Algunos activistas en favor de la democracia, incluidos miembros de partidos políticos de la oposición, fueron detenidos y torturados o sometidos a otros malos tratos.

  • Sharwan Azad Faqi Abdullah, detenido en Arbil durante las protestas del 25 de febrero, permaneció recluido durante cuatro días y sufrió tortura. Le propinaron reiterados puñetazos con el fin de obligarlo a firmar una “confesión”; el 11 de marzo, cuando una delegación de Amnistía Internacional se entrevistó con él en Arbil, aún presentaba lesiones aparentemente causadas por tortura.
  • A comienzos de diciembre, las fuerzas de seguridad kurdas detuvieron a decenas de miembros de la Unión Islámica del Kurdistán, partido islamista no autorizado, en las ciudades de Dohuk y Zajo. Muchos de ellos quedaron en libertad al cabo de unos días, pero al menos 14 permanecieron recluidos durante varias semanas. Según informes, algunos fueron torturados. Las detenciones se produjeron inmediatamente después de unos ataques de manifestantes islamistas contra tiendas que vendían bebidas alcohólicas y otros negocios.

Ataques contra trabajadores de los medios de comunicación

Varios periodistas, especialmente algunos que trabajaban para medios de comunicación independientes, sufrieron amenazas, hostigamiento o agresiones de individuos que parecían pertenecer a las fuerzas de seguridad.

  • El 29 de agosto, Asos Hardi, director del diario independiente Awene, fue golpeado por un desconocido armado cuando salía de su oficina en Sulaimaniya.
  • El 7 de septiembre, Ahmed Mira, director de la revista independiente Levin, pasó tres horas retenido en Sulaimaniya por miembros de una fuerza especial que le propinaron patadas y lo golpearon con la culata de un rifle. Quedó en libertad por orden judicial.
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