Annual Report 2013
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26 June 2012

Siria: Tortura y homicidio de personal médico detenido en la represión de Alepo

El descubrimiento de los cadáveres calcinados y mutilados de tres jóvenes que prestaban ayuda médica, una semana después de haber sido detenidos en la ciudad de Alepo, es otra prueba más del atroz desprecio de las fuerzas gubernamentales sirias hacia la inviolabilidad de la función de quienes realizan labores médicas. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy.

Los tres eran estudiantes de la Universidad de Alepo: Basel Aslan y Musab Barad eran estudiantes de cuarto curso de medicina, y Hazem Batikh estudiaba segundo curso de literatura inglesa y trabajaba como profesional médico de primeros auxilios.

Formaban parte de un equipo de médicos, enfermeros y trabajadores de primeros auxilios que proporciona tratamiento médico vital en “hospitales de campaña” improvisados montados para tratar a los manifestantes heridos por disparos de las fuerzas de seguridad y que, por tanto, no pueden acudir a hospitales estatales por temor a ser detenidos, torturados o, incluso, asesinados.

Desde su detención en la ciudad de Alepo el 17 de junio, estaban bajo la custodia de los servicios de inteligencia de las fuerzas aéreas.

“El brutal homicidio de estos jóvenes dedicados a la medicina que, con gran riesgo personal, rescataron y trataron a manifestantes heridos es una prueba más de que las fuerzas gubernamentales sirias están dispuestas a cometer crímenes atroces para silenciar la disidencia”, ha manifestado Donatella Rovera, asesora general de Respuesta a la Crisis de Amnistía Internacional, que ha regresado recientemente de Siria tras pasar allí varias semanas.

“A medida que el número de fallecidos a causa de la actual agitación ha ido en aumento, el gobierno del presidente Bachar el Asad ha intensificado su persecución a los heridos y a quienes les proporcionan tratamiento de emergencia para salvarles la vida.”

“Esos abusos forman parte de un patrón firmemente arraigado de crímenes contra la humanidad cometidos impunemente por las fuerzas de seguridad sirias.”

Los cadáveres quemados de los tres estudiantes se encontraron a primeras horas del 24 de junio en un automóvil carbonizado en la zona de Neirab, a las afueras de Alepo, en el noreste de la ciudad.

El personal médico que vio los cadáveres en el depósito dijo a Amnistía Internacional que Basel Aslan tenía una herida de bala en la cabeza y las manos atadas a la espalda.

Además, tenía un brazo y una pierna fracturados, le faltaban varios dientes y le faltaba también carne de las pantorrillas, hasta dejar el hueso al aire. También le habían arrancado varias uñas.

Los cadáveres de los otros dos estaban más calcinados y tenían también otras heridas.

Amnistía Internacional ha visto imágenes de los cadáveres que respaldan estas descripciones.

Los carnets de identidad y universitarios de los estudiantes se hallaron intactos junto con los cuerpos, lo que indica que los dejaron allí después de haber quemado los cadáveres.

Junto con estos tres se encontró un cuarto cadáver carbonizado, que aún no ha podido ser identificado.

Poco después de que los tres estudiantes fueran detenidos, uno de sus padres llamó al teléfono de su hijo y, según los informes, respondió un hombre no identificado, que dijo: “No han sabido educar a su hijo. Le vamos a enseñar cómo comportarse”.

Mientras los estudiantes estuvieron bajo custodia de los servicios de inteligencia de las fuerzas aéreas, sus amigos trataron en vano de lograr su liberación. Unos altos mandos de esos servicios de inteligencia –que, al parecer, habían liberado a detenidos a cambio de sobornos en el pasado– les dijeron que “los olvidaran”.

Represión en Alepo

Las fuerzas de seguridad han respondido casi sistemáticamente a las manifestaciones pacíficas de protesta de la ciudad de Alepo disparando munición real contra la multitud y deteniendo y torturando a manifestantes o presuntos manifestantes y a quienes les apoyaban.

A medida que, en las últimas semanas, en la ciudad se han ido produciendo manifestaciones más frecuentes y numerosas, la represión de las fuerzas de seguridad se ha ido volviendo más brutal y generalizada.

A finales de mayo, una delegación de Amnistía Internacional presenció cómo las fuerzas de seguridad disparaban indiscriminadamente con munición real contra manifestantes pacíficos en Alepo durante varios días consecutivos: mataron e hirieron a manifestantes y a transeúntes, entre ellos varios niños.

Ataques contra personal médico

Desde el principio de las protestas, que comenzaron en febrero de 2011, las fuerzas gubernamentales sirias han atacado a médicos y otros profesionales de la medicina de los que sospechaban que estaban proporcionando tratamiento vital de emergencia a manifestantes y transeúntes heridos en ataques deliberados o indiscriminados.

Amnistía Internacional documentó esos ataques en un informe publicado el pasado mes de octubre.

Las fuerzas gubernamentales y las milicias también han destruido y quemado sistemáticamente hospitales de campaña y clínicas en los pueblos y ciudades que han atacado.

“Los médicos y el personal de primeros auxilios que trabajan en situaciones de disturbios y conflicto corren enormes riesgos para proporcionar tratamiento inmediato que pueda salvar la vida a los heridos y para evacuarlos a lugares seguros. En Siria, esos riesgos se multiplican por la política gubernamental de atacar a los profesionales de la medicina y tomar represalias contra ellos”, ha manifestado Donatella Rovera.

“Es preciso advertir a los responsables de esas graves violaciones de derechos humanos, en los niveles más altos del gobierno, de que no podrán gozar para siempre de impunidad por esos crímenes.”

Ya en abril de 2011, Amnistía Internacional concluyó que se estaban cometiendo crímenes contra la humanidad en el contexto de la represión ejercida por el gobierno sirio, desde marzo de ese año, contra los manifestantes.

La organización ha pedido reiteradamente al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación, en constante deterioro, a la Corte Penal Internacional (CPI) y que deje claro que esos delitos están sometidos a la jurisdicción universal.

“Rusia debe dejar de bloquear una acción enérgica del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin al sufrimiento en Siria”, ha manifestado Donatella Rovera.

“Aún más importante, debe apoyar que se remita la situación de Siria a la CPI.”

AI Index: PRE01/307/2012
Region Middle East And North Africa
Country Syria
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