Una niña con un cartel que dice: “Bienvenidos a Roma. ¡Firma contra el Plan Nómada!” en un acto celebrado en el campamento de Tor de’ Cenci, Roma (Italia), julio de 2012. © Amnistía Internacional
Desalojos forzosos, segregación y discriminación; desde luego, para los miles de romaníes que viven en campamentos en Italia no hay nada como el propio hogar.
Tener que vivir en sórdidos campamentos con poco o ningún acceso al agua y a la electricidad es una realidad para muchos romaníes. En lugar de ayudar a que los hombres, mujeres, niños y niñas vivan en condiciones más dignas, las autoridades italianas están desalojándolos forzosamente, a menudo avisándolos con tan poca antelación que no pueden recoger sus pertenencias. Muchas veces se desaloja a las familias sin ofrecerles un alojamiento alternativo, lo que las obliga a construir una nueva choza en otro lugar o a terminar sin casa.
Otras veces, se traslada a los romaníes a campamentos “oficiales” en zonas aisladas. Segregadas del resto de la población, rodeadas de vallas y cámaras, estas familias tienen grandes dificultades para acceder incluso a servicios básicos como escuelas, comercios y atención médica.
Ambas medidas son formas de discriminación, y la discriminación está prohibida por el derecho internacional.
En febrero de 2012, el gobierno italiano presentó a la Comisión Europea una estrategia nacional, comprometiéndose a poner fin a la segregación y a promover la inclusión de los romaníes. Han pasado seis meses y las autoridades no han cumplido su palabra.
Como jefe del gobierno, el primer ministro Mario Monti es responsable de garantizar que la estrategia se aplica en la práctica. Pide a Monti que recuerde el compromiso que hizo su gobierno de respetar los derechos de los niños, niñas, mujeres y hombres romaníes.
Es hora de que nos alcemos y digamos “no” a los desalojos forzosos y a la segregación.
Take Action