Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo
28 septiembre 2010
Acabemos con la prohibición total del aborto en Nicaragua

Desde julio de 2008 todas las formas de aborto se consideran delito en Nicaragua. 

Las mujeres y las niñas que tratan de someterse a un aborto se enfrentan ahora a largas penas de cárcel, incluso cuando han quedado embarazadas a consecuencia de una violación o cuando su vida o su salud corre peligro de seguir adelante con el embarazo.

Además, la ley expone al procesamiento a las mujeres y las niñas que han sufrido un aborto espontáneo, ya que pueden ser falsamente acusadas de haberlo provocado. 

Los profesionales de la salud que prestan servicios de aborto para preservar la vida y la salud de las mujeres y las niñas pueden ser objeto de las mismas sanciones, y eso a pesar de que los protocolos actuales sobre buenas prácticas del propio Ministerio de Salud nicaragüense recomienda la interrupción del embarazo para tratar complicaciones obstétricas concretas.

Al prohibir el acceso a los servicios de aborto a las víctimas de violencia sexual, la ley condena a todas las víctimas de violación, incluidas las que aún son niñas, a llevar a término el embarazo, al margen de sus deseos o de los peligros que ello represente para su bienestar físico o mental.

En numerosos casos de violaciones de niñas, el maltratador es un familiar, por lo que la actual ley obliga a muchas a dar a luz a su propio hermano o hermana. 

Esta draconiana prohibición repercute con mayor dureza en las mujeres y niñas de entornos más pobres. Las mujeres con pocos recursos económicos y menos opciones seguras pueden verse obligadas a actuar al margen de la ley y buscar abortos clandestinos, poniendo en peligro su salud y arriesgándose a ser encarceladas. Leyes como la de la prohibición total del aborto en Nicaragua dan lugar a un incremento en el número de abortos inseguros e ilegales.

La penalización del aborto y la negación del acceso a servicios de aborto seguros y legales, en los casos en los que la continuación del embarazo pone en peligro la vida o la salud de la mujer o la niña o en los que el embarazo es consecuencia de una violación, es una violación grave de los derechos humanos.

El gobierno de Nicaragua ha dado un enorme paso atrás al adoptar esta ley. Las autoridades deben actuar urgentemente para revocarla y para garantizar el acceso a servicios seguros y legales de aborto cuando la prolongación del embarazo ponga en peligro la vida o la salud de la mujer o la niña y cuando éstas sean víctimas de violación.

El 28 de septiembre, Amnistía Internacional sumará su voz a un llamamiento regional en favor de la despenalización del aborto en Latinoamérica y el Caribe. Las mujeres y las niñas de Nicaragua y de toda la región tienen derecho a la vida, a vivir con dignidad y a no ser obligadas, bajo amenaza de prisión, a llevar a término embarazos que son producto de actos de violencia sexual o que ponen en peligro su salud o su vida.

Foto:  Profesional de la salud atiende a una paciente en un hospital público de la ciudad de Ocotal, Nicaragua.  ©IPAS

826
acciones emprendidas

Actúa

Appeal for Action

¡Actúa!

Haz clic en el botón “Enviar” para remitir la carta por correo electrónico al presidente de Nicaragua y pedir la despenalización del aborto en el país. 

Prohibición total del aborto en Nicaragua

Señor Presidente Ortega:
La penalización del acceso a los servicios de aborto y la negación de servicios de aborto seguros y legales incluso cuando peligra la vida o la salud de una mujer o una niña de seguir adelante con el embarazo o cuando éste es resultado de una violación, constituye una violación de derechos humanos.
Privar a mujeres y niñas de acceso a esta atención médica básica mediante la amenaza de una sanción penal pone en peligro su vida y su salud, y sitúa a Nicaragua entre los escasos países del mundo –sólo el tres por ciento– que han aprobado una legislación tan draconiana.
Esta decisión retrógrada pone a Nicaragua en desventaja con respecto al resto del mundo y a la mayor parte de los demás países de América Latina.
La penalización del aborto en todas las circunstancias empuja a mujeres y niñas a recurrir a abortos clandestinos que pueden causarles problemas de salud a largo plazo, infertilidad y muerte.
La penalización del aborto en todas las circunstancias es ilegítima, ilógica e inaplicable.
A menudo es difícil –en algunos casos imposible– demostrar si una mujer ha sufrido un aborto espontáneo o se trata de un aborto inducido. Por esta razón, las miles de mujeres y niñas que sufren abortos espontáneos cada año en Nicaragua, y las personas que las asisten, corren el riesgo de ser falsamente acusadas de inducir un aborto, sobre todo en los entornos más empobrecidos, donde su acceso a representación letrada es más limitado.
La penalización de todas las formas de aborto, además, deja al personal médico y de enfermería atado de pies y manos. La incertidumbre y el miedo que ha generado la penalización causa retrasos en las decisiones sobre complicaciones obstétricas, e impide a los profesionales de la salud dispensar tratamiento médico y atención obstétrica para salvar vidas. Aunque las Normas y Protocolos para la Atención de Complicaciones Obstétricas (Protocolos Obstétricos) del Ministerio de Salud nicaragüense sobre buenas prácticas para la atención de complicaciones durante el embarazo recomiendan su interrupción en caso de complicaciones obstétricas concretas, todo profesional que siga esta recomendación podría enfrentarse ahora a un proceso penal porque la legislación entra en conflicto directo con los Protocolos Obstétricos.
La prohibición total del aborto priva a las mujeres y niñas embarazadas por violación de la oportunidad de decidir libremente si desean seguir adelante con el embarazo, sin ser coaccionadas a continuar con el embarazo en contra de su voluntad bajo amenaza de cárcel.
Esta ley afecta sobre todo, inevitablemente, a las mujeres y niñas que dependen de los servicios públicos de salud y viven en la pobreza, ya que la población de sectores más acomodados puede viajar al extranjero para recibir el tratamiento que necesitan.
Le insto a dar todos los pasos necesarios para garantizar que se derogan los artículos 143, 145, 148 y 149 del Código Penal nicaragüense.
Asimismo, debe garantizar el acceso a servicios de aborto legales y seguros sin restricciones ilógicas para mujeres y niñas cuya vida o salud peligra de seguir adelante con el embarazo o cuyo embarazo es producto de una violación.
Atentamente,

Firma con tu nombre

520,235
acciones emprendidas
por personas como tú