Chad no es un lugar seguro para las mujeres

Las mujeres sudanesas que viven en campos de refugiados en el este de Chad se enfrentan a violaciones y otras formas de violencia. Fuera de los campos, se enfrentan a una variedad de abusos que van desde el hostigamiento y las amenazas a las agresiones físicas, cometidos por miembros de grupos armados de oposición, bandidos y miembros de las fuerzas de seguridad de Chad. En los campos de refugiados donde viven, las mujeres y las niñas están expuestas también a sufrir violencia a manos de otros refugiados, incluso de miembros de sus propias familias y, en algunos casos, del personal de las organizaciones humanitarias.

El este de Chad, que comparte frontera con Darfur, la conflictiva región de Sudán, sigue devastado por el conflicto y la inseguridad y acoge a más de 260.000 refugiados sudaneses (mujeres, niñas y niños en su mayoría), así como a 180.000 personas internamente desplazadas.

Pocas de las mujeres que se enfrentan a esta violencia pueden esperar que se haga justicia. Existe una cultura de la impunidad profundamente arraigada, lo que significa que las mujeres consideran que sirve de bien poco denunciar la violencia a la que se enfrentan, ya que rara vez los responsables comparecen ante la justicia. Las mujeres que se atreven a denunciar la violencia que padecen se enfrentan a la falta de protección, aun al amparo de la ley, y a un sistema de justicia que no dispone de los medios necesarios para abordar casos de violación y otros actos de violencia cometidos contra las mujeres. El sistema cuenta con escasos recursos y carece, incluso, de suficientes salas de juicios para albergar los procesos.

Hay una fuerza policial de Chad (el Destacamento Integrado de Seguridad, DIS) que ha sido formada y que trabaja con la MINURCAT, la misión de las Naciones Unidas en el país, para garantizar la seguridad en los campos de refugiados y sus alrededores, así como en los asentamientos para personas internamente desplazadas en el este de Chad. Aunque el despliegue de la misión de las Naciones Unidas y el DIS han reducido los niveles de violencia en el país, las mujeres y las niñas refugiadas siguen teniendo que hacer frente a la violación y a otras formas de violencia en los campos de refugiados y sus alrededores.

El gobierno de Chad acaba de pedir al Consejo de Seguridad de la ONU que no renueve el mandato de la MINURCAT después del 15 de marzo de 2010. Sin esta protección, es probable que mujeres y niñas se vean expuestas a sufrir nuevas agresiones.

¡Actúa! Pide al presidente de Chad que aumente la protección de las mujeres y las niñas refugiadas en el este de Chad.

Fotografía: Un grupo de mujeres vuelve de recoger leña cerca del campo de refugiados de Gaga, Chad, mayo de 2009.

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