05 febrero 2010
Detengan las violaciones de derechos humanos de la población uigur en China

Una mujer uigur protesta ante un grupo de la policía paramilitar en Urumqi, 7 de julio de 2009.

La represión policial de manifestaciones pacíficas de personas de etnia uigur en Urumqi, en julio de 2009, recordó a incidentes pasados, entre los que se incluye la violenta represión de una protesta uigur en Gulja (Yining, en chino) en febrero de 1997, hace 13 años.

Durante ese intervalo de tiempo, las autoridades chinas no han abordado de forma efectiva las quejas que de antiguo viene haciendo la población uigur sobre el trato discriminatorio y las violaciones generalizadas de sus derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.


El 5 de febrero de 1997, decenas de personas murieron o resultaron heridas en Gulja, en la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang (XUAR) cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego sobre manifestantes uigures.

Ese día, los residentes uigures de Gulja habían iniciado una manifestación pacífica. Protestaban contra el cierre de las escuelas religiosas independientes, contra la prohibición del meshreps, una forma tradicional de reunión social, contra la suspensión de la liga de fútbol local uigur y contra la alta tasa de desempleo entre la población de dicha etnia.
Las fuerzas de seguridad registraron casa por casa, deteniendo a los presuntos manifestantes y a partidarios y partidarias. Muchas de las personas detenidas fueron torturadas, algunas hasta la muerte, según los informes.

No se tienen noticias de que se haya llevado a cabo una investigación independiente sobre las denuncias de graves violaciones de los derechos humanos en Gulja.

Violencia en 2009
El año pasado, la violencia estalló nuevamente en Urumqi (Wulumuqi, en chino) y en otras partes de la región XUAR tras la represión policial de manifestaciones inicialmente pacíficas de personas de etnia uigur, el 5 de julio.

En 2009, los manifestantes protestaban contra la falta de acción inicial ante la muerte de al menos dos trabajadores uigures tras una revuelta violenta en una fábrica en el sur de China, en Shaoguan, provincia de Guangdong, el 26 de junio.

Las medidas represivas incluyeron registros casa por casa, y detenciones y desapariciones generalizadas. A estas acciones siguieron actos violentos durante varios días entre personas de etnia uigur y miembros chinos de etnia han.

Los informes oficiales del gobierno indican que 197 personas murieron, la mayoría de etnia han a manos de uigures, y que más de 1.600 personas resultaron heridas.

Sin embargo, testigos entrevistados por Amnistía Internacional tras los disturbios contradicen la versión oficial de los acontecimientos. Han declarado haber sido testigos del uso excesivo de la fuerza contra manifestantes uigures por parte de las fuerzas de seguridad, por ejemplo propinando palizas, usando gas lacrimógeno y disparando directamente contra multitudes de manifestantes, lo que provocó la muerte a, posiblemente, cientos más. 

No se ha llevado a cabo ninguna investigación sobre los actos violentos de julio de 2009 hasta la fecha.

Represión ilimitada
Desde julio, las autoridades han detenido a miles de personas, han llevado a decenas a juicio y han amenazado a quienes tomaron parte en los disturbios con duras condenas. A finales de enero de 2010, 26 personas habían sido condenadas a muerte en relación con los disturbios de 2009 y nueve, ejecutadas.

La región ha sido testigo de juicios y ejecuciones precipitados, de la falta de representación letrada para las personas detenidas, de redadas indiscriminadas y de detenciones sin cargos o sin juicio de personas de etnia uigur, con el pretexto de destruir las “tres fuerzas” del “separatismo, el terrorismo y el extremismo religioso”.

Las autoridades chinas no han reconocido ni abordado de forma correcta la represión y las políticas discriminatorias que avivaron los disturbios de Gulja en 1997 y de Urumqi en 2009.

Éstas incluyen la detención arbitraria, los juicios injustos, la discriminación laboral y la represión de las libertades religiosas y de los derechos culturales.

Han interpretado toda muestra de disenso uigur como el fruto de actividades “terroristas” o “separatistas”, justificando de este modo la dura represión de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de los uigures.

Las constantes violaciones de los derechos humanos que sufre la población uigur deben ser abordadas de forma urgente para lograr la “armonía social” que el gobierno chino dice buscar. La identidad étnica uigur está siendo sometida a un desgaste sistemático. Son discriminados por el mero hecho de ser quienes son.
 
Más información
Rebiya Kadeer's personal account of Gulja after the massacre on 5 February 1997
La identidad étnica uigur amenazada en China

Fotografía: Una mujer uigur protesta ante un grupo de la policía paramilitar en Urumqi, 7 de julio de 2009. © ASSOCIATED PRESS/Ng Han Guan

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