25 junio 2012
Insta al gobierno estadounidense a pedir disculpas a Maher Arar, superviviente de tortura

Maher Arar, superviviente de tortura, en Canadá, 18 de abril de 2007. © Amnistía Internacional


Maher Arar, ciudadano canadiense y padre de dos hijos, regresaba a su casa en Canadá después de visitar a la familia de su esposa en Túnez en 2002. Mientras hacía transbordo en el aeropuerto JFK de Nueva York, las autoridades estadounidenses lo detuvieron y lo mantuvieron retenido durante 12 días. Posteriormente fue trasladado en secreto a Siria, a través de Jordania, donde lo mantuvieron recluido durante año y medio y lo torturaron.

Fue puesto en libertad sin cargos y se le permitió regresar a Canadá. Una investigación llevada a cabo por las autoridades judiciales canadienses confirmó que había sido torturado en Siria y consideró probable que las autoridades estadounidenses hubiesen confiado en información inexacta facilitada por las autoridades canadienses. La investigación señaló asimismo que averigüaciones exhaustivas llevadas a cabo por las autoridades canadienses no habían encontrado de hecho “ninguna información que pudiese implicar al Sr. Aran en actividades terroristas”. Posteriormente, el gobierno canadiense reconoció el papel desempeñado por funcionarios canadiense en la terrible experiencia que vivió, por lo que le otorgaron una indemnización y le ofrecieron una disculpa oficial.

Por el contrario, Estados Unidos se negó rotundamente a colaborar con la investigación canadiense y, aunque en una sesión del comité celebrada en 2007 en la Cámara de Representantes de Estados Unidos un reducido número de congresistas tomó la iniciativa a título personal de ofrecer sus disculpas a Maher Arar por videoconferencia en Canadá, el presidente estadounidense y el Congreso en pleno no se han disculpado ni han ofrecido a Maher Arar reparación de ningún tipo. De hecho, el Departamento de Justicia ha logrado impedir que Maher Arar obtenga reparación ante los tribunales, basándose, no en los fundamentos de la demanda, sino en supuestos “importantes asuntos de seguridad nacional”.

Funcionarios canadienses han solicitado asimismo al gobierno estadounidense que elimine el nombre de Maher Arar de la lista de sospechosos que maneja Estados Unidos, solicitud que ha sido rechazada. Por este motivo, le sigue resultando imposible viajar a Estados Unidos o sobrevolar el espacio aéreo estadounidense, y tiene dudas constantes sobre otros países que podrían haber adoptado la lista de sospechosos estadounidense. Además, cree firmemente que eliminar su nombre de la lista contribuiría en gran medida a recuperar su reputación.

La tortura es inmoral e ilegal y constituye un delito. Firma la petición que figura a continuación para instar al presidente Obama y al Congreso estadounidense a pedir disculpas a Maher Arar y ayuda a acabar con la tortura para siempre.

Sr. Presidente Barack H. Obama:

Le instó a pedir disculpas a Maher Arar por la tortura que sufrió a causa de las actuaciones de funcionarios estadounidenses. Es lo que debe hacerse y lo que la ley exige al gobierno estadounidense.

Con arreglo al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención de la ONU contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y otros tratados de derechos humanos, el gobierno estadounidense está obligado a hacer efectivo el derecho de las víctimas de tortura a recurso y reparación —incluida una disculpa— por el sufrimiento padecido.

Le insto a garantizar que el gobierno estadounidense cumple con la obligación de concecer a Maher Arar un recurso y una reparación plenos.

[Para ver la lista completa de recomendaciones que enviaremos al gobierno de Estados Unidos, haz clic en el adjunto que figura a continuación]

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