Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo
06 marzo 2009
El gobierno afgano debe adoptar medidas enérgicas para proteger a las defensoras de los derechos humanos
Women in Kabul queuing to register to vote in the national elections in 2005"Estoy recibiendo amenazas de muerte y en una ocasión han intentado secuestrar a mi hijo de nueve años […] Las personas que me amenazan me dicen con toda claridad que debo cerrar el refugio para mujeres en peligro y que si no lo hago me atenga a las consecuencias."


Shahla, defensora de los derechos humanos de las mujeres y directora de un refugio para mujeres que corren peligro de ser víctimas de matrimonio forzado y de violencia sexual e intrafamiliar.

Coincidiendo con la intervención internacional dirigida por Estados Unidos en octubre de 2001 con el fin de derribar el régimen opresor de los talibanes, el gobierno afgano se comprometió a proteger los derechos humanos de las mujeres y promover la igualdad de género en Afganistán; sin embargo, ocho años después, la difícil situación de Shahla es una prueba fehaciente de que la condición de las mujeres afganas sigue siendo muy dura.

Después de la caída del régimen talibán se han registrado algunos avances en el respeto por los derechos de las mujeres, sobre todo gracias a la creación de un Ministerio de Asuntos de la Mujer, a una Constitución que otorga a las mujeres una condición igual a la de los hombres, a un mejor acceso a la educación y a la representación de las mujeres en el Parlamento.

Sin embargo, las mujeres y las niñas afganas siguen siendo víctimas de una violencia endémica, como violencia en el ámbito familiar, secuestros y violaciones a manos de hombres armados, trata de personas, matrimonios forzados (cada vez más prematuros) y verse obligadas a servir de moneda de cambio en el arreglo de disputas y en la liquidación de deudas.

Un reducido número de valientes defensoras de los derechos humanos se atreven a cuestionar la condición de las mujeres y a promover los derechos humanos mediante el ejercicio de diversas actividades, como denunciar los abusos de los señores de la guerra locales, administrar casas refugio, sensibilizar a la población sobre los matrimonios forzados y prematuros y organizar programas educativos y servicios de planificación familiar.

Estas valerosas mujeres suelen ser víctimas de agresiones y actos de intimidación, sobre todo por parte de poderosos miembros de la sociedad, en algunos casos, funcionarios del gobierno, en otros, aliados de los talibanes y de otras fuerzas antigubernamentales.

En ocasiones, estas mujeres sufren incluso agresiones a manos de familiares que tal vez se oponen políticamente a su postura franca y decidida o se sienten molestos por ella.

En muchos casos, las defensoras de los derechos humanos han sido víctimas de amenazas de muerte, intentos de secuestro perpetrados contra ellas o familiares suyos y agresiones físicas, incluidos ataques con ácido. Algunas han huido del país, mientras que a otras las han matado por atreverse a alzar la voz. 

En 2007 mataron a tiros a Zakia Zaki, directora de Radio Paz en la provincia de Parwan y conocida detractora de los señores de la guerra, mientras dormía junto a sus dos hijos de corta edad.

Anteriormente había recibido varias amenazas de muerte tras criticar a los talibanes y a algunos cabecillas locales. Hasta el momento no se ha puesto a nadie a disposición judicial por este crimen horrible.

Laila, defensora de los derechos humanos que trabaja para que se haga justicia a las víctimas de crímenes de guerra, señaló a Amnistía Internacional: “Desde 2007 estoy sometida a una presión sistemática por personas que me llaman por teléfono, me envían mensajes de correo electrónico, me siguen por la calle y amenazan con matarme. Durante los primeros seis meses de 2008, al menos en dos ocasiones intentaron secuestrar a mis hijos cuando volvían de la escuela”.

La falta de voluntad política y la discriminación de las mujeres en los sistemas de justicia formal e informal refuerzan el clima de impunidad y consolidan las actitudes culturales y las prácticas abusivas que reprimen sus derechos.

La policía, los tribunales y las jirgas locales (consejos tribales) no atienden casi nunca las denuncias de las mujeres y rara vez se pone a disposición judicial a quienes las agreden o violan sus derechos.

Aunque Afganistán ha firmado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y su Constitución garantiza la igualdad de derechos de hombres y mujeres, ni el gobierno ni la comunidad internacional –que sufraga el 90 por ciento del gasto público del país– han conseguido garantizar que se respeten, protejan y hagan realidad los derechos humanos de todas las mujeres y niñas afganas.

Para mejorar realmente la condición de las mujeres afganas, el gobierno debe adoptar de inmediato medidas efectivas con el fin de garantizar que los defensores y defensoras de los derechos humanos estén en condiciones de desempeñar un papel crucial en la promoción y protección de los derechos humanos en Afganistán sin temor a sufrir violencia ni intimidación.

Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, actúa para pedir que se proteja de manera adecuada a las defensoras de los derechos humanos en Afganistán.

1081
acciones emprendidas

Actúa

Appeal for Action

¡Actúa!

Protección de las defensoras de los derechos humanos en Afganistán

Estimado Sr. Presidente:
Como seguramente sabrá, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional
de la Mujer. Con motivo de esta importante efeméride, me dirijo a usted
para instarle a que apoye el trabajo de las defensoras de los derechos
humanos en Afganistán y a que adopte de inmediato medidas efectivas con
el fin de que puedan llevar a cabo su crucial tarea sin temor a sufrir
violencia ni intimidación.
Coincidiendo con la intervención internacional dirigida por Estados
Unidos en octubre de 2001 con el fin de derribar el régimen opresor de
los talibanes, el gobierno afgano se comprometió a proteger los
derechos humanos de las mujeres y promover la igualdad de género en
Afganistán. Las defensoras de los derechos humanos desempeñan un papel
crucial en la consecución de avances en este terreno, por ejemplo,
administrando casas refugio para mujeres en peligro, sensibilizando a
la población sobre los matrimonios forzados y precoces y organizando
programas educativos y servicios de planificación familiar. 
Lamentablemente, muchas de ellas son víctimas de agresiones a causa a
su trabajo, que suele interpretarse de manera errónea como un desafío
al orden religioso y social imperante en Afganistán.
En muchos casos, las defensoras de los derechos humanos han sido
víctimas de amenazas, intentos de secuestro perpetrados contra ellas o
familiares suyos y agresiones físicas, incluidos ataques con ácido.
Lamentablemente, algunas, como la periodista Zakia Zaki en 2007, han
perdido la vida por alzar la voz, mientras que otras han huido del
país.
Le insto a que respalde el trabajo de los defensores y defensoras de
los derechos humanos y en concreto a que adopte medidas para:
•    promover y aplicar los principios de la Declaración de la ONU
sobre los Defensores de los Derechos Humanos (1998), incluido el
derecho a divulgar opiniones, información y conocimientos sobre todos
los derechos humanos y todas las libertades fundamentales;
•    garantizar que los defensores y defensoras de los derechos humanos
puedan analizar, formarse y sostener opiniones sobre la observancia de
todos los derechos humanos y llamar la atención de la población sobre
estos asuntos sin temor a sufrir persecución ni castigos;
•    garantizar que los defensores y defensoras de los derechos humanos
dispongan de recursos efectivos si se violan sus derechos y que se les
proteja en la ley y en la práctica;
•    promover la concienciación de la población sobre el papel y el
trabajo de los defensores y defensoras de los derechos humanos;
•    promover la sensibilización de los miembros de la policía y de
otros funcionarios del Estado sobre el papel y el trabajo de las
defensoras de los derechos humanos, facilitándoles, por ejemplo, la
formación adecuada;
•    establecer un plan nacional para la promoción y protección de los
derechos humanos, tanto los civiles y políticos como los económicos,
sociales y culturales, y poner de relieve su universalidad e
indivisibilidad, así como el papel y el trabajo de los defensores y
defensoras de los derechos humanos, en consonancia con los compromisos
consagrados en el Pacto para Afganistán.
Gracias de antemano por prestar atención a una cuestión tan importante.

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