Las empresas petroleras y el gobierno nigeriano deben sanear la industria petrolera del delta del Níger
30 junio 2009
Cientos de miles de personas han sufrido las consecuencias de la contaminación causada por el petróleo en el delta del Níger, especialmente las más pobres y las que dependen de medios de vida tradicionales como la pesca y la agricultura.
Las repercusiones que tiene en los derechos humanos son graves, apenas se informa sobre ellas y han sido objeto de escasa atención por parte del gobierno de Nigeria o de las empresas petroleras. Los problemas se han visto exacerbados por la falta de información.
Los vertidos de petróleo y residuos y la combustión de gases (los gases se separan del petróleo y, en Nigeria, la mayor parte se desecha como residuo y se quema) son endémicos en el delta del Níger. Esta contaminación, que afecta a la zona desde hace décadas, ha provocado daños en la tierra, el agua y la calidad del aire.
Las comunidades del delta del Níger rara vez tienen acceso siquiera a información básica sobre el impacto que la industria petrolera tiene en su vida, incluso siendo ellas las comunidades “anfitrionas”.
Tanto el gobierno de Nigeria como Shell –la principal empresa petrolera en tierra firme que opera en el delta del Níger– tienen la responsabilidad de sanear las actividades petroleras y de depurar las consecuencias que la industria petrolera del delta del Níger tiene sobre las personas.
Amnistía Internacional pide al gobierno de Nigeria y al nuevo consejero delegado de Shell que saneen la industria petrolera y depuren las consecuencias que la contaminación causada por el petróleo tiene sobre los derechos de las personas que viven en el delta del Níger.
En particular, pedimos al nuevo consejero delegado de Shell que durante sus 100 primeros días en el cargo haga pública toda la información sobre el impacto de las operaciones de Shell en Nigeria
y que se comprometa públicamente a sanear las operaciones de Shell en el delta del Níger. El señor Peter Voser tomará posesión de su cargo como consejero delegado de Shell el 1 de julio de 2009.
Las repercusiones que tiene en los derechos humanos son graves, apenas se informa sobre ellas y han sido objeto de escasa atención por parte del gobierno de Nigeria o de las empresas petroleras. Los problemas se han visto exacerbados por la falta de información.
Los vertidos de petróleo y residuos y la combustión de gases (los gases se separan del petróleo y, en Nigeria, la mayor parte se desecha como residuo y se quema) son endémicos en el delta del Níger. Esta contaminación, que afecta a la zona desde hace décadas, ha provocado daños en la tierra, el agua y la calidad del aire.
Las comunidades del delta del Níger rara vez tienen acceso siquiera a información básica sobre el impacto que la industria petrolera tiene en su vida, incluso siendo ellas las comunidades “anfitrionas”.
Tanto el gobierno de Nigeria como Shell –la principal empresa petrolera en tierra firme que opera en el delta del Níger– tienen la responsabilidad de sanear las actividades petroleras y de depurar las consecuencias que la industria petrolera del delta del Níger tiene sobre las personas.
Amnistía Internacional pide al gobierno de Nigeria y al nuevo consejero delegado de Shell que saneen la industria petrolera y depuren las consecuencias que la contaminación causada por el petróleo tiene sobre los derechos de las personas que viven en el delta del Níger.
En particular, pedimos al nuevo consejero delegado de Shell que durante sus 100 primeros días en el cargo haga pública toda la información sobre el impacto de las operaciones de Shell en Nigeria
y que se comprometa públicamente a sanear las operaciones de Shell en el delta del Níger. El señor Peter Voser tomará posesión de su cargo como consejero delegado de Shell el 1 de julio de 2009.
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