25 noviembre 2010
No más violencia sexual contra las jóvenes nicaragüenses: escucha sus voces, actúa sobre sus palabras

"Yo exijo que respeten nuestros derechos como mujeres. Somos jóvenes y tenemos derechos y si no los respetan seguiremos en la lucha."
Clara, promotora de los derechos de los jóvenes, 18 años.

La violación y los abusos sexuales son delitos generalizados en Nicaragua, y la mayoría de las víctimas son jóvenes. Más de dos tercios de las violaciones denunciadas entre 1998 y 2008 se cometieron contra niñas menores de 17 años.

Las jóvenes que sufren violencia sexual o que corren el riesgo de sufrirla tienen difícil acceso a la información. Muchas se encuentran atrapadas en situaciones abusivas en las que no hay una salida clara. El estigma asociado a los delitos sexuales implica que, a menudo, es a la víctima a quien se culpa, y no al agresor.

Para las niñas que denuncian, la lucha por obtener justicia puede ser traumática. Los fallos y la falta de recursos del sistema de justicia significan que, a menudo, los casos se derrumban y los agresores quedan libres. Las sobrevivientes de violaciones y de abusos sexuales que consiguen llegar hasta la vista judicial a menudo abandonan porque el proceso legal es demasiado caro o demasiado traumático.

Las jóvenes sobrevivientes de violación o de abuso sexual reciben un mínima apoyo del gobierno, o ninguno, para rehacer sus vidas. Las afortunadas tienen acceso a ayuda psicológica y jurídica en centros o refugios independientes para mujeres y jóvenes, pero esto no basta para garantizar ayuda a todas las niñas que lo necesitan.

Algunas jóvenes sobrevivientes se enfrentan al trauma adicional de descubrir que el violador las ha dejado embarazadas. Las que deciden llevar su embarazo a término reciben apenas una pequeña ayuda del Estado, si es que reciben alguna, para recuperar sus sueños y esperanzas de futuro. Para otras, la idea de dar a luz a un bebé fruto de una violación es insoportable. Sin embargo, una ley de 2008 que tipifica el aborto como delito en cualquier circunstancia, incluso para aquellas niñas víctimas de violación, no les deja muchas opciones.

El gobierno tiene la obligación de prevenir la violencia sexual contra las niñas en Nicaragua, de proteger a las jóvenes sobrevivientes y de garantizar que tienen acceso a la justicia y a la reparación.

Fotografía: Connie, una joven sobreviviente que sufrió violencia sexual entre los nueve y los catorce años, dibuja sus esperanzas de futuro. © Amnistía Internacional 2010

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