18 diciembre 2009
Protección de los trabajadores y trabajadoras migrantes en Corea del Sur

ProtestCorea del Sur fue uno de los primeros países asiáticos que garantizó los derechos de los trabajadores y trabajadoras migrantes, pero actualmente éstos están expuestos a condiciones de trabajo abusivas, como discriminación, insultos y malos tratos.

Unos 500.000 trabajadores y trabajadoras migrantes no cualificados trabajan en Corea del Sur en fabricas, en la construcción, en la agricultura y en otros sectores.

Deben trabajar muchas horas, hacer turnos nocturnos, en muchos casos sin cobrar horas extras, y a menudo les retienen los salarios. Su salario medio es menor que el de los trabajadores y trabajadoras surcoreanos que ocupan puestos similares, y están más expuestos a sufrir accidentes laborales, por los que reciben un tratamiento médico y una indemnización inadecuados.

Las trabajadoras migrantes corren especial peligro de ser explotadas. Muchas son agredidas o acosadas sexualmente por sus jefes o compañeros, y algunas han sido víctimas de trata por sus empleadores.

El gobierno surcoreano anunció en septiembre de 2008 que iba a “aplicar medidas enérgicas con los extranjeros ilegales”, reduciendo su número a la mitad para 2012.

Esto ha supuesto un aumento radical de las redadas de inmigración en los lugares de trabajo, las calles, las cercanías de los nudos de transporte, los mercados y los domicilios privados de los trabajadores y trabajadoras migrantes. De 2007 a 2008, el número de detenciones de trabajadores y trabajadoras migrantes en situación irregular aumentó un 50 por ciento.

De enero a mayo de 2009, más de 11.000 trabajadores y trabajadoras migrantes irregulares fueron aprehendidos y detenidos, y otros más de 11.000 fueron expulsados.

Amnistía Internacional ha denunciado casos de detención arbitraria, expulsiones colectivas y violaciones de los procedimientos de actuación policial en la aplicación de estas medidas enérgicas.

Las redadas masivas han desbordado los centros de detención, contribuyendo a problemas de hacinamiento, malas condiciones de reclusión y retrasos en el acceso a tratamiento médico.

Algunos trabajadores y trabajadoras migrantes irregulares están recluidos en antiguas oficinas, remodeladas como centros de detención. Estos centros son totalmente inadecuados, al no haber sido concebidos para detener y albergar a detenidos. Están mal ventilados –en ocasiones carecen de ventanas– y no tienen espacio para hacer ejercicio al aire libre.

Pie de foto:Protesta con motivo del Día Internacional del Migrante ante la estación de Seúl, Corea del Sur, el 13 de diciembre de 2009.

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