Se teme que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, la policía de Zimbabue utilice fuerza excesiva para perturbar el desarrollo de las actividades pacíficas organizadas por los partidos de la oposición y para negarles el derecho a reunirse libremente, utilizando la Ley de Orden Público y Seguridad enmendada recientemente.El 23 de enero, fuerzas policiales detuvieron y agredieron a partidarios y dirigentes del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC). Agentes de la Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue detuvieron en su casa a Morgan Tsvangirai, dirigente de una de las facciones del MDC, a eso de las 4 de la madrugada. Lo retuvieron en la comisaría central de Harare y en torno a las 8 de la mañana quedó en libertad sin cargos. Otros dos representantes del MDC, Ian Makone y Denis Murira, también fueron detenidos y puestos en libertad.
El gobierno de Zimbabue ha hostigado e intimidado de forma persistente a personas consideradas opositores al presidente Mugabe. Por ejemplo, en marzo de 2007, unas 50 personas, dirigentes del MDC y líderes de la sociedad civil, fueron detenidas y recibieron palizas. Algunas fueron torturadas.
La policía acostumbra a detener y golpear a personas que defienden los derechos humanos y activistas del MDC que participan en protestas pacíficas. Las personas detenidas con frecuencia sufren malos tratos y no tienen acceso a asistencia letrada, alimentos ni medicinas.
La Brigada de Orden Público de la Policía de la República de Zimbabue ha tratado con especial
brutalidad a los miembros del MDC y activistas de la sociedad civil que se muestran críticos con las políticas del gobierno. Amnistía Internacional ha corroborado indicios de tortura y malos tratos de activistas bajo custodia policial, a manos de agentes de la Brigada de Orden Público.
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