Entrevista con la madre de Andrei Zhuk, Svetlana, grabada por Amnistía Internacional en octubre de 2009.
Andrei Zhuk y Vasily Yuzepchuk están en espera de ejecución en Minsk. Sus apelaciones han sido rechazadas.
Andrei Zhuk y Vasily Yuzepchuk han solicitado el indulto al presidente Alexander Lukashenko, pero Amnistía Internacional sólo tiene conocimiento de un caso en el que se haya concedido el indulto desde que el presidente Lukashenko tomó posesión de su cargo en 1994.
Andrei Zhuk fue declarado culpable de haber atacado con armas y asesinado a un hombre y una mujer en febrero de 2009. Vasily Yuzepchuk fue declarado culpable en junio de 2009 del asesinato de seis mujeres de edad avanzada en la región de Grodno.
La fecha de las ejecuciones será fijada por el director del centro de detención preventiva de Minsk, donde comparten celda. Ni ellos ni sus familias serán informados de antemano de la fecha.
Amnistía Internacional tiene entendido que, cuando llegue el momento, los llevarán a una sala en la que se les comunicará que su petición de indulto ha sido desestimada. Después los llevarán a una dependencia cercana, donde los obligarán a arrodillarse y recibirán un disparo en la nuca.
La madre de Andrei Zhuk, Svetlana Zhuk, ha escrito al presidente Alexander Lukashenko pidiendo el indulto para su hijo.
En su carta dice que la condena a muerte confirmada por el Tribunal Supremo el 27 de octubre se dictó “no sólo contra Andrei, sino contra toda su familia”.
“Nuestra vida se ha convertido en una pesadilla– escribe–. Cuando dormimos, nos despertamos cubiertos de sudor frío; nos estremecemos cuando suena el teléfono y cada vez que oímos un ruido. Estamos cansados de que se murmure a nuestra espalda: ‘Ahí va la madre (el padre, el hermano) de un asesino’”.
Svetlana Zhuk preguntó a los guardias de la cárcel si podría volver a abrazar a su hijo, pero le dijeron que todos sus encuentros debían tener lugar separados por una pantalla de vidrio, a través de un teléfono.
El uso de la pena de muerte en Bielorrusia se ve agravado por un sistema de justicia penal que aplica la pena capital vulnerando las leyes y normas internacionales relativas a la pena de muerte. Existen indicios fidedignos de que se recurre a la tortura y los malos tratos para obtener “confesiones”.
El abogado de Andrei Zhuk ha afirmado que se produjeron violaciones de procedimiento durante el interrogatorio inicial de su cliente. El abogado mencionó también la influencia de los medios de comunicación de Bielorrusia, además de una declaración del ministro del Interior en la que calificaba a Andrei Zhuk y sus cómplices de “criminales” antes de que hubieran sido declarados culpables, lo cual viola el derecho a la presunción de inocencia.
Vasily Yuzepchuk pertenece al marginado grupo étnico romaní. Es posible que tenga una discapacidad intelectual, y su abogado ha manifestado que es analfabeto. Vasily Yuzepchuk ha denunciado que le propinaron golpes en dos ocasiones mientras estaba en detención previa al juicio.
Andrei Zhuk y Vasily Yuzepchuk han recurrido al Comité de Derechos Humanos de la ONU, que ha pedido al gobierno de Bielorrusia que no los ejecute hasta que el Comité haya examinado sus casos.
Bielorrusia es el último país de Europa que sigue aplicando la pena de muerte. Amnistía Internacional calcula que no menos de 400 personas pueden haber sido ejecutadas desde que Bielorrusia obtuvo la independencia en 1991.
Todo el proceso está rodeado de secretismo; no hay estadísticas oficiales sobre el número de ejecuciones, el cadáver no se entrega a la familia y el lugar de enterramiento se mantiene en secreto.
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