
Crímenes de guerra, homicidios ilegítimos, tortura y otros graves abusos contra los derechos humanos: el mundo entero ha sido escenario de esos actos, que se han cometido utilizando una amplia diversidad de armas, municiones y material militar y de seguridad. En muchos casos, todos esos materiales se han proporcionado directa o indirectamente a los autores de esos delitos, en una rueda que alimenta y prolonga la violencia ilegítima. A consecuencia de todo ello, millones de personas han muerto, han resultado heridas, han sido violadas y se han visto obligadas a huir de sus hogares.
Desde principios de la década de 1990, Amnistía Internacional ha venido pidiendo un tratado que garantice que los Estados dejan de transferir material militar y policial a lugares donde tenga probabilidades de ser utilizado para cometer abusos graves contra los derechos humanos. En 2003, la organización lanzó, junto con la sociedad civil, una campaña internacional en favor de un Tratado sobre el Comercio de Armas que, a nivel mundial, estableciera normas para una regulación estricta de las transferencias internacionales de armas convencionales.
Ahora, nos complace comunicarles la buena noticia de que el 2 de abril de 2013, los gobiernos reunidos en las Naciones Unidas votaron, por abrumadora mayoría, la adopción de un Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) de carácter mundial. De aplicarse, las normas que en él se establecen detendrán una amplia diversidad de flujos de armas cuando el Estado emisor sepa que dichas armas podrían utilizarse para cometer abusos y atrocidades. Los Estados que sean partes en el tratado se reunirán y presentarán informes periódicamente, y podrán fortalecer el tratado con el tiempo.
Esta es la primera vez que un tratado – que ha sido la culminación de más de 20 años de campaña – incluye explícitamente el control de las armas convencionales y normas de derechos humanos. Supone una inmensa victoria para los derechos humanos – habida cuenta de las poderosas fuerzas que se oponían al tratado – subrayada por el hecho de que 156 Estados votaron en la Asamblea General a favor de su adopción.
Ahora que el TCA ha sido adoptado, es urgente ejercer presión sobre los gobiernos para que lo firmen, lo ratifiquen y lo apliquen. Cuando se alcancen las 50 ratificaciones, el tratado entrará en vigor, pero debemos seguir presionando al mayor número de Estados posible para que lo implementen. Sólo entonces tendrá el tratado el potencial de salvar vidas y medios de sustento.
Nuestro mensaje es sencillo: si existe un riesgo considerable de que las armas exportadas a otro país contribuyan a la comisión de abusos graves contra los derechos humanos o crímenes de guerra, el suministro de esas armas debe cesar.
¡Ni un arma para cometer atrocidades o abusos!
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Las transferencias irresponsables, no sólo de armas convencionales y material militar, sino también de material policial, constituyen una amenaza constante para los derechos humanos en todo el mundo. Asimismo, las nuevas tecnologías militares y policiales presentan nuevos desafíos internacionales para los derechos humanos. Por ello, Amnistía Internacional también investiga y actúa sobre los problemas que plantean el comercio y el uso de armas inhumanas de guerra, armas robóticas o armas “menos letales” utilizadas en la función policial y las prisiones, así como el comercio de materiales utilizados para torturar.
Informes y documentos:
3) Elementos clave para la aplicación del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA)
4) Cómo aplicar las normas de derechos humanos a las decisiones sobre transferencias de armas
5) Envíos letales. El Tratado sobre el Comercio de Armas y los controles de transporte
6) Armas para la represión. ¿Estarán incluidas en un Tratado sobre el Comercio de Armas?
7) How an Arms Trade Treaty can help prevent Armed Violence
10) Año de rebelión. El estado de los derechos humanos en Oriente Medio y el Norte de África
11) Arms Trade Treaty: National Licensing or Authorization Systems