Una mujer cada 90 segundos
25 julio 2010
Según cálculos recientes, cada año más de 358.000 mujeres –una cada 90 segundos– mueren debido a complicaciones derivadas del embarazo y el parto. La mayor parte de esas muertes podían evitarse si las mujeres tuvieran acceso a servicios médicos de calidad que fueran asequibles y se prestaran en el momento oportuno, y si estuvieran empoderadas para tomar decisiones con respecto a sus derechos sexuales y reproductivos.

La inmensa mayoría de las mujeres que mueren son pobres y viven en países en desarrollo. En los países ricos, hay más probabilidades de que las mujeres que mueren procedan de comunidades marginadas y pobres.
Esto es algo más que una simple emergencia de salud de alcance mundial: es un escándalo de derechos humanos.
Las mujeres tienen derecho a la vida, pero mueren innecesariamente a causa de la pobreza, la injusticia y la discriminación de género. Las mujeres tienen derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud, pero para acceder a la atención a la salud se enfrentan a dificultades económicas y sociales. Las mujeres tienen derecho a decidir cuándo quedarse embarazadas, pero a muchas se les niegan los métodos anticonceptivos y el control sobre su propio cuerpo.
La asistencia especializada durante el parto y la atención obstétrica de emergencia son fundamentales para reducir la mortalidad materna. Pero en muchos lugares, los servicios de asistencia médica son de baja calidad o simplemente inaccesibles, sobre todo para las mujeres que viven en la pobreza y las que viven en zonas apartadas.
Los gobiernos son los responsables de prestar esos servicios.
Cuando las mujeres que viven en la pobreza tienen que pagar la atención médica se producen retrasos en la decisión de ir a la clínica o al hospital, retrasos en el desplazamiento al centro correspondiente debido al tiempo invertido en recaudar el dinero necesario y retrasos en recibir el tratamiento una vez están allí. Estos retrasos pueden ser mortales.
La pobreza causa mortalidad materna, y las muertes y lesiones derivadas de la maternidad hunden más a las familias en la pobreza. Las mujeres que mueren dejan tras de sí familias que luchan por sobrevivir. Cada año, más de un millón de niños y niñas se quedan huérfanos de madre.
La mortalidad materna es reflejo del ciclo de abusos contra los derechos humanos –privaciones, exclusión, inseguridad y carencia de voz– que define y perpetúa la pobreza.
Véanse:
- Estados Unidos: Peligro de muerte. La crisis de la asistencia a la salud materna en EE. UU. (abril de 2010)
- Burkina Faso: En Burkina Faso mueren mujeres embarazadas a causa de la discriminación (enero de 2010)
- Sierra Leona: La tasa de mortalidad materna en Sierra Leona es una "emergencia de derechos humanos" (septiembre de 2009)
- Nicaragua: La escandalosa prohibición total del aborto en Nicaragua niega tratamiento que salva vidas de niñas y mujeres (julio de 2009)
- Perú: Cientos de embarazadas pobres e indígenas mueren en el Perú rural porque los servicios de salud son una lotería (julio de 2009)
Volver a la maleta sobre mortalidad materna
Viaja por todo el mundo y descubre los derechos humanos y la pobreza. Aprenderás acerca de la mortalidad materna, los abusos contra los derechos humanos que se comenten en los asentamientos precarios y la necesidad de que las personas que ven sus derechos negados tengan acceso a la justicia. Además, podrás emprender acciones. Conocerás a personas y comunidades, escucharás sus historias y tú podrás contar la tuya propia.


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