Deficiencias fatales. Las barreras a la salud materna en Perú

Historias personales: La cruda realidad de los derechos

Amnesty International

 

La promotora de salud Teodora Huanca Salazar en San Juan de Ccarhuacc, en el área rural de Huancavelica (Perú), 27 de julio de 2008.


José Meneses Salazar

La madre de José, de San Juan de Ccarhuacc, provincia de Huancavelica, murió al dar a luz en 1999, cuando él tenía 15 años. La mujer no había querido ir a las revisiones del centro de salud por temor a que el personal no la tratara bien. Cuando se puso de parto la comadrona estaba de permiso, así que el padre de José y algunos familiares de la madre ayudaron a nacer al bebé. Sin embargo, tras dar a luz a una niña, la madre no expulsó la placenta y no supieron qué hacer. Dos horas después, la madre de José murió. La niña sobrevivió.

La muerte de la madre de José tuvo un enorme impacto sobre la familia. Tras la muerte de su esposa, el padre de José se hundió en una depresión y en el alcoholismo, y acabó abandonando a la familia. José tuvo que hacerse cargo de sus ocho hermanos y hermanas y de la parcela de terreno de la familia, lo que significó que tuvo que dejar de estudiar. Su hermana también tuvo que dejar la escuela para ayudar, y por eso es casi analfabeta.

José vive ahora con tres de sus hermanos más jóvenes, su esposa y sus dos hijos. Por la experiencia vivida con su madre, ha apoyado la asistencia de su esposa a las revisiones prenatales y la ha llevado a la casa de espera materna antes de dar a luz. José dice que el centro de salud necesita con urgencia más personal y equipo, especialmente un escáner para ver el desarrollo del feto y predecir con más exactitud la fecha del nacimiento. Espera que consigan profesionales de la salud fijos que se queden en la comunidad, y que se resuelva mejor el transporte de las mujeres a otros centros de salud en los casos de urgencia.

 

Fortunato Salazar Sutacuru

La falta de comunicación puede afectar gravemente al acceso a la atención a la salud materna y a su calidad. Fortunato y su esposa Criselda lo saben bien, pues tuvieron que experimentar el dolor y la angustia de perder a su primer hijo en 2008. 

Por entonces, Fortunato se encontraba trabajando en Lima debido a la falta de oportunidades de empleo en San Juan de Ccarhuacc. Criselda había llevado a sus animales a pastar al campo; ahí resbaló y se cayó. Esa tarde empezó a tener dolores abdominales y acudió al centro de salud. La doctora no entendía a Criselda, que sólo habla quechua, y la envió a casa diciendo que todo estaba bien. Dos días después, Criselda sufrió un aborto. 

Tanto ella como Fortunato creen que la doctora probablemente no entendió bien los síntomas porque no hablaba quechua, y no se proporcionan intérpretes que faciliten la comunicación entre médicos y pacientes. 

 

Rosa Quichca Vargas

Rosa Quichca Vargas ha tenido cinco embarazos. Dos de sus hijos murieron, uno durante el parto y otro a los pocos días de nacer, probablemente de neumonía. Vive a casi una hora a pie del puesto de salud de San Juan de Ccarhuacc, por una carretera intransitable para cualquier vehículo excepto tal vez una moto. No se puede comunicar con el personal médico y eso le produce un alto grado de ansiedad; por eso su marido le ha buscado una promotora de salud que habla quechua para que le acompañe a las revisiones.

“En la primera vez ella [la doctora] no ha entendido lo que le he dicho, y he vuelto a ir y tampoco me ha entendido […]. En la tercera vez me ha pedido mi tarjeta de control de planificación familiar y he regresado llevando [la tarjeta] [...]. No he podido hablar [con ella] [...]. Cuando fuimos con mi esposo ya le ha hecho entender a la doctora [que estaba embarazada].

Tenemos miedo cuando nos hablan en castellano y no podemos contestar [...] empiezo a transpirar por el miedo […]. ¿Qué le voy a contestar si no entiendo castellano? Estaría muy bien [si pudieran hablar en quechua]. Mi esposo cuando viaja a Lima me deja con las promotoras de salud para que me acompañen, me hagan controlar y hablen con la doctora.”

 


Volver a la maleta sobre mortalidad materna

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