Asentamientos precarios y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

22 julio 2010

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) irrumpieron en la escena mundial hace 10 años prometiendo a algunas de las comunidades más empobrecidas y excluidas del mundo un nuevo amanecer en un nuevo milenio. Desde entonces se ha avanzado un poco, pero ha quedado dolorosamente claro que este avance ha sido dispar y que, sin esfuerzos redoblados, no se alcanzarán las metas fijadas para 2015.

Residents from the vicinity of this school in Mukuru Kwa Njenga, Nairobi, are able to use the school's toilets during the day, February 2010

El reto que se presenta ahora es urgente y nítido: hacer que este mecanismo surta efecto para los miles de millones de personas que tratan de librarse de la pobreza y de reclamar sus derechos. El respeto y la promoción de todos los derechos humanos –incluidos los económicos, sociales y culturales– son vitales para que mejore la situación de las personas que viven en la pobreza.

El mensaje para los líderes mundiales cuando se reúnan en septiembre para analizar los progresos logrados respecto a los ODM es claro: deben actuar ya para hacer de los derechos humanos la piedra angular de las iniciativas para mejorar las vidas de quienes viven en la pobreza.

Los ODM se centran en ocho áreas con metas y objetivos específicos, que deben alcanzarse en 2015 principalmente:

  • la pobreza extrema y el hambre;
  • la educación universal;
  • la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres;
  • la mortalidad infantil;
  • la salud materna;
  • el VIH/sida, la malaria y otras enfermedades;
  • la sostenibilidad medioambiental; y
  • fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Los gobiernos deben garantizar que todas las iniciativas en favor de los ODM son coherentes con los derechos humanos, abordan la discriminación que experimentan las mujeres, definen metas de cumplimiento nacional, hacen realidad el derecho a la participación y refuerzan los mecanismos de rendición de cuentas

La meta de los ODM de mejorar las vidas de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales o asentamientos precarios es descrita como “sumamente inadecuada y poco convincente”, ya que se calcula que 1.400 millones de personas vivirán en este tipo de asentamientos en 2020. La meta, además, dista mucho de cumplir las obligaciones contraídas por los Estados en virtud del derecho internacional de los derechos humanos.

Amnistía Internacional ha documentado los desalojos forzosos de comunidades que viven en barrios marginales de todas las regiones del mundo. Los efectos de estos desalojos son catastróficos para unas personas que ya vivían en la pobreza. Los ODM ignoran las obligaciones cruciales de los Estados de impedir que los ciudadanos sean víctimas de estas violaciones y protegerlos frente a ellas.

Desde Burkina Faso a las favelas de Brasil, el informe muestra el déficit existente en cuanto a la rendición de cuentas, que dificulta el acceso a la justicia de las personas que viven en la pobreza. No existen mecanismos para garantizar la rendición de cuentas o las personas que viven en la pobreza no pueden acceder a ellos.

Requisitos en materia de derechos humanos

La exclusión y la discriminación son factores de peso que impulsan y agudizan la pobreza. Impiden el acceso de las personas a servicios, recursos y programas y socavan los esfuerzos por abordar la pobreza. El derecho a no sufrir discriminación es un principio central del derecho internacional de los derechos humanos. Las leyes y las prácticas deben garantizar que el disfrute pleno y equitativo de los derechos llega a todas las personas, incluidos los miembros de los grupos marginados o excluidos.

Es crucial que todas las iniciativas emprendidas en torno a los ODM reflejen los compromisos suscritos por los Estados hacia los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género. Estos esfuerzos deben centrarse también en la experiencia de pobreza de las mujeres y abordar la discriminación y otras violaciones de derechos humanos sufridas por mujeres y niñas, que impulsan y agudizan la pobreza.

El derecho internacional de los derechos humanos garantiza el derecho a la participación de las comunidades afectadas, que incluye el derecho a la libertad de expresión, información y asociación.13 La participación y las consultas genuinas son requisitos previos de una planificación y un cumplimiento efectivos y deben quedar garantizadas en todas las iniciativas nacionales e internacionales destinadas a alcanzar los ODM.

La aplicación de los ODM puede armonizarse con las normas de derechos humanos desde ahora hasta 2015. Todo marco global, nuevo o revisado, destinado a abordar la pobreza a partir de 2015 debe incorporar elementos de derechos humanos esenciales. En el documento De las promesas a los hechos. Dar prioridad a los derechos humanos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio se puede consultar una lista completa y la correspondiente explicación.

 


Volver a la maleta sobre asentamientos precarios

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