Mecanismos internacionales

10 noviembre 2007

Gobiernos de todo el mundo han reconocido la importante función desempeñada por los defensores y defensoras de los derechos humanos y se han comprometido a protegerlos. Durante el último decenio, la comunidad internacional ha acordado un marco internacional que reconoce el papel de todas las personas en la defensa de los derechos humanos. También se ha reconocido que la sociedad civil tiene el derecho y la obligación de actuar de forma autónoma para proteger los derechos humanos.

Aunque los compromisos sobre el papel no siempre se han hecho realidad, este marco ofrece nuevas oportunidades para la protección de quienes defienden los derechos humanos.

Naciones Unidas

En las Naciones Unidas hay numerosos órganos de derechos humanos, y todos ellos son pertinentes para el trabajo de los defensores y defensoras de los derechos humanos. Entre ellos se encuentran el Consejo de Derechos Humanos, órgano intergubernamental, y los mecanismos expertos, que son los procedimientos especiales y los órganos de vigilancia de los tratados. La ONU designó una representante especial sobre la cuestión de los defensores de los derechos humanos, en virtud de las disposiciones de la Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos.

Consejo de Derechos Humanos

En 2006 la Asamblea General de la ONU creó el Consejo de Derechos Humanos, nuevo órgano político que se encarga de los derechos humanos y que sustituye a la Comisión de Derechos Humanos. El Consejo tiene el mandato de promover y proteger los derechos humanos. Para ello debe, entre otras cosas:

  • abordar violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos;
  • contribuir a la prevención de las violaciones de derechos humanos;
  • responder sin demora a las emergencias en materia de derechos humanos.


La ONU ha elaborado un útil manual para las ONG que explica con detalle la manera de trabajar con los mecanismos de derechos humanos de la ONU.

Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos

La Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos se adoptó el 9 de diciembre de 1998, víspera del 50 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esto indica el grado de reconocimiento existente entre los Estados miembros de la ONU respecto a que los ideales consagrados en la Declaración Universal sólo pueden hacerse realidad si todas las personas participan en su aplicación y si quienes trabajan para promoverlos pueden hacerlo sin injerencias, obstáculos, intimidaciones o amenazas.

Los gobiernos determinaron que los esfuerzos de los defensores y defensoras de los derechos humanos por observar la situación, analizarla y proponer mejoras no sólo son compatibles con la obligación de los Estados de cumplir las leyes y normas de derechos humanos nacionales e internacionales, sino que contribuyen en gran medida a lograr este fin.

La Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos pide a los gobiernos que protejan los derechos que son fundamentales para el trabajo de defensores y defensoras. El derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica, el derecho a la acción colectiva y al activismo pacífico para lograr cambios, así como el derecho a recibir y difundir información y a establecer comunicación con organizaciones nacionales e internacionales, quedan todos reconocidos como fundamentales para quienes defienden los derechos humanos.

Las personas que defienden los derechos humanos a menudo se ponen en peligro por criticar al Estado o a otros agentes poderosos. Por ello, los gobiernos están obligados a garantizar que quienes defienden los derechos humanos pueden llevar a cabo su trabajo sin injerencias, obstáculos, discriminación o temor a represalias.

Cuando se producen denuncias de abusos de este tipo, los defensores y defensoras tienen derecho a que su denuncia sea examinada por una autoridad judicial o de otro tipo que sea independiente, imparcial y competente, y, cuando se concluya que se ha producido una violación, tienen derecho a obtener reparación.

La Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos establece además que los gobiernos deben promover el conocimiento de los derechos humanos, mediante, entre otras cosas:

  • la difusión de información relacionada con los derechos humanos;
  • la educación en derechos humanos;
  • el establecimiento de instituciones nacionales de derechos humanos.


La extinta Comisión de Derechos Humanos de la ONU instó a los gobiernos a hacer efectiva la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos e informar de sus esfuerzos. También instó a todos los órganos y mecanismos de derechos humanos de la ONU a tener en cuenta las disposiciones de dicha Declaración.

Relatoría especial de la ONU sobre la situación de los defensores de derechos humanos

En el año 2000, el secretario general de la ONU nombró a Hina Jilani, abogada paquistaní y activista de los derechos humanos, primera representante especial sobre la cuestión de los defensores de los derechos humanos, para que contribuyera a aplicar la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos. En abril de 2008, el nuevo mandato pasó a llamarse relatoría especial de la ONU sobre la situación de los defensores de derechos humanos y se designó a una nueva titular: Margaret Sekaggya, abogada y profesora universitaria de Uganda. El mandato de esta relatora especial incluye:

  • elaborar informes;
  • vigilar;
  • visitar países para adquirir un conocimiento más completo de la situación a la que se enfrentan quienes defienden los derechos humanos en países específicos;
  • emprender acciones individuales sobre casos de violación de los derechos humanos;
  • formular recomendaciones para mejorar la protección de los defensores y defensoras de los derechos humanos.


Cuando los defensores y defensoras corren un peligro particular, la relatora especial puede emprender acciones urgentes en su favor. Para ello, normalmente depende de la información proporcionada por defensores y defensoras locales u organizaciones internacionales que trabajan en su favor.

Desde el año 2000, la relatora especial ha enviado más de 1.500 comunicaciones a gobiernos, planteando su preocupación por defensores y defensoras en situación de riesgo, y ha visitado 10 países. Sin embargo, no todos los países han cooperado sin reservas: 21 no han cursado invitaciones para permitir una visita, mientras que otros no han respondido a las comunicaciones de la relatora especial.

Pueden encontrar información sobre buenas prácticas, formación y cómo presentar una denuncia a la relatora especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos en el sitio web de la relatora especial.

 

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