Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

18 julio 2013

Condena de 5 años en una colonia penitenciaria a activista político ruso en una "parodia" de juicio

Aleksei Navalny, popular líder de la oposición informal rusa, ha sido condenado hoy a cinco años de reclusión en una colonia penitenciaria tras un juicio incoado contra él por motivos políticos, por cargos de malversación sumamente cuestionables. Así lo ha comunicado Amnistía Internacional.
Su presunto cómplice, el empresario Petr Ofitserov, acusado junto con él, ha sido condenado a cuatro años.
La organización pide que ambos sean puestos en libertad de inmediato. Si se celebra un nuevo juicio, ha de ser por cargos que concuerden con los hechos económicos del caso y conforme a procedimientos que permitan el escrutinio pericial independiente.
“Desde el principio hubo claras señales de que la acusación penal contra Aleksei Navalny era de motivación política. La naturaleza misma de los casos era sumamente cuestionable, y el modo en que se probó supuestamente su culpabilidad plantea serias dudas”, ha manifestado John Dalhuisen, director del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.
“Ha sido una parodia de acusación y una parodia de juicio. La causa se sobreseyó dos veces por falta de pruebas del delito y se volvió a abrir porque lo ordenó personalmente la máxima autoridad instructora rusa.”
Aleksei Navalny es un popular bloguero y activista anticorrupción ruso. Lleva años denunciando violaciones de derechos humanos cometidas por altos cargos políticos del partido gobernante, Rusia Unida (Yedinaya Rossiya), y próximos al Kremlin, y ha revelado varios casos de malversación en gran escala, incluido uno de corrupción de alto nivel que afecta a importantes empresas petroleras estatales rusas. Ha hecho campaña activamente contra el fraude electoral y la reelección del presidente Vladimir Putin y Rusia Unida y ha sido una figura clave en varias protestas callejeras masivas de los últimos años.
El fiscal alegó que, en 2009, siendo asesor del gobernador de la región de Kirov, Navalny se aprovechó indebidamente de su posición para imponer un acuerdo a la empresa estatal Kirovles. En virtud del presunto acuerdo se firmó un contrato, desfavorable para Estado, de suministro de madera a través de un intermediario comercial que era una empresa dirigida por Petr Ofitserov, viejo conocido de Navalny.
Aleksei Navalny y Petr Ofitserov fueron acusados y, ahora, declarados culpables, de malversación “especialmente grave” por considerar que habían defraudado al Estado más de 16 millones de rublos (490.000 dólares estadounidenses) –el valor comercial total estimado de la madera suministrada–. En este cargo no se tiene en cuenta la suma de alrededor de 14 millones de rublos (430.000 dólares) que Kirovles recibió del intermediario por la madera.
“Los cargos estaban basados en una valoración manifiestamente errónea de la pérdida sufrida por el Estado, mientras que las pruebas de que Navalny se valió indebidamente de su posición para forzar la venta no eran concluyentes: no se presentó siquiera ninguna que indicara que él había obtenido personalmente un beneficio económico de la transacción”, ha explicado Dalhuisen.
“Navalny puede haberse valido o no de su posición para conseguir un acuerdo favorable a un conocido, pero es imposible afirmar que defraudara al Estado el valor comercial total de la madera habiéndose pagado una considerable suma por ella.”
El principal testigo de cargo fue el ex director general de Kirovles, Vyacheslav Opalyov, a quien también se ha declarado culpable e impuesto una condena condicional en otro juicio por cargos relacionados con el mismo presunto delito.
El juez rechazó la solicitud de la defensa de llamar a declarar a un perito independiente para determinar si el acuerdo entre Kirovles y la empresa intermediaria dirigida por Petr Ofitserov era comercialmente viable o un trato realmente injusto y por debajo del valor de mercado.
“El juicio de Aleksei Navalny y Petr Ofitserov no puede examinarse fuera del contexto de hostigamiento político de que son objeto Navalny y sus seguidores, pues parece estar relacionado con su campaña contra la corrupción y la actividades políticas de los últimos años”, ha señalado Dalhuisen.
“Demuestra que las autoridades rusas se valen indebidamente del procesamiento penal para perseguir a quienes critican al gobierno y suprimir la oposición política y el activismo civil. Se enmarca en la represión en general de la libertad de expresión, asociación y reunión que se ejerce actualmente en Rusia.”

Índice AI: PRE01/354/2013
Región Europa y Asia Central
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