Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

2 octubre 2012

Egipto: No se conseguirá el Estado de derecho si no se abordan los abusos del ejército y la policía

El presidente Mohamed Morsi tiene una oportunidad histórica de abordar el sangriento legado de la policía y el ejército y garantizar que nadie está por encima de la ley en Egipto, afirma Amnistía Internacional en dos informes que se publican hoy. 

Bajo el régimen militar se cometieron innumerables abusos contra los derechos humanos, como disparar contra los manifestantes con fuego real.

Los informes documentan homicidios ilegítimos, uso excesivo de la fuerza, tortura y otros malos tratos contra manifestantes tanto por parte del ejército como de la policía, y se basan en investigaciones sobre el terreno llevadas a cabo durante el régimen del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. 

Uno de los informes, titulado Brutalidad impune e incontrolada: el ejército egipcio mata y tortura a manifestantes con impunidad, pone de manifiesto violaciones sistemáticas en tres manifestaciones clave, y documenta la brutal represión desencadenada por el ejército durante los 16 meses del régimen del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.  

El informe se centra en:

- Las protestas de Maspero de octubre de 2011, en las que perdieron la vida 27 personas, la mayoría cristianos coptos; 

- Los acontecimientos que se produjeron ante las oficinas del gabinete en diciembre de 2011, en los que murieron 17 personas; 

- La sentada de Abbaseya, en mayo de 2012, en la que murieron hasta 12 personas.

El informe también describe en detalle casos en los que el ejército actuó por encima de la ley durante el régimen del Consejo Supremo. Los tribunales militares no proporcionaron resarcimiento alguno a las víctimas, y los investigadores civiles no pudieron o no quisieron inculpar a ningún oficial por sus delitos. 

“Salvo que los militares responsables de matar, mutilar y abusar de los manifestantes sean juzgados por un tribunal civil e independiente, no hay esperanza alguna de que las víctimas obtengan justicia ni de que los soldados teman ser castigados si vuelven a cometer estos delitos”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África.

Los manifestantes, tanto hombres como mujeres, fueron golpeados brutalmente, sometidos a descargas eléctricas, amenazados sexualmente y sometidos a abusos por parte de las tropas. Miles de personas fueron juzgadas o se enfrentan a juicios sin garantías ante tribunales militares. Se escogió especialmente como objeto de abusos a las mujeres, que meses después han recibido únicamente excusas del Consejo Supremo, en lugar de investigarse de manera independiente sus casos y recibir una reparación. 

En julio, el presidente Morsi estableció una comisión para investigar todos los homicidios y las lesiones de manifestantes durante el régimen militar, asignándole un plazo limitado para presentar su informe. Amnistía Internacional cree que la comisión debería contar con tiempo, recursos y facultades suficientes para citar a testigos y funcionarios y acceder a la información que permita identificar a los perpetradores. 

El segundo informe de Amnistía Internacional, titulado Agents of repression: Egypt’s police and the case for reform (Agentes de la represión: La policía egipcia y la necesidad de reforma), expone la total impunidad de que disfrutaban las tres principales fuerzas policiales de Egipto –las Fuerzas de Seguridad Central o policía antidisturbios, la Policía de Investigaciones Generales, policía nacional egipcia, y los servicios de Seguridad del Estado, ya suprimidos– y pone de manifiesto la urgente necesidad de una reforma integral de la policía. 

El informe se centra en tres acontecimientos clave:

- La violencia policial durante los enfrentamientos con manifestantes en la calle de Mohamed Mahmoud, cercana al Ministerio del Interior, en noviembre de 2011;

- Los abusos perpetrados por la policía durante las protestas que tuvieron lugar en esta misma calle tras la muerte de seguidores del equipo del fútbol Al Ahly, en febrero de 2012; 

- La violencia policial durante los enfrentamientos ante las Nile City Towers de El Cairo, en agosto de 2012.

El informe pone de relieve asimismo la brutal respuesta de la policía a las protestas, así como la arraigada práctica de torturar a los detenidos y el descarado desprecio al Estado de derecho que caracteriza la conducta de la policía.

“Esta práctica endémica de abusos policiales ha continuado desde el levantamiento. La policía necesita una reforma radical para erradicar conductas de abuso que están muy arraigadas, y esta reforma debe incluir el examen de los antecedentes de los actuales agentes, la suspensión de los que estén acusados de violación hasta que se investiguen sus casos y la creación de órganos de vigilancia civiles independientes.”

La policía antidisturbios ha respondido de manera habitual a las protestas pacíficas con uso excesivo de la fuerza y de medios letales, como el uso desproporcionado de gas lacrimógeno, las palizas y las detenciones arbitrarias. Sus agentes han disparado perdigones, balas de goma y fuego real contra la multitud, matando y provocando lesiones oculares y otras lesiones a los manifestantes.

El gas lacrimógeno y la munición de escopeta forman parte del armamento de fabricación estadounidense suministrado a Egipto antes y después del levantamiento. Amnistía Internacional ha pedido que se detengan todas las transferencias de gas lacrimógeno, armas pequeñas, incluidas escopetas, y armas ligeras hasta que las autoridades egipcias establezcan las debidas salvaguardias para evitar más violaciones a manos de las fuerzas de seguridad en las protestas.

“Los distintos ministros del Interior que han dirigido a la policía desde el levantamiento del año pasado han afirmado reiteradamente su compromiso con la reforma de la policía y el respeto de los derechos humanos, pero hasta ahora las reformas han sido meramente superficiales y lo que han hecho ha sido tratar de restaurar leyes similares a las del estado de excepción en nombre de la seguridad”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.

Amnistía Internacional envió en julio un detallado memorándum al presidente Morsi en el que le instaba, entre otras cosas, a dar prioridad en la agenda de su gobierno a la reforma de la policía y las instituciones de seguridad, fomentando la transparencia y garantizando la rendición de cuentas.

“Son precisas grandes reformas para recuperar la confianza de la población en las fuerzas policiales de Egipto, cuya brutalidad fue uno de los principales desencadenantes del levantamiento. Para ello es fundamental crear unas fuerzas policiales cuyas prácticas de reclutamiento, formación y actuación estén firmemente basadas en las normas internacionales de derechos humanos y sometidas a supervisión independiente.”

Si los integrantes de las fuerzas de seguridad responsables de las violaciones de derechos humanos no son puestos a disposición judicial, seguirá sin conseguirse que se haga justicia con las víctimas. Sólo la rendición de cuentas por anteriores abusos y una reforma significativa podrán garantizar que las fuerzas de seguridad no actúen por encima de ley.

Índice AI: PRE01/462/2012
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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