Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

28 junio 2013

Egipto: Las fuerzas de seguridad deben mostrar moderación y evitar el derramamiento de sangre en las protestas

Las autoridades de Egipto deben mantener y respetar el derecho de reunión pacífica y proteger de la violencia a los manifestantes y los transeúntes, ha dicho hoy Amnistía Internacional ante las manifestaciones previstas para este fin de semana en todo el país. 

El 30 de junio, fecha en que se cumple  el primer año de Mohamed Morsi en la presidencia, están previstas manifestaciones multitudinarias de sus opositores en ciudades de todo Egipto, y contramanifestaciones de sus partidarios.

"Dada la espantosa trayectoria en el control de manifestaciones, es absolutamente imprescindible que las autoridades egipcias den instrucciones muy claras a las fuerzas de seguridad para que mantengan y respeten el derecho a la libertad de reunión de los manifestantes y se abstengan de utilizar la fuerza de forma innecesaria o excesiva”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional. 

“Las autoridades deben dejar claro que cualquier persona responsable de un uso arbitrario y abusivo de la fuerza será puesta a disposición judicial.”

El presidente Morsi, en un discurso dirigido a la nación el miércoles, pidió que se respetara la no violencia durante las protestas, al tiempo que encomendaba al Ministerio del Interior la creación de una unidad especial de lucha contra el “matonismo”, un impreciso “delito” que ya se ha atribuido en otras ocasiones a los manifestantes. 

Desde la elección del presidente Morsi, unas 80 personas han muerto durante protestas y otros actos de violencia política, principalmente a consecuencia del uso innecesario y excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad. 

Las autoridades han prometido proteger a los “ciudadanos” y las “propiedades” ante las manifestaciones previstas para este fin de semana. Se ha desplegado a las fuerzas armadas en ciudades de todo Egipto, y el ministro de Defensa ha afirmado que el ejército “intervendrá” si la situación se deteriora. 

Autoridades del Ministerio del Interior también han advertido de que “se disparará a matar” para impedir los intentos de fuga de las cárceles durante las protestas. 

“Dar permiso para matar a unas fuerzas de seguridad que han demostrado una y otra vez su brutalidad y han actuado por encima de la ley les transmite claramente el peligroso mensaje de que pueden continuar utilizando medios letales con impunidad”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui. 

En medio de una creciente polarización social y política del país, los partidarios del presidente han efectuado reiteradas declaraciones incendiarias antes de las protestas, como las realizadas en un acto al que asistió el presidente y de las que éste no se ha desmarcado. 

"Nos preocupa que los partidarios del presidente interpreten que, con su silencio ante el discurso incendiario, el gobierno les está dando carta blanca para atacar a los manifestantes de la oposición. Esto resulta especialmente preocupante dada la ineficacia sistémica  del ejército y las fuerzas de seguridad para proteger a los manifestantes”, ha añadido Hassiba Hadj Sahraoui. 

El 26 de junio, el fiscal general efectuó una declaración que confirmaba el derecho de los ciudadanos a aprehender a los individuos que cometieran actos de violencia o de “matonismo” y entregarlos a las autoridades. 

“Otorgar a los ciudadanos de a pie facultades para aprehender a otros ciudadanos en un clima tan polarizado como éste, donde las tensiones están al rojo vivo, podría ser la fórmula del desastre”, ha declarado Hassiba Hadj Sahraoui.

En diciembre de 2012, los simpatizantes del presidente aprehendieron, golpearon, interrogaron y detuvieron a decenas de personas a las que acusaron de violencia antes de entregarlas a la fiscalía. 

“Es hora de que el presidente Morsi cumpla sus innumerables promesas de ser el “presidente de todos los egipcios. El presidente y el gobierno de Egipto tienen la obligación de evitar la incitación a la violencia y de proteger a todos los que protestan, independientemente de sus opiniones y su afiliación política”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui. 

Información general

1. Una sociedad polarizada

Las protestas previstas en Egipto tendrán lugar en un ambiente social y político cada vez más polarizado. 

En las últimas semanas, el agravamiento de las tensiones entre simpatizantes y opositores del presidente ha conducido a enfrentamientos violentos esporádicos en todo Egipto, en los que decenas de personas de ambos bandos han resultado heridas, y, según los informes, al menos cinco simpatizantes del presidente han perdido la vida. Estas muertes deben ser investigadas de forma imparcial e independiente, con vistas a poner a sus responsables a disposición judicial en actuaciones que cumplan las normas internacionales sobre juicios justos. 

Antes de las protestas del 30 de junio, la campaña Tamarud (“Rebelión”) ha anunciado que ha recogido 15 millones de firmas de ciudadanos egipcios que afirman haber retirado su confianza en el presidente y piden elecciones anticipadas. 

Tamarud ha convocado protestas multitudinarias pacíficas para el 30 de junio, un llamamiento del que se han hecho eco la mayoría de los partidos y movimientos de la oposición. 

La contracampaña Tagarud (“Imparcialidad”) también afirma haber recogido millones de firmas en apoyo del presidente. Los simpatizantes del presidente consideran la campaña Tamarud democrática e ilegítima, y la acusan de tratar de lograr sus objetivos por medios violentos. 

Tales acusaciones han sido repetidas incansablemente por los miembros del partido en el gobierno, el Partido Libertad y Justicia, así como por el movimiento de la Hermandad Musulmana, afín a él, y sus simpatizantes, a pesar de que los principales partidos y movimientos de oposición han pedido explícitamente que las manifestaciones sean pacíficas. 

Varias fuerzas políticas religiosas, como el Frente Salafista y al-Gamaa al-Islamiya, han anunciado la formación de grupos parapoliciales para proteger la propiedad y detener a los “matones” y entregarlos a las autoridades. 

2. Historia de violencia

Desde el comienzo de la “Revolución del 25 de enero”, las fuerzas de seguridad egipcias, incluidos miembros de la policía, las Fuerzas de Seguridad Central (policía antidisturbios) y la policía militar, han hecho un uso innecesario y excesivo de la fuerza contra los manifestantes. 

Han utilizado gas lacrimógeno, porras, proyectiles de goma y munición real,  incluidos proyectiles de escopetas, para dispersar por la fuerza a manifestantes, y en varias ocasiones se han abalanzado con vehículos blindados contra la multitud para dispersarla, causando numerosos muertos y heridos. 

Las protestas multitudinarias de noviembre y diciembre de 2012 estuvieron marcadas por la violencia entre partidarios y oponentes del presidente Morsi y culminaron en enfrentamientos en los alrededores del palacio presidencial de El Cairo, en los que las fuerzas de seguridad no actuaron para impedir ni calmar la violencia.

Las fuerzas de seguridad de Egipto han violado las leyes y normas internacionales de derechos humanos mediante un uso reiterado e intencionado de medios letales cuando no eran estrictamente necesarios para proteger la vida, causando con ello muchas víctimas entre manifestantes, transeúntes y presos. 

3. Sin rendición de cuentas

A pesar de reiteradas solicitudes por parte de Amnistía Internacional y otros, las autoridades egipcias aún no han hecho público el reglamento interno de las fuerzas de seguridad sobre el uso de la fuerza, ni los detalles de su cadena de mando. 

Las peticiones para que se revise el aparato de seguridad a fin de eliminar de él a aquellas personas de las que hay sospechas fundadas de que han cometido violaciones de derechos humanos y evitar nuevos abusos también han caído en saco roto. 

En lugar de ello, la cámara alta del Parlamento egipcio, el Consejo de la Shura, trata de que se aprueben leyes represivas que permitirían disolver protestas pacíficas mediante el uso de porras, cañones de agua y gas lacrimógeno. 

Enlaces relacionados 

http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE12/004/2013/en 

http://www.amnesty.org/es/library/info/MDE12/017/2012 

http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE12/029/2012 

http://www.amnesty.org/en/library/info/MDE12/027/2011

Índice AI: PRE01/320/2013
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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